metalcore / post-hardcore / deathcore / electronic / alternative rock / alternative metal
 Bring Me the Horizon
Amo
ZONA-ZERO
68
9 VOTOS
78
+
Bring Me the Horizon

Amo

Publicación:
Enero 2019
Sello:
Sony Music / RCA Records
Productor:
Oliver Sykes, Jordan Fish
Género:
pop-rock, otras tendencias
Estilos:
electronic, alternative rock, pop rock, hard rock

Tracklist

  • 01. I Apologise If You Feel Something
  • 02. Mantra
  • 03. Nihilist Blues (con Grimes)
  • 04. In the Dark
  • 05. Wonderful Life (con Dani Filth)
  • 06. Ouch
  • 07. Medicine
  • 08. Sugar Honey Ice & Tea
  • 09. Why You Gotta Kick Me When I'm Down?
  • 10. Fresh Bruises
  • 11. Mother Tongue
  • 12. Heavy Metal (con Rahzel)
  • 13. I Don't Know What to Say

Miembros

  • Oliver Sykes: voz, programaciones, teclados
  • Matt Kean: bajo
  • Lee Malia: guitarra, coros
  • Matt Nicholls: batería, percusión
  • Jordan Fish: teclados, programaciones, percusión

Análisis

por el 02 Nov 2020
520 lecturas
Vamos a preparar el salto. Este análisis se lleva a cabo un año y nueve meses después del lanzamiento de "Amo". Pasearemos cogidos de dos manos: lo que podía haber sido y lo que ha acabado siendo. El disco sigue la tendencia creativa iniciada cuando Bring Me The Horizon comenzaron a producirse sus discos. ¿El nombre clave aquí? Todos lo sabemos: sir Jordan Fish. Desde 2015 capitanea el diseño de sonido de esta banda, y por ello recomiendo a todo aquel oyente avezado que dé una oportunidad a este y al anterior disco con cascos. Hay muchísimos detalles en la producción que generan valor añadido.

El álbum se divide en tres segmentos delimitados por sus respectivas intros/interludios. En él conviven temas con un acabado muy metálico y otros con una vocación más pop y electrónica. Podía haber sido no sólo la actualización del sonido de la banda, sino una demostración de todo lo que son capaces creativamente hasta la fecha. En parte lo es. Pero hay ciertos aspectos que lastran el resultado, como que su sensibilidad pop no vertebre por igual todos los segmentos o el uso de una electrónica bastante sobada al oído por el mainstream de los últimos 3 años.

Lo que empieza siendo una pelea de dos bandos, acaba siendo una escaramuza basada en una falsa distinción: más allá de la distorsión o la ausencia de ella, el punto en común entre temas como “Sugar, Honey, Ice & Tea” y “Mother tongue” es que parten de una misma fórmula sólo diferenciada cosméticamente por la presencia o no de guitarrazos. Para cuando llegas a la primera, ya no tienes motivos para sorprenderte con ese tipo de cortes más ásperos. Y cuando llegas a la segunda, no puedes evitar preguntarte si han pecado de autocomplacientes. A nivel de secuenciación, tampoco funciona demasiado lo de ir alternando temas hard rock con los más mainstream: el segundo segmento flojea y el tercero vuelve a ganar altura antes de cerrar. Pero tan bueno como el primero, ninguno.

¿Cosas que premio? El riesgo, desde luego. El primer segmento es potentísimo, y si hubieran apostado más por mezclar esa sensibilidad metal con la sensibilidad AOR, como hacen en “Nihilist Blues”, siento que hubiera originado un “todo” mucho más estimulante. Cuando deciden apoyarse exclusivamente en uno de los dos extremos, la fórmula no funciona. El descalabro sólo ocurre una vez y se llama “Why You Gotta Kick Me When I'm Down?”.

Tampoco quiero reflejar una falsa falta de trabajo en su propuesta: “In the Dark” mejora con creces lo atesorado en su anterior disco, “Medicine” supone un acercamiento distinto al power pop del que fue “Drown” y “I Don’t Know What To Say” es la enésima renovación de la ya clásica forma de mezclar orquestaciones y electrónica de Jordan Fish. Como han dejado ver recientemente, en este disco se dejaron la piel explorando terrenos fuera de su zona de confort. Y ese esfuerzo incómodo no lo paga premio que valga ni números 1 en listas que se precien. Para bien o para mal, este disco es un hito aislado en su carrera.

“Amo” no es un mal disco. Podía haber sido una nueva actualización de su lenguaje, como sí fue “That’s the spirit”, pero ha acabado siendo una fórmula agotada en sí misma. Una colección de temas reseñables con una secuenciacion mejorable y un diseño de sonido basado en una polarización de extremos que tiende más a sacarte de la escucha que a incluirte en ella. Y a pesar de lo que yo diga, Bring Me The Horizon siguen en el candelero apelando a nuevas generaciones con esfuerzos creativos como el que nos ocupa. Bravo.


Lo Mejor: la inquietud demostrada y las ganas de sorprenderse a sí mismos.

Lo Peor: la electrónica.
 


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DISCOGRAFÍA