metalcore / groove metal / progressive metal
 Chaos Before Gea

STUDIO REPORT

Chaos Before Gea
“Khâron”... En el estudio con Chaos Before Gea
27 de Mayo de 2015 por César Aguilar Estudios Wave Nation, Ronda 1558 lecturas

Desde que en mayo de 2013 editaron “Erebo”, su álbum de debut, los costasoleños Chaos Before Gea se han convertido en una de mis nuevas bandas favoritas. Melódico, brutal, moderno y tradicional, eludiendo siempre las fórmulas establecidas y las recetas con que otros mucho menos talentosos han logrado el éxito, desde el principio “Erebo” golpeó en mi línea de flotación y ha sido un fijo en mi estéreo durante estos dos años. Con el paso de los meses, gracias a nuestros encuentros en las salas y a las charlas a distancia, a la admiración que les profeso como músicos se le ha sumado un fuerte aprecio personal. Así que cuando me invitaron al estudio para hacer una preescucha de su segundo largo, “Khâron” (que será editado por Blood Fire Death el 9 de junio), no pude evitar sentirme muy, muy emocionado. El domingo 3 de mayo Víctor Hernández (fotógrafo y amigo) y un servidor nos plantamos en los estudios Wave Nation de Ronda y he aquí lo que dio de sí la experiencia.
 
Wave Nation está alejado de la civilización, en pleno valle de la Serranía de Ronda, y es el lugar perfecto para concentrarse, para evadirse de la rutina semanal y hacer mucho ruido sin molestar a los vecinos. Víctor y yo nos desplazamos hasta allí en coche junto a Ismael Pérez González (voces), David Arroyo Sánchez (batería y coros), Sara, una amiga de la banda, y sus dos perros, Ariel y Bakunin, que nos han brindado un trayecto de lo más entretenido. En la puerta nos esperan José María Tornay, jefe del estudio, y Adrián López Castillo (guitarra y coros). La banda (que completan David Martín López a la guitarra y Damián Schmitt al bajo) y el productor llevan desde principios de febrero enfrascados en la grabación de “Khâron”. Víctor y yo creíamos que el trabajo estaba acabado e íbamos a hacer una escucha del material definitivo y un debate posterior, pero según nos dicen la idea es repasar todos los temas, darles los últimos retoques y dejar el proceso finalizado a falta de masterización.

Entramos al estudio, pequeño pero acogedor y confortable. Nos sentamos en un sillón al fondo del local y en cuanto Tornay pincha el primer tema, “In Death” (que ya han presentado en directo en dos o tres ocasiones), queda patente que el sonido del grupo tiene más cuerpo y ha ganado en brillantez. Una de las primeras sorpresas es la voz de Ismael: suena más brutal en su registro gutural y más cómoda en los melódicos. «Cuando empezamos a grabar me encontré a la banda en plena forma, con ambición y muchas ganas de superarse», dice el productor. «Después de la grabación de “Erebo”, los chicos firmaron con Blood Fire Death, se embarcaron en varias mini giras por el país y eso les aportó la experiencia necesaria. En cada concierto se aprenden un millón de cosas de tu actuación y de las demás bandas, cosas que sirven para afrontar nuevos problemas y dar lo mejor de ti en situaciones no del todo favorables. En el caso de la voz aprendes muchísimo a controlarla, a conocer tus límites. Seguramente por eso, entre otros factores, la voz de Ismael ha ganado muchísimo, igual que los demás en sus respectivos instrumentos. Y, por supuesto, la referencia y la experiencia de anteriores grabaciones y el trabajo intensivo en el local de ensayo son fundamentales. En resumen, podría afirmar que en “Khâron” el salto cualitativo de la banda se percibe perfectamente».

Pero no solo ha sido la experiencia en la carretera, sino que además, añade Tornay, la banda ha preparado este álbum de forma más intensiva y profesional: «ellos hicieron su propia pre-producción y maquetaron los temas en el local de ensayo, por lo que el trabajo estaba muy pulido antes de empezar a grabar: los temas ya sonaban brutales en el local. Para “Erebo” hicimos unas cinco o seis sesiones intensivas de grabación a lo largo de un año o año y medio, y esta vez hemos grabado y mezclado en tres o cuatro meses. Y hemos sido mucho más cuidadosos con la elección del material: parches, guitarras, amplificadores, bajos, micros… El nivel de exigencia por ambas partes ha sido mucho más alto. Todos queríamos mejorar el anterior trabajo y nos hemos dedicado al 200% para conseguirlo. Esto ha generado una especie de presión adicional en cada fase de la producción, algo que ha aportado ese extra que necesitábamos para dar lo mejor de cada uno».

Los altavoces ya escupen “Moaning in Agony”, que contiene los guturales más cafres que jamás haya grabado Ismael –rozan el brutal death– y una parte de inspiración flamenca que deja noqueado. Hace tiempo Adrián me dijo (y de tanto en tanto me ha seguido insistiendo en ello) que una regla inquebrantable para Chaos Before Gea es no hacer la misma canción dos veces, y Tornay está de acuerdo: «a mí me gusta tratar cada tema como una entidad propia y distinta de los demás y creo que en este disco hemos conseguido darle a cada canción su propia personalidad». ¿Cómo se logra eso? Afinando en el apartado compositivo y siendo cada vez más transversales, es decir, picando de más géneros para que se integren con naturalidad en el ADN de una banda que jamás cae en el pastiche forzado ni en el batiburrillo de estilos. «Dentro de este disco, dentro de un mismo concepto, puedes encontrar desde black metal, death melódico o metal sinfónico hasta cortes que tocan el deathcore y el post-rock. Para mí uno de los pilares de Chaos Before Gea, y que sin duda los diferencia del resto, es el hecho de que sean capaces de tocar tantos palos y además con maestría», recalca el productor.

En el estudio cada tema suena docenas de veces. Este fragmento, aquel otro. Un retoque aquí y otro allá hasta que quedan perfectos. David entra, le pide al productor que dé más potencia a algunas partes de batería y bajan algún teclado para que no resulte tan evidente. Los invitados entramos y salimos de la sala y aprovechamos para charlar con el resto de integrantes de la banda, que parecen nerviosos, excitados. Supongo que la recepción de este material, en el que han puesto tanto mimo y al que han dedicado muchos meses, les reconcome por dentro. Las dichosas expectativas, vamos. A estas alturas ya ha trascendido que “Khâron” es otro álbum conceptual que empieza justo donde termina “Erebo”. Tras su muerte, el protagonista desciende al infierno, donde se encuentra con Caronte –según la mitología griega el barquero del Hades, encargado de guiar a los difuntos de uno a otro lado del río Aqueronte–, al que se le ha encomendado la misión de llevar al joven ante su padre. «La idea fue mía e Ismael se encargó de las letras, que para eso tiene que cantarlas», apunta Adrián. «El de “Khâron” es un infierno muy inspirado por el de “La Divina Comedia” de Dante», remata el vocalista.

Mientras Ariel y Bakunin juegan en el jardín y recogen ramas que van acumulando  en el césped, sale a colación el tema de las pasadas giras por Galicia y País Vasco, que disfrutaron enormemente y de las que, además (se dan con un canto en los dientes), salieron financieramente «casi intactos». Todos hablan con cariño de lo mucho que han aprendido de Blaze Out –que en estos días son noticia porque tocarán en el Resurrection Fest al quedar entre los tres primeros en la final del concurso de bandas–, del buen rollo que hay entre ambas formaciones y de lo bien montado y lo claro que lo tienen los barceloneses a pesar de ser tan jóvenes. La gira actual aún no está planteada, pero Adrián e Ismael recalcan el desafío que va a suponer elaborar el setlist y tocar las nuevas canciones. «Voy a tener que ponerme en forma, porque un concierto de una hora va a exigirme mucho física y vocalmente», dice Ismael, que no es un frontman dado a permanecer mucho tiempo quieto. Están estudiando la posibilidad de introducir secuencias para reproducir ciertas partes de teclados del álbum. «Aunque está claro que el disco es una cosa y el directo otra, ¿no?», tercia servidor. Después, hablamos de la situación del metal actual, de la falta de bandas de referencia tras la decepción que para el guitarrista han supuesto los últimos discos de Mastodon y Machine Head, por demasiado previsibles y continuistas. «En mi coche tengo la discografía de Garbage en bucle desde hace varios meses», dice un poco cariacontecido. Por su parte, siguiendo por la senda del pop, Ismael me enseña en el móvil un vídeo de Bruno Mars haciendo un medley de The Police frente a un auditorio en el que destaca un emocionado Sting. La nueva megaestrella del pop, que incluso ha sido comparada con Michael Jackson, imita al inglés con remarcable solvencia, la verdad.

Entramos de nuevo al estudio porque comienza a sonar el tema título, que según dicen pugna con “Red Lights” (el cierre del álbum) por convertirse en el single de adelanto. “Khâron” contiene los típicos ingredientes reconocibles de la banda, además de un guiño a “Lobo” (uno de los momentos más carismáticos de su debut) y un coro súper pegadizo en el que se repite la frase “only two remain”. Es un tema relativamente continuista, y digo relativamente porque la banda ha acentúado sus partes progresivas y gana en sinfonismo y complejidad instrumental respecto a lo expuesto en su debut. Tras los oportunos retoques llegamos a “The Voice”, un desparrame math con influencias de Dillinger Escape Plan, cuya progresión es caótica e imprevisible. Le sigue “Time Stands Still”, en la que introducen una parte atmosférica donde Ismael susurra el título. A estas alturas ya puedo afirmar rotundamente que el sonido de la banda en 2015 es más épico, expansivo y brutal que el de “Erebo”. Los arreglos de teclado a cargo de Tornay han crecido exponencialmente y se integran a la perfección en el entramado musical del quinteto hasta ser indispensables para entender el álbum. «Ellos me dan la libertad para hacerlo, me permiten aportar mi granito de arena al complejo artístico de su música y les estoy muy agradecido. Tengo carta blanca para moldear los temas, añadir detalles de teclados, orquestaciones, alguna guitarra adicional, etcétera, según van apareciendo en mi cabeza conforme la grabación avanza y los temas evolucionan», dice el productor, que bien podría considerarse el sexto miembro de la banda.

A lo tonto a lo tonto son casi las cuatro de la tarde. Es hora de comer y dudamos entre pedir unas pizzas o salir. Al final triunfa la segunda opción y vamos a un restaurante al lado de una estación de servicio. El sol pega fuerte en la terraza y tenemos que refugiarnos bajo varias sombrillas. Doy cuenta de un solomillo con pasas moscatel bastante sabroso. No es mal sitio este para pasar una temporadita grabando, no, digo para mis adentros. El paisaje que se ve desde el balcón es digno de una observación detallada, pero no hay tiempo para recrearse: aún queda trabajo por hacer. En el estudio nos aguarda “A New Mankind”, un muy buen tema en el que destaca un estribillo melódico con tappings de fondo. La siguiente, “March Forth”, ya la querrían para sí Amon Amarth: marcial, melódica y muy heavy, es de lo más bombástico, épico y sorprendente del álbum… Al menos hasta que empieza “Red Lights”, que nos deja pasmados con la ración de blast beats blackmetaleros que brinda en su inicio y unos riffs muy At The Gates, que derivan en un estribillo al más puro estilo Chaos Before Gea. Al finalizar el tema (y con él “Khâron”) vuelve a salir a colación la elección del single de adelanto. Tornay y los dos invitados nos decantamos por “Red Lights”, más que nada porque rompe la baraja y a la vez mantiene partes muy reconocibles y características del grupo. Al final “Red Lights” fue la elegida y el jueves 7 de mayo se hizo pública.


Esto se acaba. Ismael lleva un rato insistiendo en grabar unas gang vocals para “A New Mankind” y ha llegado el momento. Entramos a la sala Víctor, David, Ismael, Adrián y yo, gritamos lo mejor que podemos “Nine children of reason/Nine children of nature” y hacemos varias tomas hasta que el productor está satisfecho. Cuando Tornay encaja los coros con maestría en el punto justo del tema siento que se ha completado una especie de círculo: sin comerlo ni beberlo he traspasado la extraña barrera que hay entre la música de Chaos Before Gea y las palabras que les he ido dedicando en esta web desde que se editó “Erebo”. Ahora, en cierto modo es como si habitara en “Khâron”, formo parte de uno de sus múltiples recovecos. Y es una sensación curiosa, de lo más gratificante.

Salimos al jardín, nos sentamos y escuchamos el disco de arriba a abajo. Poco más puedo añadir a lo dicho, salvo que estoy deseando tener el CD en casa y darle tantas escuchas como le he dado a “Erebo”. Son más de las ocho y media y hay que irse. Adrián se desvía hacia San Pedro y nosotros nos volvemos por donde hemos venido tras un día bien aprovechado. Para rematar el artículo, voy a hacer mías unas palabras de José María Tornay: «por mi parte, puedo decir que estoy muy satisfecho con el rendimiento de la banda, la producción y el resultado final de “Khâron”. Tengo confianza en que Chaos Before Gea van a dar mucho que hablar en el panorama metal y eso ocurrirá más pronto que tarde».


COMENTARIOS

2 Comentarios

  • #2
    USER_AVATARel 27 de Mayo de 2015
    CesarAguilar
    ¡Gracias tron! Bien a gusto que lo escribí, jaja.
  • #1
    USER_AVATARel 27 de Mayo de 2015
    the_one
    Mucha suerte chavales! La cosa pinta bien. Gran artículo César!


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