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 Converge

CRÓNICA

Converge en Madrid
Converge, Harm's Way, Gold
18 de Junio de 2016 por Israel Higuera Sala Penélope, Madrid 1472 lecturas

La oportunidad de ver a Converge en formato sala es algo que no se debe dejar correr, y cuando pasan cerca de tu casa no hay que pensárselo. Cuando ya van cuatro años desde la edición de su último álbum "All We Love We Leave Behind" los de Boston siguen demostrando por qué son la primera referencia mundial en esto del hardcore metalizado. Pudimos comprobarlo en la madrileña sala Penélope donde les acompañaban Harm's Way y los holandeses Gold.

Estos últimos fueron los encargados de abrir la lata y se presentaron con un repertorio oscuro y distorsionado. Guitarrazos del averno se entremezclaban con detalles atmosféricos y sobre la escena destacaba la presencia de Milena Eva. La vocalista parecía estar en una burbuja, moviéndose parsimoniosamente mientras sus compañeros se dejaban el pescuezo a cabezazos. No pasó desapercibida ni su atercipelada voz (que hacía un contraste interesante con el hard rock arrastrado y siniestro de la banda) ni los extraños gestos que dibujaba con las manos, los cuales fueron imitados por el público tras el concierto. Desde luego no dejaron indiferentes.

La paz que nos había transmitido Milena se vio perturbada por la entrada en el escenario de Harm's Way. El vocalista James Pligge, un auténtico animal que parece sacado de una competición de forzudos, apareció con cara de tener muchas ganas de matar. Ni una canción entera le duró la camiseta y acompañaba su despliegue gutural con puñetazos al aire. No era el espectáculo que esperaba para un sábado por la noche. Técnicamente estuvieron bien, defendieron sus canciones con sobriedad. Y el guitarrista Bo Lueders hizo un buen trabajo tanto en la parte instrumental como cuando tomaba el relevo de su compañero a las voces. El único problema es que no sé si musicalmente tienen mucho que aportar a estas alturas.



Llegó el esperado momento y Converge nos hicieron olvidar todo lo anterior rápidamente. "Dark Horse", "Aimless Arrow" y "The Broken Vow" nada más empezar y Kurt Ballou haciéndole perrerías a su mástil. Bueno, al de su guitarra, mejor dicho. Me sorprendió la actitud del incansable productor, haciendo muecas y mostrándose a gusto durante todo el concierto. Como en general sus compañeros, que reían, se miraban, disfrutaban del momento. Da gusto ver a una banda pasándoselo así de bien sobre el escenario. El único pero fue el sonido de la sala, que si ya estaba dejando que desear a lo largo de la tarde en ese momento ensombreció lo que de otra manera hubiera sido un concierto impecable.

Veinte temas, escogidos principalmente de su último álbum y de los que son quizá sus dos mejores discos, "You Fail Me" y el inmortal "Jane Doe". La banda interpretándolas de manera profesional al tiempo que, como digo, se lo pasaba en grande. Y allí cantaba todo el mundo, no solo Jacob Bannon, el bajista Nate Newton y el mentado Ballou. Bannon le prestaba el micro a cualquiera que lo pidiera y aquello se convirtió en una comunión muy hardcore. Qué decir de los músicos: una base rítmica demoledora que dejó a Ballou explayarse todo lo que quiso.

Y así cayeron, entre otras, "Phoenix in Flames", "Vengeance", "Black Cloud", "Fault and Fracture"... Prácticamente un greatest hits en tu cara, así son ellos. El público se fue agradecido, tal como se había mostrado la banda durante todo el concierto (que nos recordó que era su primer bolo en España desde el Resurrection Fest de 2014). Y ellos volvieron a irse con los deberes hechos. Una pena que el sonido no estuviese a la altura, pero aun así entendimos perfectamente por qué son los reyes de esto.

Fotografía: Iuliana Dragoi.

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