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 Elephant Riders

ENTREVISTA

Ultramega OK por César Aguilar
26 de Junio de 2017 657 lecturas
Con “Supernova”, su debut en largo, los veleños Elephant Riders llamaron la atención de los habituales a los garitos más rockeros del Sur de la Península gracias a una manera de entender el rock que aglutinaba lo mejor de los 70 y los 90. Tres años después, en el primero de los dos EPs que editarán en este 2017, el tan rocoso como refinado “Slave of the New Age”, se enfrentan al complicado reto de crecer y mudar de piel sin dejar de ser ellos mismos y entregan seis canciones cocinadas a fuego lento que deberían de gustar a todo aquel que eche de menos aquella corriente que se dio en llamar ‘rock alternativo’. Al habla un desprejuiciado, algo nostálgico y sin pelos en la lengua José Carlos González, voz y guitarra zurda del ahora cuarteto malacitano.

En lo que a mí respecta, Elephant Riders salieron de la nada. De buenas a primeras me sorprendéis con un largo notable y muy, muy enfocado bajo el brazo. ¿Cómo recuerdas vuestros primeros pasos?

Formamos Elephant Riders como un pasatiempo musical tres amigos de Vélez-Málaga y surgió espontáneamente, sin más. Nuestra intención solo era divertirnos un rato en el local de ensayo. Los orígenes de la banda no pueden ser más modestos, con conciertos en bares del pueblo ante 20 o 25 personas. No teníamos ningún contacto musical en la escena, apenas conocíamos a músicos de otras bandas malagueñas o andaluzas, no habíamos estado en bandas previas a excepción de Antonio (Correa, batería -ndr). En definitiva, estábamos aislados en el pueblo. De ahí que no me extrañe que digas que salimos de la nada.

Grabasteis “Supernova” en Fusible Studio con Raúl Parra. ¿Qué os convenció para grabar allí? ¿Escuchasteis algún disco que os diera la idea?

Básicamente llegamos a Fusible tras escuchar a una banda amiga de Almería, The Dry Mouths. Nos gustó el sonido que sacaron y cuando contactamos con Raúl Parra, propietario de Fusible, nos lo puso todo muy fácil.

Vuestro sonido es una especie de colisión entre el rock de los 70s y el grunge de los 90. Muchos dicen que sois ‘stoner’ (y estoy parcialmente de acuerdo), pero lo vuestro es más rock con guitarras duras, ¿no?

Esa es una definición magnífica, César. Elephant Riders siempre ha sido un grupo de rock que flirtea con el heavy metal. Por lo que “grupo de rock con guitarras potentes” se acerca muchísimo a lo que somos. En la banda hay rock de los 90, hard rock de los 70, guitarras muy Sabbath… Lo cierto es que nunca hemos sido una banda 100% stoner. Lo somos en la medida en que uno de nuestros pilares es el proto metal setentero (Deep Purple, Sabbath, Hawkwind, Rainbow…) que a su vez también lo es del stoner. Por otra parte, bandas clásicas del género, como Kyuss, Monster Magnet, Corrosion of Conformity o Fu Manchu son influencias claras de Elephant Riders.

¿Te gustan las etiquetas o las consideras un mal necesario?

A efectos prácticos, creo que nos hacen mucho daño precisamente porque Elephant Riders nos movemos entre diversos estilos del rock y el metal, cual funambulista, y hoy en día no tener una etiqueta clara te puede joder bastante si eres una banda pequeña. No tienes nicho. En mi opinión todo está un poco sobre-etiquetado.

Supongo que uno de los momentos más delicados de vuestra primera época fue cuando Antonio abandonó la formación, ¿no?

Fue un momento difícil para la banda, sin duda. Antonio empezó en esto con Ignacio y conmigo y su forma de tocar encajaba muy bien en el proyecto. Lamentablemente no pudo seguir y abandonó justo cuando publicamos “Supernova”. Pero Ignacio (Córdoba, bajo en “Supernova” y guitarra en la actual formación –ndr) y yo teníamos muy claro que la banda debía continuar.

¿De dónde sacáis a Dimitris Aggelidis? ¿Qué hace un griego tocando en un grupo malagueño?

[Risas] Dimitris tocaba en otra banda de Estepona cuando lo conocimos, The Tragic Company. Le propusimos unirse a Elephant Riders y le gustó la idea. Y ahí comenzó una nueva era para la banda, ya que su inclusión ha traído muchos y buenos cambios a la formación. Ha hecho de puente para que invadamos territorio griego, donde, sorprendentemente, tenemos bastantes seguidores. En ese país el rock y el metal gozan de gran aceptación y hay una escena de bandas increíble. Adoramos Grecia, pero con un griego cerca tenemos bastante [risas].

Y si hablamos de foráneos también tenemos que mencionar a Jorge Fretes, director de Goetia Media, promotor, colaborador de RockZone y presente en mil movidas más. Precisamente cuando revisaba mi copia de “Supernova” vi su nombre en los créditos, así que os conocéis desde hace tiempo. ¿Qué papel ha jugado (y juega) en la historia de Elephant Riders?

Conocimos a Jorge en nuestro primer concierto en Málaga capital. Fue en un bareto motero, bastante antes de que se convirtiera en la figura mediática que es hoy en día [risas]. Bromas aparte, hace ya tiempo que lo consideramos uno más de la banda. Siempre ha apoyado a Elephant Riders en muchos aspectos, desde la amistad hasta el consejo más sincero y duro si es necesario. Aún recuerdo su comentario cuando le mandamos una foto grabando guitarras en la cama del cuarto de Ignacio: “Tíos, estas fotos no os van a llevar al Resu”. Aún me río. Además, Jorge hace una labor por Málaga increíble. Ojalá hubiera Goetia Sessions en otras ciudades de España, eso facilitaría muchísimo el circuito de bandas emergentes o underground y sucedería como sucede en Málaga, que cada fin de semana tenemos bandas estupendas de todas partes de España.



“Supernova” (2014, Paralysis Records). Cuando uno prueba algo de forma inesperada parece que sabe mejor, ¿no? El debut en largo de Elephant Riders golpeó directo a la mandíbula con un desparpajo sorprendente y unas canciones repletas de ganchos y propulsadas por el entusiasmo de quien ha sido fan arrebatado antes que músico. No hay más que escuchar el estribillo para cantar voz en cuello de “Escape from Planet Earth”, las influencias Sabbath de “Animal Eyes”, las finas armonías de “Supernova”, el aroma a lo Queens of the Stone Age de “Poor Lonely Joe” o el final redondo con “End of the Road” para darse cuenta de que la mayor virtud de los veleños es su oído para las melodías y su olfato para sacar ‘hits’ de un terreno tan (aparentemente) trillado y baldío. La cruda y expansiva producción de Raúl Parra resulta perfecta, la guinda de un pastel que rockea con gusto y atrapa a poco que te dejes llevar.  



Después de “Supernova” editáis un single en formato digital con dos temas titulado “Challenger”. ¿Son temas sobrantes de las sesiones del debut?

No. “Challenger” y “Lone Wolf” son dos de los primeros temas que compusimos. Estaban en una maqueta con producción deficiente y decidimos darle una segunda vida sacándolos como un maxi single digital, porque sabíamos que el segundo álbum de Elephant Riders iba a tardar en salir. “Challenger” aún sobrevive en nuestro set list.

El 1 de abril salió por fin a la luz “Slave of the New Age”, primero de los dos EPs que lanzáis este año. La pregunta es de cajón: ¿por qué un doble EP y no un álbum completo?

Para darle más vida al nuevo trabajo y estirarlo en el tiempo, porque cuando una banda pequeña como la nuestra saca un disco corre el riesgo de que en dos o tres meses deje de ser actualidad. Creemos sinceramente y desde la humildad que ningún tema de este doble mini álbum es relleno, y, además, todos son bastante diferentes entre sí. También han influido en la decisión factores económicos. Y está el hecho de que en este formato puedes poner más mimo artístico a los discos.


He leído en varias entrevistas promocionales de “Supernova” que vuestra principal intención era no repetiros. Y a la hora de la verdad, es cierto: entre otras cosas, este EP suena más potente y variado que “Supernova”, ¿no?

Nuestra banda no tiene exigencias comerciales, ni siquiera venimos de un nicho muy específico con una base de fans que esperan un producto muy concreto. Somos un grupo de rock variado y eso nos permite incorporar ideas bastante variopintas a nuestra música. La prueba está en que en los trabajos de Elephant Riders caben temas muy pesados (“Vultures”, “Lord of the Mountain”) y bastante rápidos y directos (“Challenger”).

¿Cuánto tiempo ha tardado en gestarse “Slave of the New Age”? ¿Os ha costado dar con la tecla de lo que buscabais?

No ha sido un parto fácil, ni mucho menos. En gran parte porque decidimos tomar nuevas sendas musicales incorporando nuevos estilos e influencias y eso ha demorado su gestación. Por otra parte, la inclusión de un nuevo miembro también ha supuesto un lógico período de adaptación y para desarrollar química entre los miembros. También queríamos una producción con más detalles y arreglos que la de “Supernova”, que nos dejó la sensación de que en algunos temas faltaban más solos, arreglos o refuerzos. Así que, en definitiva, y aunque teníamos claro lo que buscábamos, sí, sí que nos ha costado gestar este segundo trabajo.

¿Habéis desechado mucho material por ser similar al de “Supernova?

No, no descartamos material por ese motivo. Lo que hemos hecho es separarlo en los dos volúmenes de forma que haya algo de los Elephant Riders de “Supernova” en ambos, en vez de acumularlo todo en uno y que suene demasiado parecido al debut. En este sentido, puedo decirte que “Fire Within” será uno de los temas fuertes del siguiente volumen y es muy “Supernova”.

¿Cuáles han sido los problemas o escollos más graves que os habéis encontrado durante este período?

Básicamente la compatibilidad de nuestras agendas laborales. El desarrollo de ideas, la química con Fran Corpas y la composición y arreglos han fluido de modo genial, pero nuestros trabajos nos han impedido centrarnos en que salga el disco. Nos pasa igual con las giras: hemos tenido que desechar más de un buen concierto y de dos por motivos meramente laborales. Pero esa es nuestra realidad a día de hoy.

En esta ‘nueva era’ contemplo al menos dos tipos de esclavitud: una voluntaria, la del que elige someterse a las redes sociales y perderse en un mundo virtual, y otra involuntaria, que procede de eso que algunos (a pesar de las noticias que llegan día tras día) aún llaman ‘democracia’ ¿Cuáles son vuestras principales preocupaciones políticas y sociales?

La verdad es que has clavado el significado de la canción y el título de este primer volumen. Con “esclavo de la nueva era” nos referimos exactamente a eso, a ese estado zombi en el que parece haber caído el ser humano. El ego enfermo que contamina nuestra sociedad, al “y yo más”, y todo ello sin que sepamos que hay fuerzas que dictaminan qué hemos de hacer y que no. Básicamente todo el concepto y la temática de este trabajo proviene de la introspección que nos lleva a preguntarnos si realmente somos seres libres o si por el contrario estamos enjaulados en nuestros actos y pensamientos.

En las letras (escritas en primera persona, ya sea del singular o del plural) hay, en efecto, una fuerte oposición hacia el mundo y sus habitantes. ¿Os identificáis con ellas o son pura retórica, fantasía?

Nos identificamos totalmente con ellas. Elephant Riders es una banda, sobre todas las cosas, con un alto contenido en misantropía. Consideramos que el mundo está lleno de mierda, es un vertedero sin control y rara vez hablamos de algo que no esté relacionado con este desasosiego que nos causa el porvenir de la especie humana (“Slave of The New Age”, “Hyenas”). Pero lejos de caer en letras dramáticas o derrotistas, nuestras canciones hablan de rebelión, enfado, furia contra lo que está mal, contra lo que apesta. Esto incluye aspectos morales, políticos o meramente antropológicos. El concepto de autosuperación y fortaleza mental ante lo adverso también es un tema recurrente (“Übermensch”).

El rock ha perdido protagonismo entre la juventud. Ya no es tan mediático como hace una o dos décadas, no recuerdo ningún artista reciente que llene recintos de gran capacidad. Ahora, sin intención de generalizar, veo a los jóvenes más pendientes del reggaetón, del trap o de artistas como Taylor Swift, Justin Bieber o Katy Perry. ¿Qué te parece el panorama musical de la actualidad?

Una mierda. Nosotros somos unos románticos de la vieja escuela, aunque no tenemos la mente cerrada a nuevas tendencias o estilos ni a nuevas formaciones. Sin embargo, no hay duda de que el rock no es lo que era en términos de popularidad entre los jóvenes. En tiempos pasados, los artistas con cientos de millones de reproducciones en plataformas como YouTube hubieran sido Guns ‘n’ Roses, Pearl Jam o Metallica. Recuerdo cuando en cada mercadillo de cada pequeño pueblo había pañuelos y camisetas por doquier de estas bandas.

¿Crees que el rock volverá a ser tan importante como antes o está condenado a desaparecer como subcultura?

Es imposible predecirlo. Espero que sí, y espero verlo. En el boom rockero de los años 70 yo ni había nacido. En el glam de los 80 era un renacuajo y en el grunge de los 90 era un adolescente muy pequeño aún. Luego el rock fue perdiendo popularidad a pasos agigantados. Por otra parte, no creo que llegue a desaparecer nunca. Eso es muy poco probable.

¿Cómo ves el tema salas/público en lo que a Málaga se refiere? Hace un tiempo se hablaba de que había más oferta que demanda, más interés por parte de los promotores que del público en general. ¿Sigue igual?

No tengo muy claro si hay un número muy limitado de gente a la que le gusta el rock o el metal o simplemente no conocen ni hacen por conocer nuevas bandas. Esto pasa mucho en el Sur. Estamos un poco cansados del “Joder, no me esperaba una banda como vosotros por aquí”. Eso es frustrante. No me creo que no haya doscientas personas en Málaga a las que le pueda interesar un show de rock o de metal. Y, sin embargo, muy rara vez una banda reúne esa cantidad de gente. Algo no funciona por aquí, está claro. Por otra parte, tampoco parece que los promotores se pongan muy de acuerdo en temas de calendario. Una ciudad andaluza no se puede permitir una rivalidad pueril y egoista entre promotores. Eso es realmente tóxico para la escena y augura tiempos oscuros con pocos conciertos y pocas bandas emergentes en la zona.

El sonido de “Slave of the New Age” es perfecto. Fran Corpas, Raúl Parra y el máster de Pete Rutcho le dan un empaque al producto de una calidad fuera de dudas. ¿En qué os habéis basado para elegirlos como colaboradores?

Confiábamos a priori en todos. Con Raúl hemos trabajado previamente y es especialmente talentoso en el tratamiento de las voces (cuidado imperativo en la banda). Fran Corpas se está haciendo un gran nombre como técnico de sonido en la ciudad. Lleva mucho rock ‘n’ roll a la espalda y queríamos que aportara cosas nuevas al sonido de la banda. Y Pete Rutcho era simplemente una apuesta ganadora. Es un productor top que ha trabajado con bandas como Havok o Parkway Drive. Ahí no había mucho que decidir. Se prestó a trabajar con nosotros y era insensato no tomar ese camino siendo una banda tan humilde como somos.

Entrando en materia sobre las canciones, “Übermensch” me recuerda a unos grandes ignorados de la década de los noventa: los norteamericanos Warrior Soul. No sé si ves la comparación, pero de lo que sí estoy seguro es de que os gustan.

¡“Salutations From the Ghetto Nation” es uno de mis discos favoritos de los 90! Eran una banda muy curiosa, y sí, veo la similitud que planteas. Era una banda de heavy metal con aires noventeros y bastante comprometida en términos políticos. También se podría decir que “Übermensch” tiene un aire Soundgarden de principios de los 90. Y hay quien nos ha comentado que suena a unos Jane’s Addiction metalizados. ¡Todo mierda de primera calidad! [risas]. Así que ojalá siempre nos fuera así de bien con las comparaciones. Gracias por esta que nos acabas de hacer.

¿Hay alguna banda o disco de esa década que sientas minusvalorada? A mí particularmente me gustan mucho “Wasted in America” de Love/Hate, “The Lizard” de Saigon Kick, “Crawl” de The Beyond o el “Sinister Funhouse” de Last Crack, por decir algunos.

De los 90 mencionaría como bandas raras o muy poco conocidas a Only Living Witness con su “Prone Mortal Form” y Barkmarket con “L. Ron”. My Sister Machine son unos gigantes de Seattle (amigos de Jerry Cantrell), así como Gruntruck. Me parecen bandazas y son terriblemente desonocidas. Quizás las dos bandas más infravaloradas de la movida grunge o alternativa de los 90, en mi opinión, sean Second Coming (amigos de Layne Staley) y el gran Alain Johannes y sus Eleven, músico de apoyo e instrumentista de sesión y directo de artistas top como Chris Cornell o Josh Homme. Ya si hablamos de finales de los 90 tenemos a VAST desde su debut en 1998, que, bueno, no acabo de entender como una artista así no es infinitamente más conocido. No me entra en la cabeza. Es uno de los mejores músicos que he escuchado en mi vida.

“Hyenas” sorprende por su potencia. En general este EP suena más influenciado por el metal que “Supernova”, ¿no?

Y a propósito. En los cinco años que llevamos como banda nos hemos percatado de que nuestros fans más fieles son los que se mueven por el territorio del heavy metal. Es una tónica en la banda, heavies escépticos que tras vernos en directo se convierten en fans muy fieles. Me encanta lo fiel y apasionada que es la gente del metal. Y me encanta que Elephant Riders, siendo una banda de rock, sea respetada y seguida por este tipo de público. Aún así “romper” esa barrera cuesta horrores, porque no es fácil que se entienda a día de hoy que una banda de rock pueda ser realmente cañera, y nos han vetado (y nos seguirán vetando) de muchos eventos y festivales por no ser “true metalheads”.

El tema título es de mis favoritos. Tiene un cierto aire a Motörhead en algún fragmento y una estructura más compleja de lo habitual en vuestra música, con más riffs y cambios. ¿Era lo que perseguíais con este tema?

Pues aunque suene raro, así es. Y me maravilla que hayas percibido ese detalle en relación a la leyenda británica. La estrofa tiene una combinación de notas muy Motörhead desde un punto de vista puramente técnico, aunque luego el tema vaya por otros derroteros completamente distintos. Es un tema con muchas vueltas de tuerca… y no se si eso es bueno porque no tenemos claro que haya funcionado muy bien como single. Requiere atención, y eso, siendo una banda pequeña que no está etiquetada como progresiva o psicodélica te puede perjudicar. Aún así es uno de los favoritos del EP, y a mí personalmente me encanta el escalado de intensidad de la canción, así como sus giros y arreglos de guitarra.

“Uncivilized” es lo más parecido al material antiguo, con riffs rápidos, a degüello. De lo más stoner que hay en el EP. Puede ser una forma de tender un puente, de conectar el nuevo material con el antiguo…

Exacto. Es el tema más “Supernova” y más stoner también. En él mostramos nuestra versión más acelerada y directa, más garrula si quieres [risas]. Con todo y con eso esconde un par de cambios de tonos interesantes en el puente y la letra es divertida. La gente tiende hoy en día a ser maleducada porque se presupone que vivimos en un mundo hipercivilizado. Quizás en otro contexto socioantropológico, esa mala educación y falta de respeto podrían derivar en un desenlace violento.



“Slave of the New Age” (2017, autoeditado). Tras vencer por K.O. con “Supernova” tocaba convencer y con “Slave of the New Age” lo consiguen de sobra. ¿Cómo? Enterrando los riffs más stoner (en parte: ahí está la desbocada “Uncivilized” para que no olvidemos el pasado) y probando distintos sabores que van desde la potencia y el groove metal de unos Pantera, el sabroso aliño de la heterodoxia 90s de, por ejemplo, Warrior Soul, o elaborando patrones más complejos que fructifican en el tema titular, para el que suscribe el mejor de un lote, por otra parte, inmaculado. El ahora cuarteto se beneficia de la fuerza de la voz de José Carlos y exprime al máximo sus prestaciones en media docena de canciones destinadas a disfrutarse en directo. ¿Corto? Según se mire, pero nadie podrá decir que hay relleno ni variedad en una colección de la que se espera una continuación a la altura.



Una de las últimas noticias de la formación es la inclusión para el directo de Juan, guitarrista de V3ctors. En principio parece una asociación extraña, ¿no? ¿Cómo surgió la posibilidad de que se uniera a Elephant Riders?

No es tan extraña dado que le gustan muchos estilos diferentes, aunque con V3ctors haga un metal más extremo. Juan nos escuchó en directo y le gustó el rollo de la banda. Se da la circunstancia de que ensayamos en el mismo local (la sala Eventual) y tenemos amigos comunes, así que todo surgió fluidamente. Fue decirle a Fran Corpas que necesitabamos bajista para un posible salto a cuarteto y sorpresivamente este gran músico se ofreció, por lo que no lo dudamos ni un momento.

¿Es solo para el directo? ¿Ha tenido incidencia en la composición de este EP o la tendrá en futuros temas?

Juan es un Rider más. Entró después de que diéramos por cerrado este nuevo trabajo, pero participará en las próximas composiciones como miembro de pleno derecho. Estamos muy contentos con su incorporación, los que han visto a Elephant Riders en directo como cuarteto y con este señor empujando al bajo saben de lo que hablo. Estamos seguros de que traerá ideas interesantes a la banda. Y, además, tiene el pelo muy largo [risas].


¿Habrá más conciertos próximamente? ¿Tenéis algo cerrado?

Ya hemos presentado el EP en Málaga, Granada y Sevilla. Despues de verano giraremos bastante por zonas nuevas para nosotros: Murcia y Alicante, Madrid y el Norte… tenemos muchas ganas de ir al norte de la Península. Eso a nivel nacional, fuera de nuestras fronteras tenemos cerrado Grecia y Portugal… Y ojalá salga lo de Suecia, sería fantástico visitar esa tierra tan plagada de buen rock ‘n’ roll.

Y la última: ¿puedes contarnos algo del sucesor de “Slave of the New Age”? ¿Habrá alguna sorpresa?

El siguiente EP contendrá nuevos desafíos intentando mantener nuestro estilo. El reto es que suene a nosotros sin repetirnos, cosa que parece fácil, pero es infinitamente difícil; de hecho, es lo más difícil. Solo tenemos tres canciones de las cinco que lo conformarán y, como pasa con este primer volumen, hay mucha variedad. “Fire Within” es quizás el tema con que intentaremos enganchar a la gente para que le de una oportunidad al trabajo… y en esos dos temas que aún están por componer espero que salga algo que suponga otra bocanada de aire fresco para la música de Elephant Riders.


Fotos: Alejandro Bautista y Daniel Muñoz.
  

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