sludge metal / post-metal
 Lamorte
VIE
EP
ZONA-ZERO
75
3 VOTOS
82
+
Lamorte

VIE

Publicación:
Marzo 2019
Sello:
The Braves / Sacramento / Noizeland / Fasting / Non Profit / Nooirax
Productor:
Souler
Género:
metal, nacional
Estilos:
sludge metal, post-metal

MEDIA

Tracklist

  • 01. First Cry
  • 02. Air
  • 03. Every Night, Every Breathe
  • 04. No Surrender
  • 05. Last Call
  • 06. Dead Soul

Miembros

  • Frank Serrano: guitarra
  • Adri Sin Fe: guitarra
  • Juanma Lavado: guitarra
  • Jesús Torronteras: batería
  • Almero: voz
  • Danielo Martínez: bajo

Análisis

por el 09 Abr 2019
703 lecturas
Para los oídos más inquietos no debería ser ningún secreto que, en los últimos años, el underground sevillano vive un momento de gran efervescencia. A los clásicos y fundacionales Orthodox y a las formaciones ligadas a sus componentes (Blooming Látigo, Hidden Forces Trio, Pylar o el mismo Marco Serrato en solitario) se han sumado propuestas tan dispares como José Cicuta, Broke Lord, Malabriega o Naja Naja, algunas de ellas auspiciadas por sellos tan interesantes y desprejuiciados como Knockturne o Sacramento Records. Y una de las últimas bandas surgidas de esta tan fructífera cosecha es el sexteto Lamorte, cuyos miembros proceden de formaciones como Deviante, Subliminal ChaosMordida o Scumworm.

El latido maquinal de batería, bajo y guitarras que marca el inicio de “First Cry” puede recordar a los maestros del industrial Godflesh, pero ni mucho menos van por ahí los tiros de “VIE”, un debut que, en la línea de la célebre sentencia latina Ars longa, vita brevis, incide en la idea de que la obra de arte es capaz de trascender la, en comparación, corta vida de sus creadores. El dúo de Birmingham es una de las muchas referencias puntuales que un oído curtido en diversos géneros puede extraer de esta heterodoxa rodaja musical, pero Lamorte hacen más énfasis en el post-metal y el sludge progresivo de unos Mastodon (o, haciendo patria, del sensacional combo madrileño Adrift, que regresan este año con un nuevo disco para solaz de sus seguidores) y explotan las posibilidades de esos sonidos ariscos y al límite añadiendo un aire viciado y melancólico con melodías que confieren una mayor accesibilidad a esta media docena de temas.

En efecto, el sexteto sevillano no entiende el sludge y el post metal como si de primos hermanos del doom se trataran sino como una disciplina menos exigente y prescinde, por tanto, de los desarrollos largos y mántricos que caracterizan a popes del género como Neurosis o Amenra para condensar su esencia en estructuras más dinámicas y accesibles que pueden resultar atractivas para un público, digamos, tangencial a dichos géneros. En ese sentido, apenas superando los tres minutos de duración, la citada “First Cry” se complace en apisonar con su base rítmica y unos riffs entre hermosos y amenazantes hasta que explota en un tramo final más evocador y “Air” (que es incluso más corta) luce diferente entre unas guitarras intrincadas y expansivas que evocan al post-rock instrumental y unos ritmos más rápidos y hardcorianos de lo que la banda acostumbra.

La voz de Jose Almero (ojo al muy interesante “The Wind Ashes” de Mordida, en los que también milita) se debate en un tenso flujo entre la agonía de unos shrieks que no desentonarían en un álbum de black metal depresivo y una introspección que gana presencia desde el principio de “Every Night, Every Breathe”. Su registro limpio en temas como “No Surrender” o “Last Call” y las intenciones de la banda pueden evocar tanto a la primera época de los suecos Katatonia como a la oscuridad y el pulso gótico de Fields of the Nephilim e incluso (y con esto espero no herir sensibilidades) a la faceta más shoegaze de los Deftones. La producción, DIY, cruda y al hueso sin sacrificar la nitidez necesaria, acentúa los matices de unas canciones nacidas para expresar dolor, angustia y desasosiego.

El único pero que puedo ponerle a “VIE” es que algunos temas –pienso sobre todo en “First Cry” y “Air”– piden a gritos una mayor extensión, más giros, una épica más tensa. El combo sin duda consigue mantenerme en vilo a lo largo de todo el minutaje pero en ocasiones me deja con la miel en los labios, a mitad de camino del lugar al que deseo y necesito llegar. Es cuestión de puntos de vista, por descontado, pero una banda de estas características debería aspirar a atrapar el corazón del oyente, a zarandearlo con saña hasta dejarlo exhausto y, entonces, justo entonces, deleitarse en hacerlo trizas. Y si bien Lamorte han conseguido lo primero, en lo que a mí respecta aún les queda lograr parte del resto. Han demostrado de sobra que tienen los riffs, las melodías y el espíritu, pero para rematar la faena falta la paciencia y ese manejo del tempo que solo da la experiencia.

El equilibrio, justo lo que les pido, llega al final, con una “Dead Soul” que en seis minutos sintetiza con pericia las muchas virtudes del sexteto y deja un gran sabor de boca de cara a una posible próxima grabación. En conjunto, "VIE" se erige en un punto de partida que va más allá de lo meramente prometedor, el discurso coherente e inspirado de una banda que, de no ser flor de un día, está destinada a alcanzar unos niveles (aún) más altos.


Lo Mejor: La intensidad emocional de la propuesta.

Lo Peor: Falta concretar sus buenas ideas en temas más redondos.
 


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DISCOGRAFÍA