black metal / death metal / thrash metal / doom metal / post-punk / avant-garde metal
 Ottobrenero
Venerea
EP
ZONA-ZERO
90
2 VOTOS
90
+
Ottobrenero

Venerea

Publicación:
Febrero 2020
Sello:
Autoeditado
Productor:
Género:
metal, punk-core, pop-rock, otras tendencias
Estilos:
progressive rock, new wave, doom metal, post-punk, alternative metal

MEDIA

Tracklist

  • 01. Венера-7
  • 02. Se è Solo Dolore
  • 03. Occhi Stanchi
  • 04. Alpha Centauri
  • 05. Strade Buie
  • 06. A Dicembre

Miembros

  • Walter: voz, bajo
  • Virgilio: guitarra
  • Daniele: batería

Análisis

por el 09 Nov 2020
598 lecturas
No sé si le ocurrirá algo remotamente parecido al resto de críticos o juntapalabras cuyo ámbito de actuación es el mundo de la música, pero confieso que los álbumes que más me cuesta reseñar son los que mayor impacto me causan, los que más excitan mi cerebro gracias a su sensibilidad, inteligencia y capacidad de innovación. Es tal la cantidad de veces que me he sumergido con avidez en esas piezas musicales que podría hablar largo y tendido con pasión y un relativo conocimiento de causa. Pero, a la hora de la verdad, es frecuente que reprima mis impulsos de acercarme a un teclado para estructurar mis ideas y las sensaciones que me producen. ¿Por qué? Pues ni más ni menos que por el temor a no estar a la altura, a no ser capaz de retratar dichas obras con el detalle y el entusiasmo que se merecen, a que las virtudes de la música se pierdan en una maraña de palabras sin sentido, en una descripción al fin y al cabo trivial que no les haga justicia.

Uno de esos discos que en su día dejé tristemente sin reseñar (no por falta de sensaciones ni de ganas, ya digo) fue “Mercurio”, el álbum debut del trío milanés Ottobrenero, una sobresaliente colección de canciones que surgió de la más absoluta independencia y el do it yourself, y se coló por derecho propio entre mis favoritos de 2016. El título, en su acepción planetaria, resume bien la temática espacial de las letras y el artwork del CD, pero también sirve como una metáfora absolutamente válida para describir su contenido musical. Porque, aparte de un planeta del Sistema Solar, el mercurio es un metal, el único en estado líquido, y, como el mercurio, las canciones de este álbum fluyen y se adaptan al recipiente que las contiene. ¿Cómo etiquetar una música que no conoce fronteras entre géneros? ¿Cómo definir en pocas palabras unos temas que transitan con pericia del thrash alienígena de los magistrales Voivod al crooning de Peter Steele de Type O Negative, de los ramalazos black metal a lo Emperor a la épica doom de los maestros Warning?

Ya me advirtió Virgilio (guitarrista y compositor de la música del trío) en una de nuestras charlas post edición de “Mercurio” que su siguiente trabajo sería distinto. Y, unos tres años y medio más tarde, el EP “Venerea” (gemelo de un “Idi” que está al caer y comentaremos en su día) certifica que Ottobrenero siguen en continua mutación y son un blanco imposible para quienes gustan de categorizar toda la música que pasa por sus pabellones auditivos. Así, aunque títulos como el de su pequeña intro –la Венера-7 (Venera-7 en castellano) fue la primera nave espacial que envió datos desde la superficie de otro planeta, en este caso Venus– y “Alpha Centauri” incidan en la temática espacial y la música sea muy reconocible y característica, el cambio de órbita que han experimentado es claro.

En los seis temas que componen este EP (que se hace corto, cortísimo, a pesar de sus más que respetables 25 minutos), la base de thrash progresivo sobre la que se erigían las composiciones de “Mercurio” se ha diluido en favor de un sustrato más post-punk y una mayor presencia de la canción italiana de autor, influencias que, si bien ya formaban parte de su debut, aquí están más presentes y, además, mejor explotadas. El trío se ha deshecho de buena parte del metal que servía para vertebrar su primer largo y eso les ha servido para ganar en emotividad, madurez y personalidad propia. Si tuviera que explicarlo de modo sencillo (que no exacto), diría que en “Venerea”, Ottobrenero se ha convertido en una especie de mezcla improbable entre Franco Battiato (del que ya versionaron “Shock in My Town” con gran acierto)Voivod y Killing Joke. En lo que a mí respecta, los milaneses son hoy en día una sonda que transmite desde el espacio exterior hasta las entrañas de los (pocos) oyentes que están en su misma longitud de onda. Son únicos. Están solos, ahí afuera.

Tal vez el inicio, “Se è solo dolore”, sea el tema más parecido a lo que el grupo expuso en su primer disco, tanto que al final se erige en una especie de puente entre ambos. La voz de Walter alterna entre los rasgados y el crooning, sí, pero, hay una estrofa casi funk que puede recordar a los canadienses Rush y un pequeño solo de Virgilio, algo inédito en “Mercurio”. “Occhi Stanchi” también comienza con una galopada que resulta familiar, pero enseguida muta hacia unos parajes oscuros y misteriosos más concretos y definidos que los de sus primeras composiciones. Las líneas de bajo, de nuevo, son esqueléticas pero muy creativas, exactas y puramente rítmicas, la batería acompaña sin florituras, con pegada. Aunque la esencia sigan siendo las canciones, los desarrollos instrumentales han ganado en riqueza; su construcción es sólida, perfecta.

Puede que “Alpha Centauri”, casi despojada de influencias metal, tan emotiva y repleta de claroscuros, sea el corte que mejor ejemplifica el crecimiento y la mutación del trío, la depuración que han alcanzado en este EP. La interpretación vocal de Walter es simplemente perfecta, los arpegios de la guitarra y la base rítmica acentúan la melancolía de la letra. Tremendo ese tramo final en el que, con un solo cambio de acorde, la música transita de la esperanza a la derrota, de la luz al agujero negro al que parece abocado el narrador de la historia. El resultado es sencillamente magistral, muy emocionante.

“Strade Buie” nos devuelve, de un modo más evidente, a la época de “Mercurio”. Hay más rabia, parece más fácil aislar riffs propios del doom o el black metal de vanguardia, pero, al mismo tiempo, es curioso como despojados de su contexto más genérico esos fragmentos consiguen levantar una realidad completamente distinta y, de nuevo, inédita, indefinible. El cierre, “A dicembre” (que sirvió como single adelanto del EP) confirma su calidad de banda única, una rara avis en el panorama musical actual. Y aunque ahora suenan más centrados y compactos, se las arreglan para pillarte con la guardia baja con ese casi imperceptible cambio antes del fade-out con que finaliza el EP.

Nuevamente, Ottobrenero han editado un trabajo excelente, que para el arriba firmante se encuentra sin duda entre lo mejor del año en curso. A falta de escuchar “Idi”, sirva esta reseña como pago de la deuda que contraje (sin que ellos lo supieran) cuando descubrí “Mercurio”. Sirva también para quitarme, con mayor o menor acierto – el tiempo dirá –, la espina que tenía clavada desde hacía varios años. Sea como fuere, y en lo que a mí respecta, este pequeño viaje ha merecido la pena.


Lo Mejor: No hay un grupo como ellos. Son únicos.

Lo Peor: Que no todo el mundo será capaz de apreciar sus virtudes.
 


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