Ladrido de Corzo
ZONA-ZERO
80
3 VOTOS
77
+
Sekba

Ladrido de Corzo

Publicación:
Diciembre 2018
Sello:
The Braves Records / Spinda Records
Productor:
Carlos Santos
Género:
otras tendencias, nacional
Estilos:
rock, instrumental

MEDIA

Tracklist

  • 01. Flor De Piedra
  • 02. Quebrantahuesos
  • 03. Arena
  • 04. Mares
  • 05. Semillas
  • 06. Tábula Rasa
  • 07. Amalgama (con Roy Mercurio)
  • 08. Astral

Miembros

  • Moisés Cáceres: batería
  • Rodrigo Téllez: bajo
  • Ignacio López-Rufián: guitarra
  • Javi Rojo: guitarra

Análisis

por el 02 May 2019
575 lecturas
Aunque “Litoral” de Kermit fue sin dudarlo un instante mi disco favorito de la cosecha nacional de 2014, no tengo reparos en admitir que mi relación con el rock instrumental es sumamente tangencial y apenas noticiable en mi dieta musical diaria. Sí, casi siempre me resulta necesario algo llamativo para interesarme por alguna referencia del estilo, llámense buenas críticas generalizadas, recomendaciones de personas de confianza, sonoridades exóticas (ahora mismo pienso en los surcoreanos Jambinai) o, en el caso de los malagueños, esa mezcla tan fascinante de poesía, jazz y arte que me conquistó desde el principio.

Así que, a tenor de lo confesado, entraba dentro de lo previsible que hasta que en diciembre del año pasado se editara “Ladrido de Corzo”, el debut en largo de los madrileños Sekba, servidor ignorara: 1) que dichos animales emiten ladridos, 2) que sekba es un estofado asiático a base de carne de cerdo y salsa de soja, y 3) la existencia de este cuarteto madrileño de rock instrumental que contaba con dos EPs –“Sinergia”(2014) y “Polesia” (2016)–. Pero, hey, nunca es tarde si la dicha es buena: un poco de culturilla no hace mal a nadie, y muchísimo menos cuarenta y siete minutos interesantísimos que demandan sucesivas escuchas para poder extraer todo su jugo.

Una vez digerido convenientemente, los mejores cumplidos que se me ocurre dedicarle a “Ladrido de Corzo” son que se desarrolla con una modestia reconfortante, que sus temas están tocados simplemente pero en absoluto con simpleza, que queda patente que Sekba están orgullosos de ser una banda de rock, por muy instrumental que este sea. Donde muchos artistas del estilo caen en la trampa de la contemporánea, de las subidas y bajadas de intensidad, del clímax espiritual forzado y pretencioso, estos cuatro madrileños te cogen de la solapa y no te sueltan hasta que finalizan las ocho canciones que componen el álbum, obsequiándonos con una descarga de pura (y honesta) energía.

Desde un buen principio, del anochecer que parecen evocar los compases iniciales de “Flor de Piedra” al fresco y radiante amanecer de “Quebrantahuesos”, los músicos hacen gala de un paisajismo nunca excesivo, de una técnica depurada pero en absoluto banal y siempre al servicio de las sensaciones que despierta el sonido. Sin duda, uno de los puntos fuertes del disco, aparte de la grabación tan natural del infalible Carlos Santos en sus Sadman Estudios, es la inteligencia con que la banda ha cuidado la cinemática de unas composiciones cuyo punto de partida suele ser el preciosismo folk de las guitarras de Ignacio López-Rufián y Javi Rojo y que transitan con pericia hasta alcanzar picos de intensidad hardcore. Si para Brian Eno el ambient es un río que fluye «siempre igual y siempre diferente», los extensos temas de Sekba son un torrente de electricidad, un alud de nieve que se desliza imparable por la ladera de una montaña.

Y si, como decimos, el grupo ha cuidado al máximo el flujo de cada pieza, con el tracklist han hecho exactamente lo mismo, porque cada nota de cada tema parece vivir en perfecta armonía con el resto, como si fueran gotas de ese todo innegociable que es el álbum. Para articular mejor su discurso el cuarteto no ha dudado en servirse de músicos invitados e interludios para nada anecdóticos que sitúan en puntos estratégicos, como los aires orientales que trae “Tábula Rasa” y la ambiental “Arena”, que desemboca en la emocionante hipnosis de un “Mares” donde la sección rítmica formada por Rodrigo Téllez (bajo) y Moisés Cáceres (batería) funciona a pleno rendimiento.

“Amalgama”, el séptimo tema, cambia el clima de un álbum tan homogéneo y disciplinado como este y, para bien o para mal, como mínimo logrará que se arquee alguna que otra ceja. Esta recreación de uno de los temas contenidos en el EP “Sinergia” (con la participación del MC Roy Mercurio) es un momento tan especial que depende de a quién le preguntes seguramente te dirá que es el peor o el mejor de la colección. En mi caso, sin menospreciar al resto, tengo pie y medio en el segundo grupo. Porque más que un experimento o un capricho sin fundamento, escuchando esta nueva “Amalgama” da la impresión de que la primigenia estaba predestinada a que Mercurio añadiera sus versos sobre un post-romance que a pesar de los años aún sigue doliendo. La intensidad y la verdad de sus palabras precisamente en el seno de un álbum instrumental recuerdan lo importante que puede ser la voz como elemento transmisor de emociones. Todo un acierto.

Y al final cae otra sorpresa: el torrente, el flujo de electricidad se invierte y “Astral” parte de unos riffs a lo Voïvod para transitar misteriosa hacia parajes más tranquilos y enrarecidos, dejando la sensación de que la banda guarda un par de ases en la manga para el futuro. No obstante, quedándome en el presente (como es mi obligación), diré que “Ladrido de Corzo” resulta totalmente convincente y, en lo que a mí respecta, presenta a Sekba como dignos compañeros de los ya consolidados Toundra, Syberia o Jardin de la Croix, y a poco que espabilen pueden llegar a hacerles más que sombra. Al tiempo.


Lo Mejor: La fluidez de unas composiciones cuyo interés no decae.

Lo Peor: Les falta un poco de personalidad para rematar la faena.
 


COMENTARIOS

1 Comentarios

  • 70 Bueno
    USER_AVATAR
    Varo
    Muy de acuerdo en prácticamente todo. Habrá que ver de qué son capaces en una segunda obra :)
 

DISCOGRAFÍA