ENTREVISTA

Naturaleza desbocada por César Aguilar
19 de Junio de 2019 1189 lecturas
Evocador, intenso, hermoso, torrencial. Son algunos de los calificativos que sugiere “Ladrido de Corzo”, el estupendo debut en largo de los madrileños Sekba, un álbum instrumental (o casi) que cautiva por su visión de conjunto y la inteligencia compositiva vertida en unas piezas que trascienden lo méramente técnico para tocar la fibra sensible. En representación del cuarteto –que completan Javi Rojo (guitarra), Rodrigo Téllez (bajo) y Moisés Cáceres (batería)–, hablamos con un locuaz y entregado Ignacio López-Rufián (guitarra), que resuelve cada una de nuestras dudas y dota de nuevos significados a un disco que pretende (y consigue) ser una fuente de vida y esperanza. Si sigues pensando que en la música hace falta una voz para emocionar, estás muy, muy equivocado.

Ya han pasado seis meses desde que se editó “Ladrido de Corzo”, y para abrir boca me gustaría que hicieras una pequeña reflexión sobre lo que ha significado para ti, si ha cumplido tus expectativas totalmente, o al menos en parte…

Después de un año de muchísimo curro estos últimos meses están siendo una maravilla. Al principio no tenía expectativas, y como tampoco hay garantías de obtener resultados por mucho que te esfuerces, pues me centré en hacerlo lo mejor posible y después crucé los dedos. Y al final ha salido mucho mejor de lo que habría imaginado. Todo este trabajo por parte de los miembros del grupo, con la ayuda de amigos y familiares, de sellos, de festivales, de la gente que os habéis interesado en nuestro trabajo… Entre todos estáis haciendo que esta aventura merezca el esfuerzo que le estamos dedicando.

Ahora estáis inmersos en las presentaciones en directo. ¿Qué tal está yendo todo?

La verdad es que muy bien. Por una parte, poco a poco vamos puliendo el directo y nos sentimos más cómodos interpretando el disco, porque no es lo mismo componer y practicar delante del ordenador que defender las canciones sobre el escenario: ahí tratamos de darles más expresividad, de que sean más dinámicas, precisas y punkarras. Por otro lado, estamos teniendo mucha suerte con los festivales y las bandas que han contado con nosotros, gente muy melómana, músicos brutales y grandes personas. Estos primeros meses están saliendo redondos y seguiremos trabajando para que siga así.

Como dices, de momento habéis tocado sobre todo en festivales, ante un público más casual y heterogéneo. ¿Habéis notado prejuicios? ¿Os han dicho alguna vez eso de «oye, pues no esperaba disfrutar de un grupo sin vocalista»?

La respuesta del público está siendo genial, su energía nos llega y hace que nos divirtamos mucho. Notamos que hay gente a la que conseguimos tocar por dentro con nuestras canciones, al margen de sus gustos musicales. Hemos sido varias veces ese grupo rarito del cartel –muy cañero para algunos y muy popero para otros– que termina aportando un contraste necesario. Aunque nos esté costando, porque es difícil obviar ciertos temas que nos gustaría tocar, estamos intentando limitar nuestro repertorio a 45 o 50 minutos. Pensamos que una mayor duración hace que se pierda un poco la atención, y esta nos parece la dosis adecuada para ayudar al público de otros estilos a disfrutar de la música instrumental. Nosotros encantados de ir a tocar donde nos llamen, prejuicios fuera, y de sorprender para bien a alguna que otra persona.

En Bandcamp os etiquetáis, entre otras cosas, como post-rock. A mí particularmente me parece una etiqueta ya descontextualizada y que aporta poca información sobre una banda al ser demasiado abierta y vaga: Tortoise, June of 44, Rodan, Talk Talk, Stereolab, Sigur Ros o Mogwai han sido etiquetados así y son grupos completamente diferentes. ¿Qué es para ti el post-rock? ¿Por qué crees que encajáis en la definición?

Este tema es muy complejo y polémico. Para mi el post-rock tiene unas características de tempo, composición y musicalidad muy concretas, al menos en mi cabeza, pero me cuesta concretarlas en palabras. Además, las bandas de post-rock suelen tirar hacia hacia unas composiciones muy emocionales, a veces incluso un poco depresivas, y ahí pienso que no encajamos totalmente, ya que nuestras canciones, hasta las que están en tonalidades menores, tienen un punto de positivismo y energía que se escapa del concepto clásico del post-rock. Me gustan las etiquetas porque te ayudan a buscar bandas que se acercan a tus gustos, pero estas etiquetas no siempre se ajustan a la realidad. La mejor y más genérica sería rock instrumental, pero se queda muy corta. Los subgéneros post-rock, math-rock e incluso prog-rock ayudan a enfocar mejor, y tenemos en nuestras canciones una pizca de cada uno de ellos, pero al igual que muchas otras bandas estamos en un terreno de nadie. Lo que sí que creo es que vamos cogiendo un estilo muy personal, para bien y para mal, y que cada una de  nuestras canciones tienen su propio sabor y son fácilmente distinguibles entre ellas.

Preparando esta entrevista me enteré de que formaste parte de Hiagen y Rodrigo sigue tocando con ellos. El año pasado editaron “El Diálogo Interior”, un disco muy personal que me gustó muchísimo y entró en la lista de mejores discos nacionales de esta casa. ¿Cómo se hace para sacar dos referencias tan buenas el mismo año?

¿Que cómo se hace? Pues teniendo mucha suerte, la verdad, y también trabajando lo mejor que puedo para ello. Tanto “El Diálogo Interior” como “Ladrido De Corzo” son dos discos cargados de magia, ya que en Hiagen y en Sekba hay musicazos con mucho que ofrecer, personas maravillosas que me han ayudado a desarrollarme como músico y artista. No pienso mucho en el tema pero es cierto que, musicalmente hablando, 2018 ha sido uno de los años más especiales de mi vida. Ojalá pueda mantener este ritmo mucho más tiempo.

¿Has participado en algún trabajo más del que pienses que, por una u otra razón debemos escuchar?

Llevo en bandas desde 1995, así que me ha dado tiempo a hacer alguna cosa que otra... Los últimos años he grabado a amigos, grupos con los que me enorgullece haber podido colaborar, como con el EP de Stevez “Fat Bottomed Man” (stevezmusic.bandcamp.com) o la demo presentación de Uncypher (uncypher.bandcamp.com), dos proyectos musicales muy chulos que me encantan y que deberíais escuchar.

También está mi Bandcamp (napoleonrigormortis.bandcamp.com) personal bajo el alter ego de Napoleón Rigor Mortis, Hezpain y Unodeenero, donde doy rienda suelta a toda esa música que no tiene lugar en las bandas en las que toco, pero que necesito sacar fuera, así como otros experimentos, trabajos antiguos, etcétera. Os recomiendo darles una escucha, todos los discos estan en descarga gratuita, y creo que podéis pasar un buen rato con ellos, más de uno no os dejará indiferentes.

Por último, y a modo de primicia, comentaros que en breve presentaré disco con un proyecto nuevo que llevamos una larga temporada trabajando en secreto, Domani Vendetta, un power trio de lo que denomino post-djent instrumental, que va a dar de qué hablar. Estad atentos porque lo estrenaremos muy pronto…

Lo tendré en cuenta y lo espero con ganas a partir de ya. Y, siguiendo con Sekba, me gustaría saber en qué momento se produce tu incorporación a la banda y si te fue complicado encajar en una estructura viva que, imagino, ya tendría su método de trabajo y su jerarquía...

Recuerdo una primera llamada en enero de 2017. Por entonces éramos compañeros de local, y me dijeron que necesitaban a un guitarrista, pero yo estaba en Hiagen y pensando que no podría con todo, me asusté un poco y tuve que rechazar la oferta. A los tres meses, tras otros cambios en la formación, volvimos a hablar, y de repente entramos a formar parte de Sekba tanto Rodrigo al bajo como yo a la guitarra. Y no creo equivocarme al decir que la conexión entre los cuatro es perfecta, y que nos vino genial a los cuatro el conocernos y ponernos a trabajar juntos. Todo fue sucediendo de forma natural y sin problemas, tomando decisiones de manera democrática y respetando la opinión de todo el mundo, aunque sea opuesta a lo que uno piensa, y remando todos en la misma dirección. Es un gustazo de situación y hay que cuidarla para que todo siga así.

No sé si habría ya algún tema compuesto para “Ladrido de Corzo” antes de tu incorporación, alguna idea suelta, o si empezasteis de cero y pudiste aportar al resultado...

Había algunas ideas avanzadas, especialmente en estructura, y otras a modo de retales. En las que estaban más avanzadas traté de salvar algunas líneas e ideas del anterior guitarrista, Homer, compuestas antes de que yo entrara, mientras que en otras canciones empezamos desde cero y tuve libertad total. Realmente nunca tuve ningún problema por parte de Javi, Moi o Rodri, y pude participar totalmente de la composición de los temas.

Para mi había dos puntos muy importantes. El primero, que Sekba siguiera sonando a Sekba a pesar de tener dos integrantes nuevos, que no se produjera ningún cambio radical de estilo. Mis objetivos fueron sentirme yo mismo tocando, sacar mi mejor faceta musical posible y lograr que Sekba evolucionara con naturalidad a su versión 3.0. El segundo punto era conservar al menos algún retazo de las ideas de los guitarristas anteriores en los nuevos temas que íbamos componiendo juntos, pero que ya habían trabajado un poco Javi y Moi antes de que entraramos Rodri y yo en la banda, en parte por respeto, en parte por darle continuidad al proyecto, y también porque había ideas muy chulas.

¿Qué te resulta más complicado, trabajar en un formato puramente instrumental o con voces? Las canciones están al servicio de un vocalista y eso puede enmascarar fallos y carencias a nivel instrumental. Sin cantante los músicos estáis más, digamos, expuestos, ¿verdad?

Cierto es que en formato instrumental estás muy expuesto a fallos de interpretación en directo. No existe ese protagonista detrás del que esconderse, ya que los cuatro estamos en primer plano defendiendo las canciones, y cuanto más espectáculo quieras dar en un directo más posibilidades hay de que metas la pata con tonterías (que el traste doce de tu instrumento de repente se convierta en el traste once o en el trece, que pises el pedal que no debas en el peor momento posible, etcétera), pero tengo que admitir que ese vértigo me encanta. También reconozco que tras muchos años de estar en bandas con cantantes mi cabeza necesitaba un proyecto puramente instrumental, un lienzo en blanco donde cada uno imagina cosas en función solo de la música que escucha. Al no haber palabras todo es más puro, más onírico, imaginativo y personal. Y más sincero. Las palabras mienten, la música no.

No suelo preguntar al respecto pero agradecería que me aclararas un poco tu perspectiva y tus sensaciones sobre un título tan enigmático. ¿Qué es “Ladrido de Corzo”?

Es el sonido que emiten los corzos durante la época de apareamiento, un ladrido profundo, como si fueran canes. Para nosotros es un simbolismo del renacer, de la naturaleza, del no resignarse y sobrevivir. Como anécdota, nunca había visto un corzo en toda mi vida, hasta que volvíamos en coche del Cuzcumetal Fest, en la Rioja, y Javi se tiró buena parte del viaje: «Mira, un corzo…, mira, otros dos corzos...», así hasta quince.

¿Y qué hay de la portada? Es como una especie de "Encuentros en la Tercera Fase" entre la naturaleza y lo humano. Es realmente sugerente.

La parte gráfica de Sekba, todo el arte de los discos, diseño de logos, carteles de conciertos y merchandising,  es responsabilidad del quinto miembro de la banda, Tony Raya. Su creatividad es tremenda y sus diseños resultan inspiradores. Se basó en la música para diseñar una especie de viaje interior, una introspección. Un renacer como el que vivió la banda durante la composición de “Ladrido De Corzo”.

¿De dónde salen los títulos de los temas? ¿Son algo así como 'escritura automática', es decir, lo primero que os pasa por la cabeza, o hay historias y razones detrás de cada uno?

Se trabajaron distintas temáticas durante la composición del disco y las fuimos descartando por diversos motivos. Al final de nexo de unión usamos ideas como el renacimiento, el viaje hacia una vida mejor o el crecimiento personal. Por ejemplo, “Quebrantahuesos” trata del ave en peligro de extinción que ha ido recuperando población en la península, o “Semillas” de la fuente potencial de vida, de un nuevo comienzo.

Yo mismo, a tenor de lo que me sugieren los temas, hubiera podido ponerles mis propios títulos, pero en el caso de “Arena” y “Mares” no hubieran sido muy diferentes. Es curioso hasta qué punto la música puede evocar imágenes, hacer que el oyente se implique y la lleve al terreno de su propia experiencia e interpretación. Para mí eso es lo más fascinante de esto, ¿no?

A eso mismo me refería en la pregunta anterior sobre la música instrumental. La música, al contrario de las palabras, no miente. Es un lenguaje mágico mundial. Te permite evocar unas u otras ideas en tu cabeza, y representar en tu imaginación millones de paisajes cuando escuchas determinadas notas juntas. O ponerle banda sonora a la película de tu vida. Es algo realmente especial.

No sé si aprecias diferencias respecto a los EPs previos. Yo noto, en primer lugar, un enorme salto en la calidad del sonido y en segundo una sublimación de vuestras virtudes compositivas. ¿Crees que habéis dado un paso de gigante con este disco?

Tuve la suerte de ser público de Sekba antes que miembro de la banda, así que tengo una visión muy personal del asunto. Me encantan los dos EPs anteriores, con temas como “Bosque Rojo”, “Joli” o “5 Puntas”, en los que aprecio las grandes virtudes como compositores y guitarristas de mis dos antecesores, Zaki y Homer. Creo que “Ladrido De Corzo” es una evolución bastante natural de la música de Sekba. Con respecto a la calidad de sonido del disco, eso es responsabilidad de Carlos Santos (Sadman Studios) y Victor García (Ultramarinos Mastering); con dos monstruos así es jodido que algo suene mal.

En principio puede parecer que el rock instrumental está dirigido a oyentes más “expertos” (nótense las comillas), a quienes intentan huir de los modos más tradicionales de la música popular, pero la verdad es que el disco entra muy fácil. No hay pasajes farragosos ni experimentos divisivos (salvo “Amalgama”, de la que hablaremos más tarde). Todo es muy práctico, muy memorable. No sé si esa era vuestra intención cuando lo compusisteis...

No había ninguna pretensión previa ni intención extraña a la hora de componer el disco, solo dejamos que la música fuera saliendo y que nos hiciera sentir satisfechos a los miembros de la banda. Componemos de manera muy autocomplaciente, solo pensamos en nuestro público si hay que pulir alguna parte o si creemos que algo puede resultar demasiado infumable para los oyentes.

También hay una narrativa interna muy lógica. No sé si “Ladrido de Corzo” es un disco muy meditado o las piezas fueron encajando a medida que ibais trabajando. ¿Cómo fue su gestación?

Aunque la temática estaba más o menos decidida, los temas se fueron componiendo de manera individual, y apenas afectaron unos a otros. Según se iban terminando sí que pasamos tiempo decidiendo el orden en que tenían que ir apareciendo para contar la historia. Para mí fue jodido al principio encajar las piezas, como planteas en la pregunta, pero poco a poco las canciones fueron colocándose en el orden adecuado y de repente formaron un todo único.

¿Hubo algún momento o un tema más complicado de rematar?

En conjunto creo que no, pero sí recuerdo que se me hizo un poco cuesta arriba terminar “Semillas”. Había estado en el extranjero un tiempo antes de la grabación, y aunque nos comunicábamos casi a diario, al volver quedaba solo un mes para entrar al estudio. Había que maquetar todos los temas y preparar la grabación, y “Semillas” la terminé apenas a una semana de la fecha límite. Me recuerdo grabando versión tras versión en mi casa sin que me terminara de gustar ninguna, hasta que di con la composición adecuada. A veces uno mismo es el oyente más crítico y difícil de complacer.

Hay dos interludios, que más que eso diría que son piezas con entidad propia pero más breves, en el caso de “Arena” un claro prólogo a “Mares”. Las colaboraciones externas están gestionadas de un modo exquisito y he visto que los colaboradores son gente muy afín, que ya han tocado con vosotros en otros proyectos. Hay mucho compañerismo entre vosotros, ¿no?

Mucho. Somos personas de corazón: si alguien nos hace un favor nos sentimos eternamente en deuda. Y muy amigos de nuestros amigos. Por ello nos resultó muy especial que Silvia, Ruth, Mario y Roy quisieran aportar su granito de arena en el disco, así quedará grabado para siempre algo que hicimos juntos. Aparte, musicalmente sus colaboraciones le dan una profundidad al disco que no habríamos podido alcanzar por nosotros mismos, dándole un punto épico y emocional único.

Las piezas, ya lo he dicho, son memorables de principio a fin, respiran una musicalidad muy marcada, una intención que bascula entre una belleza sencilla, despojada de ornamentos innecesarios, y la pura energía. ¿Es vuestra manera de entender la música o simplemente han salido así?

Una mezcla de las dos cosas, la combinación entre las inquietudes musicales de cada uno y lo que los demás consiguen sacar de ti. Javi, Rodri y Moi son grandes músicos, y solo con escucharles tocar te incitan a hacer música, es muy sencillo con ellos. Por mi parte traté de potenciar la musicalidad y la coherencia del nuevo material respecto a los dos EPs anteriores. Entender qué te pide la canción, qué les gusta a tus compañeros y a ti mismo, y cuándo es el momento de tocar lo menos posible, o de añadir intensidad a la canción, o hacerla reventar sacando todo lo que llevas dentro.

La grabación resulta muy natural, como si fuera en directo, e igual ha sido así porque no tengo información al respecto. ¿Le disteis alguna indicación a Carlos Santos? ¿Cómo pensabais que debía sonar el disco?

Pocas indicaciones. Carlos sonoriza, busca el punto que cree adecuado, y empieza a grabarte y a apretarte las clavijas para que des lo mejor de ti mismo. Y todo suena brutal. Ese chico tiene un don para dar espacio a las grabaciones, cierras los ojos y puedes ver dentro de tu cabeza todos los instrumentos en tres dimensiones sonando cristalinos y con dinámica. El disco tenía que sonar tal cual ha quedado. Cómo mínimo.

¿Ha terminado sonando distinto en algún aspecto?

Personalmente no me hubiera importado que sonara un poco más cañero. Soy un metalero sin solución, pero reconozco que el punto en que quedó la mezcla consigue que “Ladrido De Corzo” sea un disco muy accesible a cualquier oyente, y ese puntito extra de caña lo notarás en nuestros directos.

El disco salió bajo el hospicio de The Braves y Spinda Records. Voy a mojarme: ahora mismo son las discográficas que están sacando mucha de la música más excitante que se hace en nuestro país. ¿Qué ha significado para ti que estas disqueras se interesaran por el trabajo de Sekba y que “Ladrido de Corzo” lleve impreso en la contraportada ambos logotipos?

No tengo suficientes palabras para expresar lo que siento ni lo agradecido que estoy. Conocía a Juan (Soler “Kantz” –ndr.) de The Braves Records desde la adolescencia, nos hemos visto crecer con nuestras primeras bandas, y ese chico ya apuntaba a maneras desde muy joven. Es uno de los mejores cantantes que he escuchado en mi vida y tengo una espinita clavada al no haber podido compartir banda con él. Coincidimos en Madrid en un concierto de Virgen, donde resultó que él también actuaba con De La Cuna A La Tumba, y te juro que me quedé de piedra en ese bolo. Salí inspirado y lleno de ganas de tocar y componer, me habían metido un chute de energía bestial. Empecé a indagar en su sello y descubrí un filón de bandas nuevas que me flipaban, no me podía creer que me hubieran pasado desapercibidas hasta entonces. Retomamos contacto, y tanto Juan como José Miguel (Ocón, la otra mitad de The Braves Records y bajista en Catorce -ndr.) estuvieron encima durante la mezcla del disco, ayudándonos en muchos detalles importantes. Justo en último momento se unió al proyecto Berto de Spinda Records, otro melómano al que el underground de este país debería de estar agradecido, y que se ha portado genial con nosotros. También queremos agradecer el apoyo incondicional a La Rubia Producciones desde que empezamos este camino. Todo un orgullo.

En resumen, que “Ladrido De Corzo” haya sido coeditado por dos de mis sellos favoritos a nivel nacional, que hayan creído en nuestro trabajo, y que nos hayan adoptado en sus respectivas familias, con miembros de la talla de De La Cuna A La Tumba, Habitar La Mar, Catorce, The Zeta, Le Temps Du Loup, Minor Empires, Aathma, Atavismo o The Dry Mouths, con tantísimo arte y calidad, es algo muy especial. Una de esas alegrías que te da la vida y de la que estaré eternamente agradecido.

Curiosamente, ambas discográficas tienen su sede en Andalucía, un territorio alejado de lo que se supone son las grandes plazas musicales del país. Es parte de lo bueno que ha traído la situación de la 'industria' de la música, estas iniciativas totalmente altruistas para poner en circulación discos que por una u otra razón llegan al corazón de la gente que se arriesga al editarlos. Para los grupos está complicado, porque es difícil que alguien apueste por ellos financieramente hablando, sin embargo, en mi opinión, para los oyentes es un momento muy dulce: no entiendo cómo se puede añorar a grupos como Metallica, Iron Maiden cuando hay una oferta underground de tanta calidad. ¿Cuál es tu opinión sobre todo esto?

Como te imaginarás llevo años hablando y pensando sobre el tema: el puto mainstream, las jodidas bandas tributo, los grandes y tú tan pequeño, el mundillo underground (y ser tan raro que no te quieran ni ahí), es que el público blablabla, es que no somos lo bastante buenos, es que los festivales bliblibli, es que la vida es una mierda, es que con este estilo de música imposible, es que no nos lo merecemos… Todo mierda. Todo mal.

¿Mi opinión? Cada uno tenemos que hacer lo que tenemos que hacer, y punto. Doy gracias por cada pequeña ayuda que recibo, aunque ya no espero nada de nadie, no tengo expectativas,  voy a seguir haciendo música hasta que me muera, aunque el único que la escuche sea mi gato en el salón de casa, y que sea lo que dios quiera. Y por mucho que los genios de la industria se empeñen en silenciar al sector underground (cosa bastante imbécil, por cierto, ya que podrían estar haciendo mucha pasta con él, al igual que hicieron con el Grunge en los noventa), la música está más viva que nunca. Jamás en la historia de la humanidad ha habido tanta música, tantos estilos, tantas bandas y con tanta calidad como hoy en día, y es algo imparable. Al igual que el Planeta Tierra sobrevivirá después de que se extinga el ser humano, la música sobrevivirá a la extinción de la industria musical.

Como ya he dicho antes, “Amalgama” se sale del lote. Es una composición sobresaliente, por muchos motivos. Cuéntanos, ¿cómo se os ocurrió la idea de ponerle voz? ¿Conocíais a Roy Mercurio? ¿Cómo le tirasteis la caña?

Es curioso, conocíamos a Roy cada uno por nuestro lado, antes incluso de conocernos entre nosotros. Roy es muy buen amigo de Moisés y de Tony, se planteó volver a grabar “Amalgama” con él a la voz y a todos nos pareció genial. Por una parte la idea de la colaboración me resultaba fascinante, llevo siguiéndole años y para mi es uno de los mejores MCs que he escuchado nunca: su manera de escribir, su lenguaje, cómo su voz te planta el mensaje en toda la cara cada vez que abre la boca… es un jodido artista. Por otro lado, me daba un vértigo infinito volver a grabar “Amalgama”, un tema de la primera etapa de Sekba con Zaki a la guitarra, con unas líneas y fraseos brutales que entonces ni era capaz de tocar, menos aún meterme a estudio a intentar que quedara parecida de calidad a la original. Pese al miedo, al final quedó un tema guapísimo, y me alegro mucho de que lo hiciéramos.

Hace poco por fin la tocasteis en directo. ¿Qué tal fue la experiencia?

Muy divertida y especial. Roy es una apisonadora encima del escenario y el Alcalá Suena era el momento perfecto para presentar esta versión de “Amalgama” en directo. Además, un secreto: fue la primera vez que tocábamos el tema juntos los cinco.

También "Astral" me suena diferente, más cruda. Hay partes más extrañas, a lo Voïvod y por otro lado también veo referencias al post-metal de unos Adrift, una de mis bandas favoritas de por aquí. ¿Cómo surge este tema?

“Astral” es nuestro pequeño homenaje al barco que rescata inmigrantes en el Mediterráneo, esas personas que se juegan la vida buscando un futuro mejor. Algún día veremos desde Europa el fondo del mar cubierto por huesos humanos y se nos caerá la cara de vergüenza. Queríamos hablar un poco de esa travesía épica, de la parte final de un largo viaje lleno de problemas en ambas orillas, pero siempre con la ilusión de avanzar y de conseguir algo mejor.

Pues nada más por mi parte. Antes de despedirme, animar a la gente que quiera seguir conociéndote a que se pase por el test que hiciste para MiradAlternativa, que creo que merece mucho la pena… Y, la última... No sé si habéis empezado a componer para el siguiente disco o es demasiado pronto para hablar de ello. ¿Hay alguna idea desde la que partir u os dejaréis llevar cuando llegue el momento?

El momento ya ha llegado y me alegra decir que estamos llenos de ideas para el próximo disco, y que ya estamos trabajando en ellas mientras presentamos “Ladrido De Corzo”. Estamos muy ilusionados y con ganas de componer nuevas canciones, intentando dar un salto en calidad, y crear un disco más excitante y potente. Ojalá dentro de un año estemos hablando otra vez con un nuevo disco en la recámara. Hasta entonces, gracias por vuestro trabajo, salud y buena música de parte de Sekba.
  


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