death metal / extreme metal / experimental metal
 Survival Is Suicide

ENTREVISTA

Sobrevivir al siglo XXI por César Aguilar
10 de Abril de 2018 622 lecturas
¿Harto de death metal estereotipado? ¿Buscas un soplo de aire fresco? Survival is Suicide, el proyecto de los hermanos Zaratozom (voz, bajo, bajo synth) y Epojè (batería) regresa con “Retrovolution”, un adictivo segundo álbum que promete –y cumple con creces– dejar al oyente con la mandíbula colgando. Y no solo por el formato de su propuesta, sino por la calidad y la enjundia de unas composiciones mutantes, impredecibles y explosivas cuyo discurrir resulta de lo más fascinante. Epojè nos atiende amablemente y despeja todas nuestras dudas sobre una banda inclasificable, nacida para experimentar.

La frase ‘Survival is Suicide’ encierra una contradicción, es un oxímoron. Hacer metal extremo sin guitarras, dado el peso que por tradición tienen en el estilo, también puede ciertamente contradictorio o, como mínimo, atrevido. ¿Cómo y con qué intenciones nace la banda?

Pues sí, estoy de acuerdo. La idea de Survival Is Suicide nace de esa lucha de polos opuestos, por esa atracción que generan, de ahí que nos guste componer temas rápidos o de un talante más progresivo y que, a la vez, hagamos canciones más experimentales que a priori no tienen nada que ver con el death. El resultado es un reflejo de la personalidad de cada uno. Mi hermano y yo tenemos muchísimas cosas en común y, del mismo modo, otros aspectos que nos diferencian como el día y la noche, y creo que eso es relevante para la personalidad del grupo.

Y, como también dices, nos gusta ese reto atrevido. Es verdad que es bastante provocador formar una banda de metal sin guitarras, pero nuestra reflexión siempre ha sido… ¿y por qué no? Además, el riesgo y ese atrevimiento es lo que más nos motiva a la hora de componer. Intentamos no ponernos ningún tipo de limitación, y siempre será así. Ya hay bastantes muros en este mundo que no podemos derribar, y creo que el arte trata de eso, de derribar todos esos muros para ver más allá de los cánones establecidos.

El formato del dúo, bajo/voz y batería es muy infrecuente. Ahora mismo, en lo que a metal se refiere, solo recuerdo a los sevillanos Orthodox. ¿Teméis ser rechazados de primeras por no usar guitarras o por el contrario pensáis que puede ser un acicate para que la gente os escuche?

Nunca nos preocupó crear la banda como dúo, y también teníamos claro que no incluiríamos guitarras. Pero del mismo modo tengo que decir que al principio fue algo perjudicial para nosotros. La gente suele tener prejuicios y en el mundo del metal también pasa, es una realidad.  Nos han llegado a decir en algún que otro festival que como no hacemos death, ni thrash, ni black, no podíamos tocar. Bueno, vale, lo aceptamos sin problema. Lo mejor es que en todos los sitios donde hemos tocado siempre despertamos la curiosidad de la audiencia. Con eso nos quedamos, con el dato positivo, sin más.Es verdad que con el tiempo el grupo ha ido teniendo mucha más aceptación y cada vez hay más gente que nos escribe y nos comenta que se sienten muy interesados por la banda ya que nos ven como un grupo diferente tanto por las composiciones como por la propuesta que ofrecemos.

¿Qué ventajas e inconvenientes supone trabajar entre hermanos?

Pregunta obligada [risas]. Mi hermano y yo siempre hemos estado muy unidos y compartimos la pasión por la música. Bien, ya se sabe cómo funciona la cosa entre hermanos [risas]. En realidad, creo que hay muchísimas más ventajas que inconvenientes; es decir, lo más importante es que nos lo podemos decir todo sin tapujos, eso es lo mejor. Si hago un redoble o un patrón rítmico que no le convence, mi hermano me dirá: "¿Dónde vas Barrabás? ¡Anda, mejóralo que ya te vale!" [risas]. Y del mismo modo si él hace algo que no me convence se lo digo y ya está, no hay problema. Creo que esa sinceridad que hay es lo más importante. Otra gran ventaja que tenemos es que muchísimas veces todo fluye con tan solo una mirada. En ese instante sabemos lo que queremos y estamos de acuerdo, no tenemos ni que hablarlo, es verdad que tenemos un componente de telepatía musical muy fuerte y eso es de gran ayuda ¿Inconvenientes? Ya se sabe que los hermanos siempre discuten [risas]. Y en un grupo de música pues también pasa, lo que ocurre es que si discutimos por algo relacionado con la banda es por el bien de ésta, por tanto, la discusión siempre pasa a un segundo plano ya que es para un fin siempre positivo.

Antes habéis tocado en otras bandas como Lux Divina. ¿De qué modo te ha servido la experiencia para crear Survival Is Suicide?

Bien, hay que aclarar un poco esta pregunta con tu permiso, César. Survival Is Suicide ya existía antes de que yo grabará la batería del último disco de Lux Divina. Simplemente tuve la ocasión de entrar en la banda para la grabación de “Walk Within the Riddle” y así sucedió. Me supo mal abandonarles porque me llevo muy bien con ellos; conozco a algunos miembros desde que somos críos. Pero me di cuenta de que no podía formar parte de dos proyectos serios y por eso lo dejé antes de que la cosa fuera a más. Sigo manteniendo muy buena relación con toda la gente que forma Lux Divina y quiero aprovechar la ocasión para mandarle un fuerte abrazo a todos.

La experiencia con todas las bandas en que he tocado antes de formar Survival Is Suicide me ha hecho darme cuenta de que la perseverancia (creo que es el factor más relevante que uno aprende en este mundillo), la dedicación plena, el sacrificio y la ilusión son fundamentales. Esto último lo considero crucial. Tienes que mantener siempre esa chispa porque es la que te va a dar ese equilibrio para continuar con todo esto ya que, a veces, es una locura.

Me gustó vuestro primer álbum pero confieso que me dejó un poco a medias, más que nada por esa estricta separación entre el metal extremo (cara "The Skorpion") y el lado más ambiental (cara "The POD"). Con la perspectiva que dan los años ¿qué piensas de "... Just Like Spiders Eat Flies"? ¿Lo ves mejorable?

Cuando empezamos de cero con este proyecto estuvimos componiendo un montón de material, ya que esa era la manera de saber qué buscábamos. Tras muchísimo tiempo e infinidad de horas de trabajo quisimos seleccionar lo mejor y así surgió “Spiders”. Es verdad que teníamos la premisa de hacer algo diferente y abrir las puertas de la experimentación, y creo que con “The POD” lo conseguimos. Supongo que mucha gente no lo esperaba, pero esa era la respuesta que, obviamente. Recuerdo perfectamente cuando componíamos “The POD”, que fue la canción la que nos llevó por ese camino. Antes de crear la segunda parte de ese tema ya sabíamos cómo tenía que ser y fue esa sensación de hipnosis, por decirlo de alguna manera, la que nos dio a entender que esa parte experimental también debía formar parte de nuestro álbum debut.

Sigo escuchando “… Just Like Spiders Eat Flies” como si fuera el primer día. Para mí es un álbum genial y quedamos muy contentos con lo que hicimos en aquel momento. De hecho, mi canción favorita es “Tropos”, nueve minutos de bajo sintetizado, teclados, pads sonoros, todo ello sin sección rítmica y con un crescendo al final que me sigue emocionando. ¿Suena extraño, lisérgico y paranoico? Bien, ¡ese es el mundo de Survival Is Suicide!

Habéis tardado unos cuantos años en regresar y tengo entendido que, aun estando grabado hace tiempo, el álbum ha tardado en salir. ¿Qué sucedió?

Bueno, el álbum se empezó a grabar en 2016 y el año pasado ya podía haber salido a la venta. Pero al final siempre tienes que valorar todas las opciones antes de editarlo. Lo podíamos haber sacado con algún sello pequeño, aunque eso hubiese hecho que se demorara aún más. Así que tras valorar los pros y los contras había que pensarlo bien y tomar la opción más viable. Sí, ha pasado un tiempo, pero siempre es bueno reflexionar las cosas antes de tomar decisiones precipitadas.

¿Cómo ha sido, en líneas generales, la gestación de “Retrovolution”? ¿Habéis trabajado en él desde que salió “… Just Like Spiders Eat Flies?” o dejasteis el proyecto en barbecho para tener más perspectiva y refrescar ideas?

“Spiders” se editó en 2011 y los dos siguientes años estuvimos presentándolo en todos los sitios donde nos fue posible actuar. En 2013 nos centramos en la composición de “Retrovolution”. Es importante para nosotros tomarnos nuestro tiempo para componer y con este disco así lo hicimos. Nos encerramos en el local y nos pusimos a trabajar en ello con más ganas y motivación que nunca. Siempre partimos de ideas iniciales que solemos desarrollar al máximo y no damos por concluido el proceso hasta que el resultado no nos convence o no nos emociona de verdad. Somos muy exigentes y autocríticos. No nos importa deshacer una canción y darle la vuelta cuantas veces haga falta hasta que veamos que la idea empieza a tomar forma, y creo que, en parte, ese método de deconstrucción es el que mejor funciona para crear nuestras canciones.

En este segundo trabajo habéis integrado las dos facetas expuestas en “… Just Like Spiders Eat Flies” y la música ha ganado frescura y originalidad. Es remarcable la atmósfera espacial, cósmica, y la extrañeza que producen esos teclados, efectos y pedales de bajo que suenan a guitarras. ¿Os ha costado integrarlo?

En realidad no. Compusimos las canciones de “Retrovolution” pensando en el momento en que entraría el teclado, el sintetizador o el sampler. Al ser un grupo donde el único instrumento melódico es el bajo tienes que adelantarte a tus propias composiciones y ser consciente de que vas a incorporar esos otros instrumentos para que la estructura de la canción funcione. Si no lo hiciéramos así y, por ejemplo, llegáramos al estudio sin haber pensado en qué compás aparece el sintetizador, eso nos obligaría a volver a estructurar la canción. Por tanto, es obligatorio componer las canciones pensando en las partes donde aparecerán los teclados e imaginar ese sonido.

Para nada se echan de menos las guitarras, al contrario: las pedaleras del bajo crean una sensación extraña e intrigante. Supongo que era uno de vuestros objetivos al empezar el proyecto, ¿no?

Sí, correcto. Como he dicho antes, cuando empezamos esta aventura la premisa era no incluir guitarras en el grupo. Era una idea que mi hermano tenía en mente hace muchos años, pero no pudimos materializarla hasta que fundamos la banda. Sabíamos que algo muy complicado, pero el reto nos motivaba lo suficiente como para llevarlo a cabo. Por otro lado, es obvio que si en tu grupo no vas a disponer de guitarras tienes que crear tu propio sonido. Así que cuando empezamos en 2007 durante mucho tiempo mi hermano estuvo experimentando con el sonido del bajo hasta que quedamos convencidos. A día de hoy nos sentimos muy orgullosos de poder ofrecer un sonido más fresco, nuevo y diferente.

Me gustaría destacar el papel de Isaac González, teclista y productor. Sus arreglos parecen imprescindibles para entender el proyecto tal y como lo habéis concebido. ¿Lo consideras un tercer miembro del grupo?

Sí, Isaac es el tercer miembro de la banda. Para nosotros es un orgullo poder contar con él. Es una persona con un gran talento musical y tiene muy buen gusto en todo lo que es el tema del sonido. Isaac es tan importante en la banda como cualquiera de nosotros dos y queremos contar con él siempre. Además, nos une una fuerte amistad desde hace ya muchos años.

¿Son los interludios "Chrysalis" y "The Hunger" obra suya? ¿En qué medida habéis participado en ellos?

“The Hunger” nos lo mostró un día que íbamos a hacer una sesión a su estudio y tanto a mi hermano como a mí nos fascinó. Nos comentó que la había compuesto para el grupo, para este nuevo disco, y no dudamos ni un momento en incluirla ya que nos pareció una pieza fascinante, llena de tensión e incertidumbre. Es genial porque la mayoría de veces Isaac ya sabe lo que nos gusta, lo que buscamos. En lo que se refiere a “Chrysalis”, ya es más un trabajo de composición por parte de los tres.

A pesar de las pedaleras y los teclados y efectos, sonáis (y me transmitís un feeling) en el fondo muy old-school. Esos ‘growls’ y el espíritu del álbum me recuerda a esos grupos de death metal europeo (por ejemplo, al “… In Pains” de los noruegos Cadaver o a Old Funeral) o que nacieron a principios de los noventa, cuando el estilo no estaba tan definido. Bandas que probaban cosas, que buscaban su propio estilo y por eso aún hoy siguen sonando frescas y diferentes. No sé si a esa confluencia de la vieja escuela con toques propios y más progresivos es a lo que os referís con el término ‘retroevolución’...

El concepto “Retrovolution” es una crítica a la era en que vivimos. Nos sentimos inconformistas ante lo que vemos. Nos parece la era de la inmediatez, todo es demasiado fugaz. Tenemos la información a nuestro alcance de la manera más sencilla posible, pero no sabemos dónde están las fuentes más fiables. También creemos que asistimos a un momento en que el narcisismo es un gran protagonista, es como si la imagen estuviera por encima de la inteligencia incluso. Vivimos en una sociedad en la que el ritmo de vida implica la aparición de enfermedades nuevas, la obsesión por el consumismo… Todo ello aparece en este disco y, a la vez, de manera más metafórica y, respecto a lo que preguntabas, explica la historia de un artista que decide romper con la realidad de su época creando una obra transgresora y fuera de lugar reafirmándose así en su idea de no pertenecer a la época en la que le ha tocado vivir.

¿Qué intentáis transmitir con vuestra música?

En este nuevo trabajo intentamos transmitir todo ese inconformismo que te comentaba antes. Una de las características de este disco es la enorme tensión que se respira en la mayoría de canciones. Por ejemplo, en “Retrovolution”, el último corte, parece que todo va a estallar de un momento a otro: las diferentes partes de la canción, los cambios de compás, el tempo, la velocidad del tema, etcétera, todo hace referencia a esta actualidad que te comentaba, a ese ritmo de vida tan insano que, desgraciadamente, se nos impone hoy en día y como en la canción parece que todo esté colgando de un hilo esperando a que todo reviente. Esa sensación de precipicio que vivimos es lo que intentamos transmitir en “Retrovolution”.

Este álbum supone un soplo de aire fresco entre tanto metal estereotipado. Las bandas que más me interesan en la actualidad son transversales, es decir, trascienden géneros y se apropian de lo que les gusta de cada estilo para introducirlo en una batidora y así crear su propia música. ¿Qué bandas te interesan actualmente? ¿Habéis tenido alguna influencia a la hora de crear este trabajo? ¿Os miráis en algún espejo?

Gracias por tus palabras, César. A decir verdad, intentamos apartarnos bastante de las bandas actuales. No lo digo de modo despectivo, para nada. Creo que hoy en día hay un montón con mucha calidad, pero para trabajar en tu propio proyecto debes desvincularte de todo lo que te rodea para no viciarte. Así que preferimos inspirarnos en conceptos abstractos y reflexionar sobre lo que nos transmiten para traducirlos en aspectos musicales. Es decir, que si pensamos por ejemplo en el término tensión (haciendo referencia a lo que anteriormente comentábamos) reflexionamos sobre ese concepto abstracto para concretarlo de manera musical y plasmarlo así en nuestras canciones.

Respecto a las bandas que han despertado curiosidad en mi últimamente… pues podría citar a Leprous y a The Mars Volta.

“Retrovolution” tiene todos los números para terminar siendo un trabajo de culto. ¿Os gustaría o buscáis una audiencia más amplia?

Como todo grupo, siendo sinceros, nos gustaría tener la audiencia más amplia posible. Es lógico y evidente, no nos vamos a engañar. Ahora bien, hacemos música desde siempre porque es lo que más nos llena y, sobre todo, somos nosotros los que hemos de quedar convencidos con lo que hacemos. No pretendemos gustar a todo el mundo, sería una locura. Siempre he pensado que cuando sale a la calle tu trabajo éste pasa a formar parte de la gente, de alguna manera deja de ser tuyo, se lo apropia la audiencia que lo escucha, sin más. Por tanto, la última palabra la tiene el público. A partir de ahí todos esos factores que entran en juego ya no dependen de ti, no los puedes controlar, cosa que me parece totalmente natural, lógica y razonable.

El adelanto “Complication” me parece de lo mejorcito del CD. Un tema extenso, laberíntico y como un poco improvisado, impredecible, adornado con unos teclados que le dan un aire muy épico y espacial. Contiene ideas magníficas. ¿Cómo fue saliendo el tema? ¿Fue, valga la redundancia, complicado componerlo?

En realidad “Complication” es de los temas centrales de éste último trabajo, de ahí que lo presentáramos como primer adelanto. El nombre de la canción hace referencia a sentirse satisfecho cuando has logrado algo que de antemano suponía un proceso costoso y complicado, se refiere a ese sacrificio por el que muchos no están dispuestos a pasar. ¿Cómo fue saliendo el tema? En este caso, la composición corrió más a cargo de Zaratozom, yo me encargué sobre todo de la estructura y los arreglos. Con “Complication” intentamos desvincularnos al máximo de los referentes establecidos. Cuando quieres componer una canción de este tipo en cierto modo tienes que salirte de ti mismo y observarla desde fuera para ver su lógica. Eso te obliga a trabajar el tema de manera diferente, pero en realidad es algo que va surgiendo de manera natural una vez has encontrado el método.

El riff de “The Wonderful Scars” tiene un aire a Celtic Frost, uno de los padres de la vanguardia en el metal extremo. ¿Son una influencia?

En cierta manera, claro. Celtic Frost y otras bandas de la época han calado en todos nosotros, son bandas clásicas que todo el mundo hemos escuchado y ahí están, por supuesto.

También me recordáis en momentos puntuales a la etapa “Thy Mighty Contract” de Rotting Christ. Música cruda y sin pulir, pero a la vez épica y con un extraño punto mágico. ¿Os consideráis black metal, death metal o ambas respuestas son correctas?

Un poco de todo. Aunque considero que “De Mysteriis Dom Sathanas” de Mayhem es una obra maestra no creo que seamos un grupo de black metal. Tampoco la temática de las letras tiene que ver. Estamos más cerca del death metal que del black, pero si nos hemos de poner una etiqueta me quedaría con ‘experimental extremo’.

Habéis vuelto a trabajar en Moontower, con Javi Félez, un productor de referencia para la escena del metal extremo sobre todo en Cataluña. ¿Qué tal habéis llevado la grabación con él?

Con Javi nos llevamos muy bien y siempre nos sentimos muy cómodos cuando vamos a grabar a Moontower Studios. De hecho, una de las partes de “… Just Like Spiders Eat Flies” ya la grabamos con él y hemos querido repetir. Para este disco hemos grabado allí las baterías y las voces, ya que en el estudio de Isaac G. Lorente habíamos grabado los samplers, la métrica de las pistas y los bajos. Javi siempre se involucra en las grabaciones para que el resultado sea el mejor. Hemos quedado más que contentos con el resultado. Personalmente, debo decir que estoy muy satisfecho con el sonido de la batería ya que es uno de los instrumentos que más cuesta sacarle un buen sonido.

Y, por último, ¿tenéis intención de llevar el álbum al directo? ¿Supone el formato del grupo alguna complicación para ello?

Sí, lástima que todavía no tengamos las fechas cerradas para poder anunciarlas aquí. Pero en breve estaremos por ahí presentando “Retrovolution”. Tenemos muchísimas ganas de volver a los directos ¡ya!

No, no hay ninguna complicación para llevar el disco al directo, para nada. De hecho, lo tocaremos de manera íntegra para que todo aquel que venga y haya escuchado este último trabajo lo disfrute al máximo.




Fotos: Raquel García Photography
  

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