ENTREVISTA

La cruda realidad por César Aguilar
18 de Marzo de 2020 542 lecturas
La historia de los malagueños Verdugo es un ejemplo de perseverancia en pos de una mejora constante. En activo desde 2008, el quinteto sacó la cabeza modesta pero contundentemente casi una década después, en 2017, con un debut homónimo recomendable para los fans del groove metal con ascendencia hardcore. A finales de septiembre del año pasado, y de nuevo desde la total autogestión, el quinteto volvió con “La Cara Oculta”, un esfuerzo más meditado, melódico y marcado por el peso de las colaboraciones externas, en el que se nota un gran salto de calidad y madurez compositiva. Repasamos con David Rengel, batería, la historia de una formación que, a golpe de coraje, se ha ganado un hueco en el corazón de más de uno.

La primera vez que supe de Verdugo fue cuando tocasteis con Napalm Death en la sala Trinchera, en febrero de 2013, tras ganar el concurso que se organizó para buscarles teloneros. ¿Guardáis buenos recuerdos de todo aquello?

La verdad que llegamos gracias al apoyo de la gente, así que por esa parte sí, guardamos buenos recuerdos. Sobre el concierto en sí, tocar con grupos de ese nivel no siempre es una maravilla, porque la banda local suele importar poco, pero siempre viene bien para el curriculum, no nos vamos a engañar.

No obstante, he leído que la banda comenzó a rodar en 2008. ¿Disteis muchos conciertos antes de aquel? ¿Os costó salir del local de ensayo?

Algunos dimos, aunque la banda como tal no terminó de tener su formación actual hasta 2013. Salir del local siempre es difícil, sobre todo si estás intentando llevar un proyecto medianamente serio.

¿Por qué os resultó tan complicado dar con una formación estable?

Pues la verdad que es siempre difícil dar con una formación en la que todo el mundo esté en la misma onda. Siempre hay diferencias creativas, de personalidad, de implicación, etcétera. Afortunadamente en la formación actual, dentro de las pequeñas diferencias que podamos encontrar, a la hora de la verdad todos remamos en la misma dirección.

Tras más de diez años, ¿queda algún miembro fundador en el line-up de la banda?

Tres de cinco, ¿no está mal no? Paco, Fran y Cuervo (guitarristas y bajista, respectivamente) son originales. Migue (también conocido como Taruga -ndr) a la voz es casi original, y yo fui el último en llegar, en 2013.

En febrero de 2017 editáis vuestro debut homónimo gracias a un Kickstarter resuelto satisfactoriamente. Incluso con una formación estable, tardáis unos cuatro años desde aquel bolo con Napalm Death. ¿Qué sucedió en ese período?

La verdad es que entre mi adaptación a la batería, rehacer algunos temas, componer otros nuevos, y la grabación, fue un periodo que se dilató bastante en el tiempo. Tampoco teníamos prisa, y queríamos hacer el mejor disco dentro de nuestras posibilidades, así que nos tomamos nuestro tiempo.

¿Cómo fue la composición del disco? Supongo que incluye temas bastante antiguos, ¿no?

El primero sí, claro, aunque incluyó algunos nuevos la mayoría fueron temas que llevaban mucho tiempo en la mochila. 

Grabáis “Verdugo” con Fran Corpas, uno de los ingenieros y productores más activos y solicitados de la provincia, actualmente uno de los técnicos de sonido fijos de la sala Theatro. Oyendo el disco se nota que no ibais sobrados de medios técnicos ni de pasta, pero creo que a día de hoy os representa bien, tiene la esencia de lo que queréis transmitir y es una buena base para empezar una carrera discográfica.

Se hizo lo que se pudo, claro [risas]. La verdad es que para ser nuestro primer disco y contar con unos medios económicos bastante limitados, creemos que nos representa bien, y aunque sabemos que es mejorable estamos orgullosos de él. Fran hizo también un buen trabajo, y desde luego con el tiempo él también ha mejorado en equipo y técnica, cosa que se nota en el segundo, que también hemos trabajado con él.

¿Cómo fue la grabación?

Lenta [risas]. Era la primera vez que nos metíamos como banda en un estudio, y aunque todos teníamos nuestras experiencias previas, habían sido bastante underground. En resumen podríamos decir que aprendimos un montón de cosas que no hacer en el siguiente.

Ahora sí, “La Cara Oculta” viene tras un lapso más normal, unos dos años y medio. ¿Qué ha sucedido? ¿Os habéis puesto más las pilas con la banda?

Tenemos más rodaje, tanto a nivel compositivo como de estudio, incluso de directo. Los años juntos se notan, la estabilidad de la formación, un poco de todo.

Para esta segunda referencia volvéis a lanzar un crowdfunding y contáis de nuevo con Fran a los mandos. Se nota que habéis crecido con la experiencia, porque el sonido general (y en particular, el de la batería) es bastante mejor, la ejecución instrumental es más técnica y las composiciones son más redondas y maduras (ojo, esto no es un eufemismo de 'aburrido'). Esto se veía venir desde que presentasteis “Por toda la vida” a principios de año. Imagino que estaréis de acuerdo…

Sí, es lo que te decía antes. Como se suele decir, la experiencia es un grado. Todos, tanto en la banda como Fran a los mandos, hemos crecido, y eso se nota en el producto final. Todos los temas han sido compuestos por todos juntos, ya no hay temas antiguos que reformar, o que enseñar a miembros nuevos… Eso también ayuda a esa redondez que nombras.

En este disco ha ganado presencia esa épica en los riffs que en el primero quedaba como en un segundo plano y se ha perdido algo de ese toque hardcore que os caracterizaba. “Verdugo” es muy, muy bruto, y en “La cara oculta”, aun siendo bastante machacón, parece que hayáis querido acentuar las melodías, cosa que me parece excelente. No sé si ha sido consciente o simplemente os habéis dejado llevar…

Pues un poco de todo. No nos gusta ponernos límites a la hora de componer, no tiramos para un lado u otro. Evidentemente nos gusta la caña y eso es lo que mejor hacemos (o intentamos), pero simplemente nos solemos dejar llevar cuando componemos por lo que nos gusta, intentando no pensar en qué dirán, o en qué puede parecer, o si deberíamos hacer algo más o menos bruto, más o menos melódico… No somos los mejores músicos, simplemente intentamos hacer algo que nos guste, y al parecer a la gente algo también le mola [risas].

Por otro lado, el apartado vocal también ha mejorado mucho y ahora es más versátil. Taruga ha pulido su timbre más ‘heavy’ y el resultado habrá sorprendido a más de uno...

Migue tiene una capacidad acojonante. Siempre nos ha encantado, y siempre hemos pensado que podía dar más de sí. En el primer disco quizás también se pudo ver limitado por la música, que como has dicho es más bruta y directa, y puede que en este disco se haya visto más libre para trabajar. El tema es que todos hemos crecido, claro, y eso se nota en la voz y en todo.

Aparte de todo lo mencionado, lo que llama la atención de este nuevo disco es que hay colaboraciones en cinco temas, la mitad del álbum. ¿Cómo se os ocurrió la idea? ¿No pensasteis en algún momento que la tarea se os podía escapar de las manos?

En efecto, se nos escapó de las manos [risas]. La verdad es que todo lo de las colaboraciones viene a raíz del concierto de presentacion del primer disco. Ahí metimos una barbaridad de colaboraciones y también se nos fue de las manos, pero nos gustó tanto el resultado que quisimos hacerlo en el segundo disco. Inicialmente la idea es que fueran dos o tres, pero se nos fue, aunque no nos arrepentimos de nada.

¿Ha sido fácil gestionar tantas intervenciones ajenas a la banda?

No, para nada. De hecho, parte del retraso al sacar el disco se debe a haber tenido que gestionarlas. Pero lo importante es que al final han salido genial y estamos encantados tanto con el resultado como con la buena disposición de todos los que han participado, porque ha quedado un producto final que nos flipa.

¿Y cómo habéis sido capaces de convencer a tanta gente? Debéis de ser muy buenos chicos.

Tenemos buenos amigos y métodos muy persuasivos [risas]. La verdad es que hemos hecho muy buenas migas en el camino que llevamos a base de bolos, viajes, contactos… y nos gusta que eso se vea reflejado en nuestro trabajo.

En vuestro primer disco hay una colaboración, la de Nano y Pablo de V3ctors, que hasta parece lógica teniendo en cuenta que Cuervo, vuestro bajista, toca con ellos. Sin embargo, en este, si quitamos a Álvaro Leinen (a día de hoy ex Times Of War), que hacen una música bastante asimilable a la vuestra, habéis buscado a invitados bastante alejados de vuestro estilo. ¿Cuál era el objetivo? ¿Sorprender, tal vez? ¿Mostrar esa «cara oculta» que mencionáis en el título?

Pues mira, a pesar de lo cazurros y lo metaleros que somos, siempre nos ha gustado experimentar un poco. Queríamos que nos aportaran lo que nosotros no hacemos, no se si nos explicamos. Un poco sí, un poco se trata de mostrar la cara oculta [risas].

Otra cosa que me ha sorprendido, para bien, es que le habéis dado manga ancha a los invitados. No sé si habrá sido así, pero sobre todo las canciones con Ihmaele de la Torre (Fausto Taranto) y Kantz (Habitar la Mar, Delobos) parece que las habéis compuesto a medias con ellos. Pero en todas, lejos de quedarse en el simple 'cameo', cada artista ha aportado su personalidad. ¿Era ese el objetivo?

Era el objetivo, sin duda. Todos son enormes artistas y no nos sentíamos cómodos diciéndoles «Haz esto o haz aquello». Nos gusta lo que hacen y confiábamos en que si les dejábamos a su aire iban a sacar algo que nos iba a dejar con la boca abierta. Y así ha sido.

“Todo da igual”, el tema que incluye la sección de viento de Jammin’ Dose, me resulta un poco extraño, como muy alejado del buen rollo que ellos transmiten habitualmente. Supongo que la convivencia entre el mundo de Verdugo y el suyo era complicada, ¿no?

Pues en el concierto aquel que te decía antes, el de presentación del primer disco, fue nuestra primera experiencia con ellos, que se tocaron uno de los temas del primer disco. Nos gustó tanto el resultado que siempre quisimos grabarlo, y al final ha resultado en otro tema nuevo para el segundo disco. Entendemos que a priori no es algo que pegue demasiado con su estilo ni con el nuestro, pero ahí donde les veis son bastante metaleros los cabrones [risas]. A nosotros los Jammin' siempre nos han flipado, y poder tener una parte de ellos con nosotros ha sido un lujazo.

¿Qué habéis aprendido de los artistas invitados?

Que somos unos mierdas [risas]. Fuera de bromas, nos ha abierto la mente a nuevas formas de trabajar y componer, y nos ha abierto la puerta a la fusión de muchos estilos, que a fin de cuentas es algo que nos encanta.

Las letras de vuestras canciones siguen tratando temas sociales y personales, a veces con bastante violencia. A diferencia de todos esos grupos satánicos, vuestros demonios son más reales.

Sí, nos gusta tratar los temas que vivimos. Al final, los demonios del día a día son los que más dañan, y cantarles es una forma de exorcisarlos.

Sin embargo, “Buenos Recuerdos”, la colaboración con Marabunta, está dedicada a la memoria de un familiar fallecido, algo no muy típico en formaciones tan agresivas. ¿A quién se le ocurrió la idea?

La idea fue de Migue y a todos nos pareció bien. Y hacerlo con Marabunta… Pues bueno para nosotros era algo natural, son como hermanos para nosotros, y quedó algo muy chulo al final. Como decíamos antes, nos gusta escribir sobre cosas que nos pasan, que nos afectan, que nos mueven en definitiva, y este tema nos pareció adecuado aunque se saliera un poco de nuestra temática habitual.

¿Por qué al final metéis esa coña?

Marabunta grabaron la voces en Sevilla, y nos las mandaron luego para masterizar aquí con el tema. Cuando lo escuchamos y vimos la coña del final nos reímos tanto que, lejos de cortarla, que es lo que ellos pensaban que haríamos, la dejamos ahí. A fin de cuentas, es un tema positivo, así que terminarlo de esa forma nos pareció divertido.

A lo largo de los últimos años os habéis movido bastante en cuanto a conciertos, incluso habéis salido de la provincia, cosa que tal como está el negocio no parece nada fácil. El verano del año pasado tocasteis junto a Soulfly y a Chaos Before Gea en la Trinchera, en uno de esos raros bolos de Aurum que llegan a buen puerto y al que no pude asistir por compromisos familiares. ¿Cómo fue la cosa?

Pues no fue mal, la verdad. Conocemos la fama de Aurum y eso, pero a nosotros se nos trató bien. El concierto fue bien, y poco más podemos decir al respecto.

Dudo que pudierais charlar un rato o siquiera conocer a Max Cavalera, pero supongo que será un ídolo para vosotros, ¿no? Yo diría que es una de vuestras influencias junto a, no sé, Lamb Of God, Pantera o Machine Head. ¿Alguna más que consideréis relevante?

Hombre a Max ni lo olimos [risas]. Pero sí, imagínate, es una leyenda viva del metal y pudimos compartir escenario, todo un honor.

Respecto a las influencias, todos tenemos gustos diferentes dentro del metal pero desde luego esas bandas que nombras son serios referentes para nosotros. A algunos le puede gustar algo más clásico como Maiden o Judas, y a otros algo más moderno como, no sé, Slipknot, System of A Down, Enter Shikari… La historia está en que creemos que al final llegamos entre todos a algo nuevo, a algo sin inventar.

Lo que no pudo ser fue lo del Estepona Metal Meeting, que se canceló después de que Legion Of Doom y Death Angel se olieran la tostada. At The Gates ni siquiera van a pasar por España este año, no sé si a resultas o no de la mala experiencia. Es una pena que haya gente tan tóxica en la escena, porque dan mala imagen y malogran el trabajo de las bandas. ¿Os habéis encontrado a muchos?

Hombre, en todas partes se cuecen habas, que se suele decir. Gente buena y gente mala hay en todas partes, y en este mundillo no es diferente. Nos hemos encontrado de todo. Nos han estafado pasta, han incumplido promesas, han intentado tomarnos por primos… Pero también hemos encontrado gente de puta madre (y no hablamos solo de bandas, también de salas y promotores) que nos han tratado como reyes.

Afortunadamente, son más las personas que construyen. Ahora gente como Southbangers, la Asociación Costa del Rock o el Colectivo La Mano, por nombrar algunos, están haciendo un gran trabajo y hay bastantes bolos en la provincia. ¿Qué pensáis de la situación actual de la música en Málaga?

La verdad que se está viviendo un resurgimiento de la escena malagueña y andaluza, y eso es bueno y esperanzador a partes iguales. Málaga es una ciudad que en lo referente al metal está cada vez más visible en el mapa, ya no solo nacional.

Hace ya algunos meses vi a algunos de vosotros en el concierto de presentación de “Risen” de Elephant Riders, que, dicho sea de paso, fue una auténtica fiesta; están en un momento muy dulce. ¿Vais a conciertos a menudo?

Siempre que podemos, claro. No solo nos gusta hacer metal, también escucharlo. Y hay bandas muy gordas en Málaga y Andalucía. Elephant Riders, V3ctors, Times of War, son solo algunos ejemplos en Málaga. Y Marabunta, Kathew, Caos Day o D.A.D son alguna de la gente increíble como músicos y como personas que hemos encontrado por el camino.

Y, por último, supongo que estaréis liados preparando la presentación del disco en alguna sala de por aquí. ¿Hay alguna oportunidad de que los colaboradores lo interpreten junto a vosotros o supone demasiada logística?

Es difícil, pero alguna hay. Y hasta ahí puedo leer [risas]. Respecto a los bolos, es cierto que nos hemos movido poco. En este segundo trimestre teníamos una mini-gira preparada bastante sustanciosa, pero dado el panorama actual tendremos que esperar a junio (esperemos) para salir a dar caña por ahí. Más allá de Andalucía, que tenemos siempre presente, tenemos entre manos planes de recorrer todo el territorio nacional pronto. ¡Si salimos de toda la movida del coronavirus, claro!
  


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