post-hardcore / progressive rock / experimental rock
 From First To Last
Dead Trees
ZONA-ZERO
67
3 VOTOS
64
+
From First To Last Dead Trees
Publicación:
Abril 2015
Sello:
Sumerian Records
Productor:
Género:
punk-core
Estilos:
post-hardcore

Tracklist

  • 01. Heresy...
  • 02. Straight to the Face
  • 03. H8 Meh!
  • 04. Dead Trees
  • 05. I Solemnly Swear That I am Up to No Good
  • 06. Black and White
  • 07. Back to Hannalei
  • 08. Never in Reverie
  • 09. 2-11
  • 10. Electrified
  • 11. I Don't Wanna Live in the Real World
  • 12. Note to Self (Bonus Track)
  • 13. Ride the Wings of Pestilence (Bonus Track)
  • 14. The Latest Plague (Bonus Track)

Miembros

  • Matt Good
  • Travis Richter
  • Matt Manning
  • Spencer Sotelo
  • Taylor Larson
  • Ernie Slenkovich

Análisis

por el 11 May 2015
1033 lecturas
Resulta curioso ver cómo la cronología de los acontecimientos puede hacer tambalear la historia de cualquiera que se aventure en un grupo de música. Es obvio que la vida sigue y que eso suele ser más importante que “el grupo”, y de ahí que, por supuesto, haya cambios. Pero algo diferente sucede cuando todo esto pasa en medio de un grupo insuflado de un hype importante, ya sea por elementos propios o por el simple entorno que les rodea.

Pues bien, ese siempre ha sido el caso de From First To Last. Hace ya unos 10 años, y habiendo logrado por fin una formación medianamente estable, una señora gigante llamada Fama abrazó en su seno a estos chicos de Tampa, que tocaron el estrellato mediante sus dos primeros discos (ambos a través de Epitaph, y de innegable calidad) y con mucha o muchísima ayuda del fenómeno emo.

Tras esto, y en un giro radical, su líder y alma máter Sonny Moore se baja del barco para perseguir inquietudes más personales en el mundillo musical. Pero no lo hace solo: tras firmar por Capitol, esta decide dejarlos tirados y romper el contrato. Más de uno habría vaticinado (y con mucho acierto) que los días de FFTL estaban contados con su estrella mediática fuera del grupo y usurpándoles gran parte del foco de atención, y sin el contrato con una multi que haría de ellos un bombazo internacional. Pero Matt Good, guitarra y a partir de entonces vocalista del grupo, decidió junto al resto mantener el barco a flote, para ver qué podían dar de sí contando con un nombre con tanta fama e inconfundible para el público.

El resultado fue que, efectivamente, siguieron teniendo un nombre, pero el público se sintió más confundido que nunca. Y así editaron dos discos más: uno homónimo, que pasaba el corte sin tener la vida de los anteriores, y “Throne To The Wolves”, este último sin el segundo guitarra Travis Richter, y que apenas mantenía la dignidad, desembocando más tarde en el parón indefinido de la banda como tal.

En 2013, tres años más tarde, Matt intenta reunir a la formación de los años de Epitaph para volver al redil de los grandes éxitos. Sonny también está invitado a unirse, pero rechaza amablemente la invitación (Skrillex está más por la labor de Korn que de ellos), y el batería Derek Bloom también acaba marchándose del proyecto. Finalmente todo acaba en un Kickstarter para un posible EP que acaba convirtiéndose en este álbum, “Dead Trees”, que ahora nos ocupa, y con la “contratación a tiempo parcial” de Spencer Sotelo, cantante de Periphery.

Si de todas estas vueltas lo único sobre lo que pudiéramos sacar en claro del disco fuera la conveniencia de Spencer en el grupo, estaríamos haciendo una lectura muy pobre. Pero lo cierto es que, aparte de por querer llevar el sonido a un nivel mucho menos pobre que el de sus últimos dos discos, si en algo han acertado FFTL es en tener esta voz como representante vocal de su música. Ya nos lo demostró regrabando los viejos éxitos, pero sólo hay que escucharle empezar el disco en “Straight To The Face” para saber que no tendrás que fijarte más en su voz salvo que sea para disfrutarla. Parece incluso que el grupo se contagia, y el metalcore rápido se presenta aquí como melodía para nuestros oídos, que esperaban más que escépticos un disco tan lleno de dudas antes de su salida a la luz.

Seguidamente, “H8 Meh” y “Dead Trees” sí vuelven al tipo de canción emo que era de esperar: desarrollo simple, estribillos facilones y una más que digna voz melódica (nada que no supiera el que esté familiarizado con Periphery). Nadie puede juzgarles de no querer intentarlo o de hacerlo sin gancho: dos buenos temas que pueden ser tildados de previsibles, pero que andan a un nivel que pocos esperaban ya. No se equivocaron colgando como adelanto “Dead Trees”, pues es bastante concluyente para describir a qué suenan ahora mismo.

Es de destacar el uso los elementos de cuerda o elementos pregrabados como en “I Solemny Swear That I Am Up To No Good ”, sin llegar nunca al nivel de los años de Sonny, pero sin duda con mucho más peso dentro de la producción y el resultado final, y es en este sentido donde sí muestran una gran mejoría con respecto al pasado. Los años de la experiencia, tal vez.

Lo más cercano que puede estar Spencer de Periphery cantando aquí es en el tema “Black And White”, con ese riff que suena tan a 8 cuerdas y que tan de moda está también entre grupos melódicos, aunque la canción queda totalmente eclipsada por un estribillo repetido hasta la saciedad y por una bajona digna de eso, de un grupo emo. Un tema de esperanzas rotas, un poco, la verdad. “Back to Hannalei” rompe en dos el ritmo del disco, pues no es más que un baladón sin sentido alguno dentro del recorrido general. Y a decir verdad, y quitando pequeños momentos de lucidez en forma de cierto doble bombo y de algún solo (pero poquitos) a partir de aquí Matt y los suyos nunca vuelven a recuperar el sentido. Sí se despegan del emo, sí se acercan al metalcore, pero en esencia toda canción del grupo acaba determinada por las voces melódicas y por un tempo desacelerado que se embravece sólo de vez en cuando.

Dicho lo cual, “211” y “Electrified” son vivo ejemplo de un disco donde la palabra transición significa “tenemos un claro concepto de canción en la mente, y no vamos a salirnos de ella salvo que sea de manera necesaria y breve”. El regusto no es malo, pero en 5 escuchas estas dos canciones han perdido la mitad de su vida y sólo sirven para el modo random, cuando no sepamos distinguir entre si estamos escuchando a BlesstheFall, The Used, Senses Fail o a ellos.

Y con esto y una innecesaria y boba “I Don’t Wanna Live In The Real World” que me hace plantearme muy seriamente el título de manera literal, se acaba una vuelta al estudio que, por mucha o poca expectación que pudiera tener, queda sesgada por el nombre del grupo al que analizamos, aunque da por constatado que su vuelta va en serio y que solo pretenden hacerlo bien con algo que les gusta. Y mejor que no esperen mucho más, porque su misma historia da por descontado que los hypes rara vez vienen para quedarse.


Lo Mejor: A ratos suenan duretes, y eso ya me parece un gran logro, visto lo visto.

Lo Peor: Procura no escuchar sus 2 primeros discos o este te parecerá 20 veces peor.
 


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