CRÓNICA

Leyendas del Rock 2019
Thin Lizzy, Airbourne, Apocalyptica, Hammerfall, Cradle of Filth
07 de Agosto de 2019 por Vicente Madrigal Villena (Alicante) 608 lecturas

La edición número catorce del Leyendas del Rock se presentaba en un principio con un cartel más austero que en otros años, pero también con las mismas virtudes: buen ambiente, buenos precios y grupos que, repitan una, dos o quince veces, nos suenan a gloria con una cerveza en la mano. Y es que la zona de confort que generan los aproximadamente 12.000 asistentes diarios de media es el mayor de los alicientes para acudir a Villena (Alicante) y olvidarse por un rato de las altas temperaturas veraniegas y de los problemas en general.





MIÉRCOLES
Que te contraten siendo parado de larga duración es casi un milagro. Pero que lo hagan a un día de empezar un festival que has esperado todo el año tiene más de proeza que de acción divina. Gracias a la cercanía geográfica y siendo consciente de los conciertos que me iba a tocar perderme (y que no os iba a poder contar aquí), decidí que la opción más lógica era tirar para adelante con ambas cosas, pese a que ello supusiera estar zombie durante unos días. Cero quejas.

El primer grupo en perderme mientras acababa mi jornada laboral y llegaba al recinto fue BurningWitches. Eran las únicas con una propuesta diferente o al menos no trillada, y por lo que pude saber, no decepcionaron a los primeros que se acercaban al festival con su heavy metal intenso. De paso regalaron una versión de Judas Priest, "Jawbreaker".

El resto del miércoles se lo iban a repartir viejos espadas del rock español. Tras el repertorio de Los Barones (la mitad de Barón Rojo) le tocó a Medina Azahara y Mojinos Escozíos. Los primeros con todos sus clásicos y con varias versiones para nada esperadas que ayudaron a disfrutar a los más reacios a su propuesta; los segundos más centrados en hacer reír a sus fans. La noche la cerró Obús con, una vez más, un chorro de clásicos. Se echó en falta un nombre diferente como hubo otros años con Sepultura o Fear Factory. Al menos, como eso no pasó, no me lo tuve que perder.


JUEVES
La tarde del jueves comenzó para mí con una buena carrera hasta el recinto para perderme lo mínimo posible. Conciliar trabajo y metal es duro, pero más lo sería haberse perdido a Lacuna Coil. Cristina Scabbia y los suyos se metieron en el bolsillo al público en un horario de tarde en el que a algunos les cuesta arrancar, pero cuando hay buenos temas y buena predisposición de todos, lo normal es que acabe en éxito como fue el caso. Tocaron sus grandes éxitos, además de "Layers Of Time", primer adelanto de su nuevo disco. Y si encima de paso cogen y versionan "Enjoy The Silence", pues qué más se puede pedir.

No poder ver a Alestorm no fue una gran decepción. El grupo escocés lleva varios años viniendo a Villena con sus patos, sus plátanos y ese teclado que engancha a cualquiera, por lo que su directo ya me lo tenía bien aprendido. Me jodió mucho más perderme a Somas Cure, que tocaban a primera hora de la tarde, aunque habrá otros días para verlos, espero.

Lo importante era estar presente para cuando la voz chillona de Dani Filth asomara por el escenario, y allí estábamos. Con la portada de "Cruelty And The Beast" de fondo ya me habían ganado un poco, pero es que el setlist tampoco era precisamente malo. Comenzaron con dos temazos de ese mismo disco, que cumplió 20 años en 2018, y que suena tan fiero como el primer día. Después hubo tiempo para todo: para el pasado, con himnos como "Nymphetamine (Fix)", "Her Ghost In The Fog" y "From The Cradle To Enslave", con la que cerraron el set. También para el presente, con "Heartbreak And Seance", donde precisamente comenzaron a sonar bien después de haber cierto apegotamiento de sonido en los primeros temas. Cabe destacar la profesionalidad de Dani Filth, que maneja el micro a su antojo, o el punto diferencial que pone Lindsay Schoolcraft en los teclados, la cual ya parece asentada dentro de la formación inglesa.

El plato fuerte del día era Thin Lizzy. Con Troy Sanders (Mastodon) al bajo y Scott Travis (Judas Priest) a la batería, poco podía salir mal. Pero es que las composiciones de los irlandeses y calidad general en los instrumentos auparon su concierto hasta límites insospechados. Podrían haber estado horas tocando allí arriba y no les habría faltado ni energía ni caldiad en las canciones. Un lujazo para los oídos escuchar "Jailbreak" o "Whiskey In The Jar".

Lo de Unearth fue la mejor campaña publicitaria posible de un grupo americano en el Leyendas. Había más de uno y de dos que no conocían nada de los de Boston, y el metalcore rabioso que destilaron enamoró a muchos y rompió el cuello a muchos otros. Sin duda se marcaron los mejores breakdowns y circle pits de toda la jornada, y casi de todo el festival. El escenario pequeño del polideportivo villenense está específicamente dispuesto para que gente como ellos destrocen al personal a base de trallazos como "Shadows In The Light", "Survivalist" o la clásica "Zombie Autopilot".

Las ganas de más velocidad nos impidieron bajar a escuchar a Avalanch, porque el escenario pequeño iba a seguir ardiendo, esta vez con el thrash metal de Flotsam & Jetsam. Pese a no ser un conjunto conocido por la gran masa de fans del thrash, la verdad es que demuestran una calidad claramente infravalorada para ser unos de los pioneros en este estilo. Y por si fuera poco siguen publicando buena música, algo que se demuestra con un par de escuchas a su nuevo álbum de este año, "The End Of Chaos".

Después de la descarga, las fuerzas comenzaron a flaquear y preferí ahorrarme el power metal de los madrileños Dark Moor para reposar y comenzar el viernes lo más a tope posible.


VIERNES
Otra jornada más acabando mi nueva jornada laboral y de nuevo a correr para llegar al recinto. De nuevo tocaba perderse a los más tempraneros: Crisix, probablemente la pérdida más dolorosa después del bolazo que dieron la última vez que vinieron, y Avatar, de los que me hablaron muy bien sobre su paso por el Resurrection Fest, y que por desgracia no llegué a ver. Y por lo que me cuentan, ambas bandas se salieron. Prometo que no me volverá a pasar.

Eluveitie son otros de los que Sufriendo & Gozando trata entre algodones, y no es para menos. Su directo nunca decepciona (aunque sea siempre muy similar y con pocas sorpesas) y sus fans, aficionados sobre todo al folk metal, son legión en el festival. Y si acaban el concierto con la clásica "Inis Mona", que es probablemente su mejor opción, pues como mínimo te dejan con buen sabor de boca para seguir el camino.

La inesperada cancelación de Dee Snider el mismo día de su actuación fue un gran palo. No es que sea fan de Twisted Sister, pero estas cosas deberían estar previstas, en lugar de pasar a otro grupo al escenario principal y dejar el otro hueco vacío. Como crítica constructiva, no estaría mal tener dos o tres grupos preparados por si estas cosas pasan. No hace falta que sean Iron Maiden tampoco. El problema es que no fueron los únicos en cancelar de repente, algo en lo que el festival no ha tenido mucha suerte este año, porque las bajas de última hora son algo que se escapa a su control y la organización no tiene culpa ninguna de ello.

Tampoco costó mucho olvidarse de la ausencia anterior. Y es que tocaba ponerse a los pies de Patrick Mameli y sus Pestilence, que venían con cartelote del "Consuming Impulse" ya que celebraban el 30 aniversario de semejante clásico del thrash metal. Y no podían hacer nada mejor para celebrarlo que tocar "Dehydrated" o "Chronic Infection". De hecho el setlist se basó principalmente en ese álbum y en "Testimony Of The Ancients", todo un viaje al pasado. Pese a que echo de menos la poderosa voz tan vieja escuela de Martin van Drunen (el primer vocalista que tuvieron) la verdad es que Mameli se echa el grupo a sus espaldas con una voz muy death y su extraña guitarra sin clavijero.

De nuevo y otra noche más, esperaba el cabeza de cartel. Airbourne destilaron temazos reconocibles, desde "Too Much, Too Young, Too Fast" o "Stand Up For Rock'n'Roll" hasta el bis de "Runnin' Wild", que acabó por reventar el cotarro. La verdad es que por directo esperaba bastante más, aunque debía ser yo el equivocado, porque la gente lo gozó de lo lindo. Supongo que dependía mucho del ahorro de fuerzas que se hubiera llevado al cabo del día, y los rockeros estaban más enteros que los que nos habíamos dejado el cuello en Pestilence unos minutos atrás.

Con la batería recargada tras ver a Airbourne desde un lugar tranquilo, tocaba ponerse una vez más el casco y echarse a la batalla. Pude ver un rato de MaYaN, combo holandés formado por varios integrantes de Epica, que sorprendieron con su death metal sinfónico, una etiqueta que puede sonar a cliché, pero que en ellos resuena con toda la fuerza posible. Si no me creéis, escuchad "Dhyana", su álbum del año pasado.

El gran bolo de Pestilence nos había abierto el apetito por sonidos extremos, y más sabiendo que llegaba la hora de Unleashed. Pocas veces en un festival se puede disfrutar una hora entera de bandas con semejante historial como estos suecos, y al no provocar unas expectativas tan altas como otros, el resultado siempre es un disfrute total escuchando temas que te han acompañado durante años, como "Blood Of Lies", "The Longships Are Coming", "Hammer Battalion" o la antiquísima "Into Glory Ride". Pasaron de ser de los tapados del cartel a convertirse en uno de los mejores conciertos del festi.

Que Koma tienen un directazo no lo niega nadie. Dejarles el escenario principal para montar una de las tracas finales de la noche era todo un acierto, y más cuando están de vuelta tocando todos sus éxitos. Pero es que encima el set estaba plagado de canciones metaleras, sobre todo tirando para el final, donde era imposible no cantar y menear la cabeza. Si tocan "El Marqués De Txorrapelada", "Imagínatelos Cagando", "Sakeo" o "Mi Jefe" así todas seguidas una detrás de otra, lo único que te puede parar es el cansancio, que por cierto comenzaba a hacer mella y hacía anhelar una cama urgentemente.


SÁBADO
Con las fuerzas al límite pero con la motivación al máximo (además de tener día libre de curro) comenzaba el último día de la bacanal del metal en Villena. Tuve tiempo de sobra para ver a Mind Driller, que contaban con muchos fans alicantinos entre el público y que no decepcionaron. Su estilo converge entre el metal industrial y el melódico, todos sus componentes se esfuerzan al máximo para que la unión haga verdaderamente la fuerza, y que al mismo tiempo su música ni aburra ni resulte exigente. Tienen temas muy entretenidos como "Ich Bin Anders!" o "Ritual", de su nuevo LP "Involution". Sin duda una buena manera de arrancar.

El heavy metal clásico de Metal Church y Hitten ayudó a tomarse las cosas con calma y disfrutar de ellos con algo frío que echarse al cuerpo. Más tarde llegaron los sorprendentes Gloryhammer, unos escoceses que están conquistando cada vez más público a base de tocar un power metal sinfónico y un poquito friki. Martillos gigantes de pega, disfraces dignos de novela fantástica espacial o unos teclados omnipresentes son sus principales cualidades, y en cuanto al sonido, se podría decir que son una mezcla entre la épica de Hammerfall y la locura de Rhapsody. Me quedé en concreto con la canción "The Unicorn Invasion Of Dundee", que ya solo por el título habla a las claras de qué palo van.

Que tras los escoceses épicos vinieran Hammerfall tenía todo el sentido del mundo. El problema era que la frescura de los anteriores (siendo primera visita al festival) hizo que los suecos no tuvieran tanto impacto, salvo por los muchos fans del grupo que nunca faltan, y que tienen en el festival villenense a su mejor aliado, ya que son confirmados casi en cada edición. Por supuesto que no faltaron sus mejores momentos, como "Riders Of The Storm" o un gran final con "We Make (Sweden Rock)" y "Hearts On Fire", pero viendo lo que faltaba por llegar, lo mejor era ponerse cómodo, comer algo y esperar.

Pero como lo de ser paciente en un festival se me da muy mal, me fui a ver cómo andaban Nervosa después de su aparición en el 2017. La verdad es que les vi con mucha más potencia en la anterior ocasión, aunque todo tiene su explicación. Ya fuera por ser el último día, por la coincidencia en horario con grupos importantes o porque "Downfall Of Mankind", del año pasado, no tiene el mismo efecto sorpresa que los anteriores (en mi opinión) su actuación no pasó el filtro como una de las mejores, sin que ello sirva de crítica al trío brasileño. Todo lo contrario.

Apocalyptica juegan en otra liga, una muy diferente que no entiende de estilos. Si ya de por sí su visita es una gozada, encima vinieron dispuestos a cascarse un setlist repleto de canciones de Metallica, algo que por cierto no recuerdo que anunciara el Leyendas en su momento, y que hizo que mucha gente no supiera lo que iba a pasar hasta el mismo instante en que comenzó aquello. El caso es que cuatro suecos al cello y otro a la batería destrozaron a todo aquel que se acercó por allí, brindando el mejor concierto del festival y poniéndonos la piel de gallina con "Enter Sandman", "From Whom The Bell Tolls", "Seek & Destroy", "Creeping Death" o "Battery", que sonó poderosísima y que me guardo en el recuerdo de mi "museo de la fama" de los directos.

Tras semejante éxtasis, tocó volver a correr para ver a Candlemass, probablemente el solape más duro de todo el festi, y curiosamente otro bolo para conservar bien en el recuerdo. No soy fan de ellos ni del doom en general, pero aquello fue como ver a unos primos hermanos de Black Sabbath explicándole a la gente qué significa el doom y cómo funciona. Nos dejaron a todos hipnotizados con un set variado pero donde prevalecía "Epicus Doomicus Metallicus", su clasicazo debut grabado hace 33 años, nada menos.

La "happy hour" de los fans del metal extremo había llegado. Espero que me perdone todo fan de Avantasia que me esté leyendo, pero en lo único que podía pensar en ese momento era en recibir cantidades insanas de doble bombo y de riffazos de Vogg en la cara. Y precisamente así fue. Decapitated dieron exactamente lo que se esperaba de ellos. Eso es bueno, porque lo grabado a partir del desgraciado accidente de 2007 suena mucho mejor en directo que en estudio. Y por otra parte, lo malo es que apenas echan mano del repertorio antiguo, algo que tampoco es reprochable ya que el batería actual no puede sonar ni por asomo como sonaba el fallecido Vitek. Aun así nos pudimos dar con un canto en los dientes escuchándolos acabar con "Spheres Of Madness" y "Winds Of Creation", dos guindazas para un pastel un tanto soso, sin llegar a ser decepción.

Los problemas de setlist eran algo totalmente descartado con Deicide. Mientras Glen Benton y Steve Asheim quieran, este grupo destila calidad y mala ostia por todas partes, sin tonterías ni medias tintas, esté el guitarra que esté, y eso que Kevin Quirion (compañero de Asheim en Order Of Ennead) está haciendo muy buen trabajo. No sé qué pensarán el resto de asistentes, pero para mí ver en 2019 a Deicide en buena forma, en un escenario grande y tocando indiscriminadamente temas de "Deicide", de "Legion" o de "Once Upon The Cross" me daba escalofríos a cada segundo. No hubo ninguna sorpresa de última hora y Benton se comportó como un profesional, tocó y se largó a otro festival. No era tan difícil, ¿verdad Glen?

El último bolo para mí fue el de Rata Blanca, clásicos argentinos que eran muy demandados cada año. La verdad es que lo mejor fue el mix eterno que se marcaron, que comenzó con su vocalista Adrián Barilari gritando "¡Esto es una fiesta!" y en el que sonaron desde Lenny Kravitz hasta Michael Jackson pasando por Deep Purple, por decir algunos. Nada mejor que algo así para despedirse hasta el año que viene.



En definitiva, y pese a haber compartido festival con una repentina incorporación al trabajo, en lo personal estoy más que satisfecho, y creo que en general la organización también lo está. Es evidente que las cifras de asistencia no son las de otros años y que han menguado, pero, siendo un poco egoísta, esto se ha traducido en menos colas para todo dentro del recinto (si es que ya había pocas) y en una mayor comodidad si cabe. Quien no guste de aglomeraciones debería probar Leyendas del Rock alguna vez en su vida, si no lo ha hecho ya. Eso sí, no hagáis como yo, mejor coged vacaciones.


Fotografía: Facebook Oficial Leyendas del Rock

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