rock / reggae / funk / alternative rock / funk rock / rap
 Jammin' Dose
Gravity
ZONA-ZERO
85
4 VOTOS
77
+
Jammin' Dose

Gravity

Publicación:
Febrero 2019
Sello:
Autoeditado
Productor:
Tony Romero
Género:
pop-rock, otras tendencias, nacional
Estilos:
alternative rock, rap, funk rock

Tracklist

  • 01. No Surrender
  • 02. On time
  • 03. Put It in the Fire
  • 04. Not Satisfied
  • 05. Good Life
  • 06. Another Man
  • 07. No

Miembros

  • Pablo Márquez: guitarra, voz
  • Alejandro Cuaxiloa: bajo
  • Alejandro Granizo: batería
  • Raul Díaz: trompeta
  • Alberto Viñolo: saxo
  • Fran Pezzo: trombón
  • Tony Romero: teclados

Análisis

por el 11 Mar 2019
688 lecturas
¿Sabes esos grupos que cuando los escuchas o hablas de ellos con un amiguete de confianza lo primero que te sale es un «No sé por qué no son más conocidos» o, en su defecto, un «Deberían estar petándolo»? Pues uno de los últimos casos (y para el que esto firma, de los más flagrantes) es el de Jammin' Dose. Nadie que les haya visto en concierto en Málaga y provincia osaría discutir su condición de profetas en su tierra, pero, tal vez por la falta de una agencia de management potente que les haya colocado en una buena cantidad de festivales, tal vez por tener su base de operaciones en el Sur (con lo a desmano que queda de las grandes plazas), o dios sabrá por qué maldición divina o conspiración judeomasónica, el caso es que tras más de un lustro en activo y con grabaciones tan pintureras como “Fake Town” (2013) y “Deadline” (2016), sería de recibo que su carisma y capacidad para mover el culo del respetable se tradujese en algo más que promesas de futuro y bendiciones de la crítica.

No sé si la cosa va a cambiar con un “Gravity” bautizado en honor de su local de ensayo, pero lo que sí puedo decir con seguridad es que por ellos no va a quedar: en su tercera referencia el ahora septeto ha redoblado sus esfuerzos para entregar su disco más completo, el que cuenta con una producción más potente, limpia y variada, un casi mini álbum –siete cortes en poco más de veintinueve minutos– en el que a partir de sus premisas funkrockeras esenciales continúan ahondando en un sonido multifacético y a cada referencia más poliédrico sin renunciar a sus señas de identidad.

Es darle al play y la primera en la frente: una curiosa base de R'n'B digital repleta de efectos introduce una “No Surrender” que parece flotar, contrariando el título del álbum, justo como la ballena de la portada. ¿Jammin' Dose? ¿En serio? Segundos después, la característica voz de Pablo Márquez y la triada de vientos marca de la casa despejan la duda: como siempre, Jammin' Dose quieren ser más Jammin' Dose. Y lo consiguen. Y en esta ocasión también hubieran podido hacerlo solos, pero como con amigos es mejor (y más divertido) han tirado de agenda y han invitado a unos cuantos que ayudan a dotar a cada corte de una personalidad más definida.

Gordo Master y el bajo de Pepe Bao (O'Funk'illo) son los primeros en sumarse a la fiesta en “Put it in the Fire”, que, como él MC dice «suena groove, suena potente» y se erige en uno de los cortes más simpáticos y que, presumo, más se van a celebrar en sus directos. Menos sorprendente pero muy eficaz, “Not Satisfied” ahonda en esa vena potente que les ha granjeado (acertadas) comparaciones con Foo Fighters y aporta un plus de dinamismo de dibujos animados en un single de cajón, una montaña rusa rockera de las que tanto gustan a la banda. No obstante, he de decir que me deja cierto sabor amargo escuchar a Andreas Lutz (O'Funk'illo) soltando cosas como «Ya no hay hay cariño ni na, si quedamos que sepas que es pa follá» y algún que otro improperio innecesario. Cierto que le dan un plus de credibilidad rockera al asunto, pero contradicen mi visión de que Jammin' Dose es, en esencia, un grupo para todos los públicos: me basta recordar a mis hijos dándolo todo en la primera fila de uno de sus conciertos para tenerlo meridianamente claro.

Pero, en definitiva, esa es una pequeñez en un disco en el que la calidad de las canciones y la capacidad del grupo para entregar hits arrolla en todo momento y brilla en la multitud de matices y detalles con que nos obsequia Tony Romero (Chambao) en sus labores de teclista y productor. En “Gravity" no hay canción residual, ni mucho menos descuidada: “Good Life” podría ser un éxito mundial si estuviera en el repertorio de, digamos, un Bruno Mars, “On Time” aporta un estribillo soleado y una buena dosis de optimismo y “No”, interpretada en castellano a medias con los cordobeses Estirpe, saca partido a un bonito pasaje de guitarras y a cierto deje andaluz en la melodía.

Da la impresión de que la banda ha compuesto, mimado y encarado cada canción de este disco con la pasión y el aliento del que piensa que puede ser la última. Pero si me veo obligado a destacar una, solo una, me quedo con la excelente “Another Man, un engañoso reggae-dub que transita diversos estilos/estados de ánimo con una naturalidad desarmante. Una prueba de que Jammin' Dose no solo se toman la fiesta muy en serio sino que, cuando quieren, también son capaces de emocionar. A ver con qué nos sorprenden la próxima vez.


Lo Mejor: Crecen disco a disco.

Lo Peor: Su corta duración.
 


COMENTARIOS

1 Comentarios

  • 85 Muy Bueno
    USER_AVATAR
    rucius
    Pedazo descubrimiento. Hasta la de Another Man me encanta, y eso que a mi el reggae no me tira mucho. Les seguiremos la pista.
 

DISCOGRAFÍA