black metal / post-metal / shoegaze / ambient / symphonic metal / screamo
 So Hideous
None but a Pure Heart Can Sing
ZONA-ZERO
90
3 VOTOS
88
+
So Hideous

None but a Pure Heart Can Sing

Publicación:
Diciembre 2021
Sello:
Silent Pendulum
Productor:
Género:
metal, punk-core
Estilos:
symphonic metal, screamo, post-metal

MEDIA

Tracklist

  • 01. Souvenir (Echo)
  • 02. The Emerald Pearl
  • 03. Intermezzo (3)
  • 04. Motorik Visage
  • 05. From Now (Til the Time We're Still)

Miembros

  • Brandon Cruz (guitarra, teclado)
  • Christopher Cruz - voz
  • Michael Kadnar - batería
  • Etienne Vazquez - guitarra

Análisis

por el 30 Mar 2022
646 lecturas
Leo a menudo que el metal es, desde hace muchos años, el género en el que más se innova. Habida cuenta de que es una expresión artística amplísima y que cuenta con una densidad de bandas considerable en comparación con otros estilos de lo que llamamos música alternativa, es una opinión que se puede validar ya desde el análisis estadístico. Cuantitativamente, cuantos más grupos haya ahí fuera decantándose por un sonido, más fácil será encontrar ejemplos que se salgan de la norma por parte de gente que quiere explorar nuevos territorios. Desde el punto de vista cualitativo, no está de más argumentar que precisamente por esa saturación de bandas en la escena, la voluntad de tratar de aportar algo nuevo e intentar diferenciarse es más una necesidad que un capricho. Desde luego que todo responde a la inquietud artística de los músicos, y no tienen nada de malo agarrarse a las convenciones cuando se cree firmemente en ellas, pero no es ningún secreto que son aquellos que nos sorprenden los que generalmente se acaban ganando nuestra admiración. Y si hablamos de vanguardias, estoy muy de acuerdo en que el mundo del metal es uno de los que más pueden presumir.

No son pocos los que han buscado esa inspiración en el clasicismo. La inclusión de instrumentos tradicionalmente ajenos al rock ha sido cada vez más habitual en el género en los últimos años: pianos, violines, saxofones o instrumentos típicos del folklore de cada país han aportado una nueva dimensión y un soplo de aire fresco a un sonido que no para de evolucionar tras décadas de historia. Mención aparte de un metal sinfónico que atesora ya una larga tradición, la paleta de recursos con la que cuentan las bandas se hace cada vez más amplia. Y era cuestión de tiempo que esa tendencia recalara también en otros géneros adyacentes en los que esa instrumentación clásica es, cuanto menos, sorprendente.

Uno de los casos paradigmáticos lo encontramos en la banda que nos ocupa. So Hidoeus cumplen ya más de diez años proponiendo una idea que todavía hoy suena peregrina: ¿y si traemos al screamo la grandilocuencia y la sobriedad de la música de cámara? Ya desde sus primeros EPs y aquel debut titulado 'Last Poem/First Light' dejaron claras sus intenciones: construir un screamo expansivo con influencias post-rockeras en la línea de Envy, pero añadiendo a la fórmula arreglos de cuerda cuidadosamente compuestos para elevar ese sonido hasta nuevas cotas. Una propuesta interesante que asentaron con más o menos acierto en su anterior 'Laurestine' (un álbum que incluso tuvo una segunda versión titulada 'Laurestine Orchestral') y que en 'None but a Pure Heat Can Sing', su último trabajo, han perfeccionado de una forma que ha soprendido incluso a los que ya les seguíamos desde el principio.

Porque los arreglos de cuerda no son ni mucho menos una novedad. Cientos de bandas de metal, de rock, incluso de punk han introducido estos elementos en su sonido con cierto éxito, por no hablar de la multitud de bandas de post-rock y derivados que hacen uso de este recurso. Pero generalmente no dejan de ser eso, arreglos. Un acompañamiento para las composiciones escritas para guitarra, bajo y batería; un componente más a la hora de construir clímax explosivos; delicados pasajes que sirvan como enlaces o interludios entre las partes donde es la banda la que lleva el peso performativo. Lo que So Hideous han hecho en este álbum es algo que muy pocos se atreven a hacer: colocar un cuarteto de cuerda, en este caso sus paisanos neoyorkinos Seven)Suns, en el centro de las composiciones.

El resultado es un sonido que aguanta muy pocas comparaciones. Estilísticamente, la banda suena ahora como un híbrido a medio camino entre el post-metal, el blackgaze y el screamo que les caracteriza desde sus inicios. Y sin embargo, no suena a nada que podamos encontrar en esos estilos. La razón es obvia: en gran parte del álbum el peso melódico de los temas, e incluso en ocasiones también el rítmico, recae en los violines y el cello. La estética resultante es tan original que al principio puede resultar incluso chocante, y admito que las primeras escuchas me provocaron cierto rechazo. Demasiada grandilocuencia, quizás; más épica de la que yo, un amante de la música épica, podía procesar.

Dicen que el arte tiene que ser incómodo, y esa debe de ser la razón por la que el encontronazo no fue del todo agradecido. Pero una vez dejados de lado los prejuicios, no puedo más que aplaudir el acierto y la osadía de un tema como 'The Emerald Pearl', donde las cuerdas dan un golpe de estado al grupo construyendo una maravilla post-metalera en la que las guitarras tienen un papel testimonial. Sobre una base rítmica de tempo acelerado los violines, la viola y el cello ensamblan un riff de puro metal sobre el que saxofón, tromba y trompeta (otros invitados de lujo en el álbum) se desbocan en una de las orgías sónicas más estimulantes que he oído en años. Solo por este tema ya merece la pena la existencia de este álbum, y por extensión de esta banda. Monumental es la palabra.

Si bien es cierto que 'The Emerald Pearl' se destaca como el momento más inspirado e innovador, el resto del álbum no desmerece. 'Souvenir (Echo)', por ejemplo, es una apertura majestuosa en clave de post-metal a la que los arreglos orquestales le dan un aire épico pocas veces visto en el género. El trémolo y el doble bombo hacen su aparición antes de que la banda nos deleite con un pasaje jazz que entronca directamente con uno de esos finales explosivos y catárticos donde, de nuevo, las cuerdas aportan una capa más de intensidad.

Y aún queda la fiesta final: 'Motorik Visage', el tema central del álbum y el más largo con sus once minutos. Es aquí donde So Hideous y sus colegas de Seven)Suns se muestran más simbióticos: un tour de force en clave blackgaze donde la banda se viste con sus mejores galas entregando una sucesión de riffs mortíferos entre los que el cuarteto de cámara encuentra resquicios para intercalar pasajes melódicos de reminiscencia post-rockera y, de vez en cuando, robar otra vez el protagonismo como hicieran en 'The Emerald Pearl'. De nuevo, épica es la palabra clave aquí.

Los dos cortes que quedan por reseñar en este análisis, 'Intermezzo (3)' y 'From Now (Til the Time We're Still)', me sirven para abordar el único punto negativo que le encuentro a este tercer trabajo de los neoyorkinos: su corta duración. En el caso del primero, ya el título nos da cuenta de que no es más que un interludio, muy interesante eso sí, dividido en dos partes: una primera mitad de post-rock guitarrero y otra más delicada, sobre piano, que nos entrega el pasaje más bello del álbum. El segundo, que cierra el disco, es otro buen ejercicio de post-rock musculoso que se queda escaso y menos desarrollado de lo deseable. Un tema que funciona muy bien como cierre, pero que me deja con ganas de más.

Porque, al final, nos encontramos con un álbum de cinco temas en el que solo tres de ellos nos ofrecen ese discurso innovador y atrevido que han sabido elaborar con maestría. No diría que los otros dos son puro relleno, porque de hecho me parecen muy aprovechables. Lo que creo es que este era un momento que la banda tendría que haber aprovechado para entregar una obra aún más colosal. La colaboración con Seven)Suns ha sido más que feliz, pues han encontrado un sonido de lo más fresco, y lo que es más importante, muy efectivo. El hecho de que solo tengamos media hora para disfrutar del producto de la ambición y la valentía que han demostrado me aflige. Pero dicen que siempre es bueno quedarse con ganas de más, así que solo me queda desear que el momento de inspiración les dure y esta colaboración se vuelva a repetir, porque creo que no me equivoco al decir que esta banda ha encontrado aquí el camino a seguir.


Lo Mejor: Una perfecta simbiosis entre metal y música de cámara que aguanta pocas comparaciones.

Lo Peor: La corta duración hace que nos quedemos con la sensación de que esto podría haber sido aún más grande.
 


COMENTARIOS

3 Comentarios

  • 90 Muy Bueno
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    Wirrak
  • 85 Muy Bueno
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    Wakibu
  • 90 Muy Bueno
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    MONs
 

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