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 Toundra

ENTREVISTA

Profunda reconexión por Jorge Azcona
04 de Enero de 2022 565 lecturas
Cuando a lo largo de 2020, y tras un "Das Cabinet Des Dr. Caligari" a modo de oxígeno, Toundra se sentaba a dibujar el futuro paisaje de "Hex", su sexto disco que saldrá a la venta el próximo viernes, ninguno de sus miembros fue capaz de imaginar la vorágine emocional que este podría conllevar. Pero tampoco de lo que un proceso de composición a distancia les llegaría a unir como personas. De este extraño periodo que a la postre resultaría catártico y todos los recovecos que esconde su nuevo trabajo nos habló Esteban J. Girón, la mente más inquieta de la banda.

¡Hola Esteban! ¿Qué tal? Igual ya estás aburrido de explicarlo en plena promoción del disco, pero... ¿qué esconde un título como "Hex"?

Hola, ¿cómo estáis? Muchas gracias por esta entrevista, eso lo primero. Lleváis muchos años apoyándonos y la verdad es que se os tiene un cariño muy especial. “Hex” no esconde otra cosa que una referencia a la palabra “seis”, una referencia a una de las raíces del castellano, el griego y a este número. Aunque este nuevo disco sea el octavo de nuestra carrera, para nosotros es el sexto 100% Toundra, ya que discos como “Para quienes aún viven” de Exquirla o “Das Cabinet Des Dr Caligari” son pasos que damos los cuatro juntos en una especie de trayectoria paralela.

El homenaje a Pink Floyd en la portada parece evidente. No tardó en salir un meme de la imagen con el cerdo volando (risas).

Me hubiese gustado ver ese meme. En mi salón podrías ver la portada del “Animals” de Pink Floyd por lo que, con esta confesión, el homenaje es aún más evidente. A lo largo de los años vamos creciendo y las preocupaciones por un mundo en el que el ser humano es cada vez más aislado y alienado son evidentes en nuestras referencias artísticas. George Orwell y Pink Floyd son una influencia total, no sólo en nuestra trayectoria artística, sino en nuestra educación. Les hemos leído y escuchado desde que somos niños, así que está bien volver a las raíces para criticar que no haya domingo sin un comercio abierto o que a golpe de click un esclavo del siglo XXI te lleve comida basura a casa. No somos superiores moralmente a nadie y todos tenemos nuestras contradicciones en nuestra vida. Pero si no te planteas tus propios errores estás condenado a repetirlos, así que está bien tratar estos temas en nuestros discos.

Al margen de eso, es la primera vez que utilizáis una imagen real y no una ilustración como de costumbre. ¿A qué se debe? ¿Queríais romper también en este sentido?

Manu Brabo es una persona a la que admiro y quiero a partes iguales: y es mucho. Le considero un fiel y leal amigo y alguien a quien, durante esta maldita pandemia, echo de menos. Manu nos ha brindado su generosidad y talento en todo momento como espero que él haya notado por mi parte siempre hacia él. Toundra nos solemos reunir en la azotea de nuestros locales para fumar y hablar de los siguientes pasos a dar. Macón propuso pasar a la fotografía en este nuevo disco, en cuanto a portada se refiere. El primer y único nombre que se puso encima de la mesa fue Manu Brabo quien, de nuevo, generosamente, accedió. El resultado es, creo, nuestra portada más bonita y simbólica.

En alguna otra entrevista me pareció leer que cada uno de vuestros discos era como la respuesta al anterior, y que los discos impares acabaron siendo los más directos. No sé hasta qué punto pasa esto respecto a "Vortex", porque percibo cosas de todos vuestros trabajos e incluso arreglos novedosos como en "El Odio Part. III" y, sobre todo, "Watt".

Como te comentaba, nuestra carrera se basa en proyectos 100% Toundra y proyectos en los que necesitamos experimentar y salir de los moldes con los que venimos trabajando. “Hex” se trataría de la reacción a “Das Cabinet Des Dr Caligari”, no de “Vortex”, quien a su vez es la reacción de “Para quienes aún viven”. Todo va hilado, entrelazado, pero no todo tiene el mismo discurso. Si no hubiésemos dado esos pasos a un lado y a otro habríamos acabado cansados de nosotros mismos. No seguiríamos juntos.

Lo que encuentro son menos clichés post-rock y un sonido cada vez más Toundra. Igual me equivoco, pero creo que nunca os ha gustado demasiado esa etiqueta.

Muchas gracias. Es todo un elogio el leer esto. No es que la etiqueta de post-rock no nos haya gustado. Es más, nos encantan bandas arquetípicas o puntas de flecha de ese estilo y nos da igual lo que se diga de ellas o donde se cataloguen. Lo que siempre hemos querido hacer es huir de ejercicios de estilos, recorrer nuestro propio camino, ser libres. Ser libre es lo más difícil de conseguir en la vida desde que el ser humano es ser humano. Artísticamente siempre hemos querido escapar de todo eso. Obviamente no es posible conseguirlo. Pero sí es posible al menos dejar una impronta en X personas. Eso es algo que jamás nadie nos podrá robar.

De primeras la estructura del disco sorprende, con un tema dividido en tres partes que ocupa toda la cara de un vinilo o la mitad del disco, aunque a efectos comerciales y de streaming estén separados. ¿Cómo se cuecen estos 22 minutos? ¿Fue algo premeditado o van creciendo y ya no hay forma de parar?

Fue algo totalmente premeditado y no creas que vamos tan en contra. Quisimos hacer una canción de 22 minutos, arriesgar y hacer algo nuevo. Lo necesitábamos totalmente ya que después de tantos años siempre necesitas un nuevo reto a la hora de encarar la casilla de salida de un nuevo disco. Pero por otro lado sabemos jugar nuestras cartas: sabíamos que dividiendo el tema en tres y calendarizando esta división en tres singles podríamos jugar, a nuestra manera, al juego que ahora necesitan jugar las discográficas: desmenuzar los discos, separarlos y, quizás, robarles toda su identidad unitaria a favor de, una vez más, intentar sacar el mayor rendimiento del mismo en el mercado. No soy nadie para criticar que nadie intente sacar el mayor beneficio industrial a aquello con lo que mercantiliza… pero está bien jugar con ello y reírnos una vez hayamos cerrado la puerta.

Los títulos de los temas también me han llamado la atención, como "Watt" o "FIN", aunque es algo que me pregunto a menudo con los grupos instrumentales. Más allá de lo que evoque en cada uno su música, ¿tenéis alguna técnica particular para bautizar a los retoños? (risas)

Desde que somos Toundra pasa siempre lo mismo: o nos tomamos demasiado en serio o nos tomamos demasiado en coña. Hemos bautizado muchísimos discos a raíz de bromas de local de ensayo o a raíz de querer vacilar un poco al personal haciéndoles pensar que somos más cultos de lo que somos… Pero también hay ejemplos de tomarnos muy en serio la temática o los títulos de nuestros discos. “El Odio” es un ejemplo, así como fue “Bizancio”. “Watt” es un homenaje al inventor de la máquina de vapor. “FIN” es porque es el último tema del último disco de Toundra… hasta ahora.

Dicho así todo tiene sentido (risas). El proceso de composición del disco también ha sido novedoso por aquello de vivir dentro de una pandemia y tener que ir moldeándose a distancia. En otras bandas es algo habitual, pero según tengo entendido, no en Toundra.

No sólo ha pasado eso, sino que Alberto y yo nos hemos mudado a la cornisa cantábrica. Hemos trabajado, por vez primera, a distancia. Con mucho viaje a Madrid pero en la distancia. Echo de menos a mis compañeros y lo amigos que somos. Físicamente. Pero necesitaba salir de Madrid porque si no iba a terminar muy mal. Nos hemos mandado muchos audios y nos hemos bajado una vez a la semana a Madrid a componer juntos. Esto es un puto Cristo, pero es nuestro puto Cristo. Les adoro y ellos lo saben, así que me siguen haciendo bajar.

El ciclo de "Das Cabinet Des Dr. Caligari" ha acabado, pero podemos ver su influencia en el último corte del disco, el mencionado "FIN". ¿Ha calado incluso más de lo que creíais en vosotros mismos?

Pues “FIN” está inspirada en el disco “Late Night Tales” de Jon Hopkins, en sus últimas canciones. Como sabes me he venido a Asturias a vivir y echo de menos a mis amigos de Madrid, quienes son mi familia. Con ellos me he corrido juergas de epopeya y muchas veces hemos salido de bares cuando era de día. Lejos de darnos el bajón, nos hemos abrazado o incluso bailado una sardana. Quería reflejar esa sensación: de estar abrazado a Amalio o a Octavio y volver a casa sabiendo que era una persona querida.

Vaya, esto sí que no me lo esperaba (risas). Lo cierto es que el experimento ha funcionado muy bien en directo, pero es que venís de otra experiencia como Exquirla, disco de culto ya para mucha gente. Habéis comentado alguna vez que estos proyectos surgen de manera natural, pero entiendo que también vienen bien para oxigenaros a vosotros mismos con Toundra.

Si no fuese por estos proyectos, estaríamos hartos de nosotros mismos. Está guay joderte la espalda en directo 80 veces en dos años para luego pasar otro más tranquilo y sin tanto foco sobre tu cabeza. Creo que es la mejor manera de explicarte un montón de cosas… 

Sé que aún es pronto, pero ¿ronda alguna otra idea en vuestras cabezas? ¿Qué os gustaría probar en algún momento de vuestra carrera?

Comencé este proyecto con 19 años. Tengo 34. Creo que es momento de disfrutar lo que está pasando y quitarme esa presión en el pecho con la que me despertaba. Déjame disfrutar, sonreír y pasarlo bien. La vida es un ratito.

Hecho (risas), aunque también tenía pensado preguntarte sobre las metas que tenéis y aún no habéis logrado. Porque sois ya el grupo referencia de rock instrumental en este país y creo que ni vosotros hubierais imaginado hasta donde sería capaz de llegar un grupo como Toundra. Tocáis en festivales de todo tipo, gustáis a gente de todos los palos y el respeto que se os tiene en la escena es tremendo.

Somos conscientes de la suerte que tenemos y estamos muy agradecidos por ello. No hemos logrado un millón de cosas pero hace tiempo que dejé de frustrarme. Tenemos muchas metas y la más importante es la de seguir juntos y seguir disfrutando de esto. Seguir haciendo cosas interesantes y respetándonos a nosotros mismos es la mejor razón por la que seguir juntos.

Me gusta saber que eres fanático de Bad Religion o verte con una camiseta de Motörhead en las fotos promocionales, por aquello de derribar tópicos de nuevo. Ahora que justo hemos pasado la época de tops... ¿qué te ha llamado más la atención en este 2021?

Hay un romanticismo enorme hacia Bad Religion en mi persona. Me cambiaron la vida. Sé dónde y cómo me compré cada uno de sus discos. Me he leído todas sus entrevistas, me he visto todos sus videos. Una banda atípica y atópica totalmente necesaria en mi educación, en un punto justo de mi educación. Sobre los tops te diría que el primer EP de Oscuro Culto y el segundo, que aún no ha salido. El último de Mogwai y un montón de música que he escuchado por primera vez este año y que no es de este año. La música es demasiado amplia como para seguirla dependiendo de las coordenadas espacio temporales. Escuchar Stravinsky me salvó a comienzos de año, así como el "Tommy" de The Who.

2022 ya ha comenzado y con él una larga lista de fechas para presentar "Hex", aunque cuando parecía que la música en directo volvía a aparecer se está complicando todo de nuevo. ¿Con qué mentalidad os enfrentáis a todo esto?

Con ninguna más que disfrutar de lo que pase cada semana, porque si no, te vuelves loco.

Esto es todo Esteban, muchas gracias por la charla y espero vernos en una de esas fechas.


Muchas gracias a vosotros y, de verdad, he disfrutado mucho esta entrevista. Un abrazo.



Fotos: Daniel Cruz
  


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