deathcore / black metal / melodic death metal / death metal
 Stained Blood

ENTREVISTA

El infierno son los demás por César Aguilar
27 de Marzo de 2019 1520 lecturas
La evolución de los barceloneses Stained Blood sigue dando alegrías a la parroquia más aficionada al metal extremo. Tras sus inicios en el deathcore con “One Last Warning” (2013) y sus flirteos con el black metal en “Hadal” (2015), en “Nyctosphere”, su nuevo álbum, abrazan el blackened death metal de escuela sueca y el resultado es su obra más madura y mejor planteada. Por supuesto, en esta ocasión también teníamos que hablar con ellos, y como ya hay confianza y sabíamos que su batería, el gran Salva D’Horta, nos iba a recibir en bata y pantuflas (y, cómo no, con esas gafas de sol que no se quita ni para dormir), nuestro cuestionario a veces parece muy poco serio. Pero, no os dejéis engañar: “Nyctosphere” es un álbum tan serio como la muerte y tan brutal como la vida misma.

Vamos al grano: confieso que antes de poner “Nyctosphere” por primera vez pensé: “¡Seis temas en 48 minutos! Vaya turra, ¿se habrán pasado al death doom?”. Pero no, lo que hacéis en este disco es, con matices, black/death melódico de la escuela sueca. ¿Cómo habéis madurado la evolución desde “Hadal”?

Como todo en esta vida, las cosas funcionan mejor cuando no se fuerzan. Hay que dejarse llevar por el flow y el estado anímico de cada momento. Igual que con los dos discos anteriores, la forma de componer las canciones ha sido trabajar las ideas que iban surgiendo, sin obligarnos ni hacerle ascos a nada. Como ya te habrás fijado, David y Narcís, las nuevas incorporaciones a la banda, no conocen muchos colores aparte del negro, y eso tenía que reflejarse en este disco ya que ellos han intervenido en su creación. Supongo que el hecho de que Miquel ya sea una víctima del paro juvenil y que Raül y yo estamos llegando a los cuarenta ha sido un plus que ha marcado el sonido del disco.

Tras la gira de “Hadal” Borja y Rou abandonaron el grupo, y como has dicho, entraron Narcís Boter a la voz y David Rodríguez a la guitarra. ¿Os ha costado incorporarlos?
Qué va, fue súper fácil. Cuando hablamos con Narcís para que cantara con nosotros nos comentó que tenía un amigo al que le encantaría formar parte del proyecto. Y mira por donde la jugada nos salió bien, porque David se preparó bien para las pruebas y aprobó.

Raül y yo no apostamos por la juventud porque tengamos algún tipo de vínculo vicioso con la iglesia. En su momento fichamos a Miquel, un chavalín de veinte añitos y mira en qué se ha convertido. Hay que dar oportunidad a la juventud. Los dinosaurios deben dejar paso a los nanorobots para que la experiencia del pasado se funda con las esperanzas del futuro para construir el presente de la banda. Y este presente se llama “Nyctosphere”.

¿Qué han aportado a la grabación? Por lo pronto, la tesitura vocal de Narcís es más blacker y se adapta mejor a los nuevos temas, ¿no?

¡Exacto! La voz de Narcís se acerca más al black, es lo que tiene hacer gárgaras con agua de Maelstrom cada mañana, pero conserva esa halitosis gélida del death sueco que tanto nos gusta. Aparte, no sé cómo funciona su cabeza pero construye unas métricas líricas algo rarunas. Como batería a veces dudo si es un genio o simplemente arrítmico.

David es hijo de militar y se nota. Tiene una disciplina ejemplar y eso se notó en el estudio. Grabó lo suyo y luego se fue a dar un par de vueltas a la manzana. Muchos riffs de este disco salieron a partir de sus ideas y eso dice mucho de él. Entrar en un grupo con dos discos a la espalda y planes de girar, etcétera… Otro se hubiera cagado encima y no hubiera propuesto ninguna idea por vergüenza o miedo a represalias.

Habéis tardado cuatro años en editarlo. ¿Qué habéis estado haciendo en todo este tiempo? Aparte de salir de gira y beber cerveza, claro…

Bueno, cuatro años dan para mucho. Yo, por ejemplo, me he cambiado de casa tres veces, Raül ha sido padre, Miquel encontró trabajo y ya no lo tiene, Borja decidió dejar la banda para irse a investigar los secretos de la Ruta de la Seda (por ahora sabemos que aún conserva los dos riñones), Rou estaba en una situación delicada y no podía seguir en Stained Blood (es adicto a los cigarros electrónicos) y ya sabes como acaba esto… te vaporiza la vida.

Desde que entró en el proyecto, la vida de David ha ido a mejor: ha encontrado pareja estable, tiene un trabajo que lo dignifica como persona, ha ganado unos kilitos… Y Narcís, bueno, formar parte de Stained Blood no ha mejorado su salud emocional, pero ha ganado un poco de estatus social y tiene un motivo para levantarse cada mañana, aunque sea a las dos del mediodía.

Aunque en “Nyctosphere” mantenéis vuestra hipervelocidad característica, cada disco que editáis es más melódico. En temas como "Avgrunn" usáis riffs al estilo de Insomnium (que, no nos engañemos, es básicamente death metal para gente que duerme con manta eléctrica) y en "Shrines of Loss" hay unos tappings que son una auténtica exhibición técnica y…

¡Ja! Tu subconsciente te la ha jugado: a ti lo que te gusta de verdad es el brutal death destripaterrones y burraco mamporrero. Avgrunn es un grupo catalán de caña híper veloz que practica la política de tierra quemada en su brutalidad sonora. El tema de “Nyctosphere” se titula “Avfall”. Así que el rollo de «sin mi manta eléctrica me entra Insomnium y no puedo dormir por las noches» te lo puedes ahorrar que te conozco, corazón.

Buah, vaya cagada, tío, lo siento. Pero bueno, lo que quería decir era que yo ya soy viejo y me gusta la melodía y tal, pero confiesa que un muchachote como Pau Navarra os ha tirado de las orejas y tiene miedo de que en el próximo metáis teclados, invitéis a Yngwie Malmsteen o, peor aún, al cantante de Deafheaven...

Ya, ya. Que somos más melódicos… ¡Por supuesto que sí! Pero ¿qué tiene de malo? ¿Quién dice que sea algo negativo? Caemos en el error de asociar más melodía con menos contundencia y ahí es cuando veo que el sistema educativo de este país no ha hecho bien su trabajo. ¿Qué problema habría si hiciésemos un disco tributo a Doro? Nosotros solo tenemos que justificarnos ante nosotros mismos, somos nuestros reos, jueces y verdugos. ¡Hacemos lo que nos gusta y sentimos en cada momento! Tú mismo has podido ver lo mucho que hemos cambiado desde “One Last Warning”. Hemos perdido seguidores pero hemos ganado otros. ¿Quién tiene entonces la verdad absoluta sobre qué tipo de música es la correcta? NADIE.

Yngwie Malmsteen es Dios, Steve Vai la Virgen Maria y Joe Satriani el Niño Jesús. La Santa trinidad de las seis cuerdas en mis años mozos. ¿Tú también te comprabas la revista Heavy Rock? Con sus posters desplegables… Fuá, ¡qué recuerdos! En esos años no había tantas tonterías true-nihilistas de a ver quién era Don Vito del Metal.

Pero bueno, contestando a tu pregunta… Pau no nos ha tirado de las orejas porque el disco le ha encantado y ya nos conoce. Sabe que somos medio autistas y pasamos de todo y haremos lo que nos de la santa gana, pero también quiero decir una cosa: si alguien quiere tirarnos de las orejas que se haga un par de pajas antes porque se quedará sin manos. Bueno… tú, César, puedes tirar de donde quieras. Son varias entrevistas juntos y eso cala muy hondo tío.

Aparte de esos riffs, que los hay bastante memorables (por ejemplo, el de “The Lightless Walk” no se me va de la cabeza y lo tarareo un montón mientras preparo el desayuno), os habéis centrado mucho en la composición, en pulir la estructura de los temas hasta quitarles toda la grasa. ¿Ha sido un proceso complicado?

Me da tanto asco la prepotencia chulesca como la falsa modestia, así que no te voy a engañar: no nos ha costado mucho. Tenemos la suerte de que nos complementamos a la perfección y nos entendemos musicalmente. Claro que ha habido días de mierda que después de tres horas en el local hemos salido sin nada, pero otros estábamos súper inspirados y ¡¡¡Venga!!! Kalise para todos. No sé, hemos tardado cuatro años en sacar el disco no por dificultad creativa sino por alcoholismo crónico. Ha habido ensayos que no nos hemos levantado del bar. A veces hablar de la vida personal y compartir los problemas y las alegrías de tus compañeros (y de las tuyas mismas) es la mejor forma de componer un disco.

He mirado mi diccionario de latín del instituto (tengo el síndrome de Diógenes y aún lo conservo) y dice que “nycto” significa “noche”. ¿De qué va el disco?  ¿Hay final feliz o alguna moraleja que quieras destacar?

Ya sabes cómo sube ahora la juventud. Nosotros nos comíamos el mundo con veintidós añitos, y ahora la chavalada está todo el día con los pucheritos y sin ganas de nada, arrastrando su existencia por este mundo desordenado y moribundo. Y Narcís no se libra de este estereotipo. Todas las letras del disco han brotado de su cerebrito. El disco en general habla de la muerte. Es un ensayo sobre el miedo a la muerte, pero también a la vida. Hablamos de las debilidades existenciales humanas, sus miedos, cómo la muerte puede ser el reflejo más fiel de la vida. Dos gotas de agua salidas de una misma fuente, y con una influencia en nuestras vidas tan distinta. Este disco es una reflexión para que cada oyente cierre los ojos y se pregunte qué ha venido hacer a este mundo y si esta preparado para cuando apaguen las luces y todo el mundo se haya marchado. Como decían los Campamento Ñec Ñec: “Apuren sus whiskys y convénzanse de que van a morir”. MEMENTO MORI, amigo.

Dada la negrura de que hacéis gala, ¿el próximo disco va a ser un conceptual sobre el sobaco de un grillo o el esfínter de una vaca?

Estas dos temáticas ya las propuse, pero no fueron aprobadas, vamos, ni se aceptó el debate. Ya sabes que a mí todo lo negro me encanta, ¿El tabaco? NEGRO. ¿El chocolate? NEGRO. Como decía esa vieja canción: “No se que me pasa que lo veo todo negro”. Supongo que la cabra tira al monte y el negro no nos hace tan gordos. Pero no puedo asegurarte que en el próximo disco hablemos del arco iris, de Marina D’Or o del cambio de cuerpo de Andy y Lucas. La evolución de la especie y sus convicciones no se libran de las influencias externas de lo que nos rodea. De momento estamos en este agujero negro que se llama “Nyctosphere”. Estamos a gustito, cómodos, y aunque lloramos a escondidas nos lamemos las heridas unos a otros. El futuro ¿quién lo sabe? Que venga lo que tenga que venir. Yo estoy escribiendo un ensayo sobre la textura del escroto y sus cualidades sanadoras para combatir la ansiedad y el estrés. A lo mejor ya tenemos temática para el cuarto disco. Al menos espero que mis compañeros acepten considerarlo como una opción a tener en cuenta. Creo que ningún grupo ha hecho un disco que hable de rascarse los cojones.

Esta vez habéis sido infieles a Alex Cappa y a sus The Metal Factory Studios y habéis grabado en los Moontower de todo un crack como Javi Félez (Teitanblood, Körgull the Exterminator, Foscor, Barbarian Swords, por nombrar algunos), más cerca de casa. El máster es de Jaime Gómez Arellano, un señor que ha trabajado con Paradise Lost, Sólstafir u Oranssi Pazuzu. Estamos hablando de dos pros que tienen que cobrar un perraje, y eso se nota en el sonido del álbum, muy limpio y ajustado al estilo. ¿Cuánto dinero tenéis en el banco?

A ti no puedo engañarte: este disco nos ha salido mas caro que un hijo tonto. Nadie de la banda va sobrado de pasta, y a cada uno nos ha costado mucho esfuerzo económico. Pero sarna con gusto no pica. Teníamos claro que estas canciones se merecían la inversión que hemos hecho. Lo que no tiene precio es cuando tienes el disco en tus manos, lo escuchas y te sientes orgulloso del trabajo realizado. Yo voy recogiendo cigarrillos del suelo y hago una comida cada dos días, pero tengo el ego a + 100.000. Pasar hambre para grabar un disco así vale mucho la pena.

¿Por qué habéis decidido cambiar de estudio? ¿Ha sido por el rollo ese tan de moda de “salir de la zona de confort”?

Con los dos discos anteriores quedamos muy satisfechos con el trabajo que realizó Alex Cappa en sus The Metal Factory Studio. Sacó el sonido que necesitábamos en ese momento, y encima siempre hemos tenido una muy buena relación (aunque Ana Rosa diga lo contrario). Pero con las nuevas composiciones queríamos sonar más orgánicos, más viejunos. Nos planteamos repetir con Alex pero todos sabíamos que teníamos que cambiar, que estas nuevas canciones necesitaban otras manos. ¿Verdad que cuando te duele la oreja vas al otorrino y no al tocólogo? Cada disciplina necesita su especialista. Por eso apostamos por Javi para conseguir el sonido ideal. Grabar con él fue súper fácil. Nos entendimos a la perfección y fue un gustazo.

Por otro lado, igual es verdad que no tenéis tanto dinero, porque habéis obligado a Narcís a hacer la portada del disco, que, por descontado, es negra. ¿Qué representa? Parece un planeta con forma de calavera, ¿no? ¿Queréis decir que la Tierra está condenada o algo así?

Muy observador, amigo mío. Es un planeta con forma de calavera. Por culpa tuya Wally se jubiló y no se volvió a esconder en ningún libro más. En el planeta Calavera hay cementerios, putrefacción, alas de murciélagos, dragones y mazmorras y todos tus miedos e inseguridades. Me gusta mucho la portada porque creo que, sin querer, Narcís unió el concepto del disco con la esencia de la banda. En toda esa mugre desmotivadora, en ese paisaje post apocalíptico a fuego lento, si te fijas bien y te pones las gafas de 3D, verás el sentido del humor de la banda, la suavidad de nuestros gestos cuando conectamos con los demás. Somos unos leprosos que damos a asco a la gente y solo nos sentimos identificados con este planeta que tanto daño ha hecho la raza humana. Igual que la naturaleza salvaje no buscamos venganza sino comprensión. Cuanto más dañinas sean las fiestas, más sonrisas se oirán en los entierros.

Vamos a hablar de tu participación en el álbum. No es para conseguir ningún tipo de favor sexual, pero debo decir que vuelves a salirte. ¿Qué haces para mantenerte en forma y ser capaz de tocar semejante ristra de blasts y ritmos rapidísimos?

¡Hombre! ¡Por fin alguien se fija en mí! Deja que te dé un abrazo antes de contestarte. Ya le decía a mi madre que algún día alguien más aparte de ella se daría cuenta de lo que valgo… Pues, a ver, lo principal es tocar mucho, y entre unas cosas y otras toco casi cada puto día, con algún grupo o a solas para practicar mis cosillas. Básicamente mi secreto ese. Aunque te cueste creerlo detrás de esta cara de tontopollas hay un chiquillo que persigue su sueño y yo soy muy disciplinado y me tomo muy en serio lo de tocar bien para aportar a cada banda lo que necesita. Con estos años cada vez que componíamos temas nuevos con Stained Blood y buscábamos el tempo ideal, por norma, las nuevas composiciones siempre van más rápido que en los discos anteriores, y ellos me decían: «¿Bajamos un poco el tempo?». Y yo les respondía: «Ahora no me sale, pero dadme tiempo y llegaré a lo que el tema pide». No me gusta que me lo pongan fácil. Hay que currar, y eso me motiva a mejorar año a año.

Pero no te pienses que eso sale gratis. Algunas veces no me doy cuenta de que me hago mayor y me he lesionado en más de alguna ocasión por forzar la máquina. Aparte, mi vida social es una mierda. Entre el trabajo, los ensayos y que tengo conciertos cada dos por tres, pues oye, acabas intimando con la soledad. Te vas acostumbrando a tener poco tiempo libre y acabas priorizando lo de estar tranquilo en casa. Y cada vez quedas menos con los colegas, y, claro, olvídate de encontrar pareja. Yo cuando tengo algún momento de bajona importante me repito como un mantra: «Tío, aguanta, es la soledad del campeón» y eso me consuela, sentirme campeón en una carrera donde solo corro yo.

Hemos hablado ya varias veces y aún no me has contado por qué te dio por tocar la batería. ¿Cómo empezaste? ¿Has tocado en algún grupo antes de Stained Blood?

Mi madre siempre me cuenta una historia de cuando yo tenia cinco años. El día de Reyes me regalaron una batería de juguete, de esas de plastiquete, chiquititas. Pues se ve que empecé a tocarla con los palitos que venían, y que de pronto paré en seco, me fui a la cocina y pedí dos cuchillos de untar el pan. Mis padres, sin entender muy bien, me los dieron y me fui corriendo otra vez a la batería, la golpeé un par de veces y dije «ahora suena bien», y, bueno, estuve tres minutos dándolo todo hasta que la batería quedo hecha una mierda. Ese fue mi primer contacto con el instrumento. Y a partir de ahí estuve dando por culo con la batería hasta que me compraron una a los diez años… Y mira... Actualmente tengo treinta y siete y me lo paso igual de bien que el primer día. Es la prioridad más grande en mi vida. Creo que tuve la suerte de encontrar mi vocación de manera prematura, y eso me hace muy feliz.

Y he estado en un sinfín de grupos, de todos los géneros. Hasta el punto de que no me importa el estilo de música. Me lo paso bien por el simple hecho de tocar. He tocado en grupos de folk, pop, hardcore, grind, experimental, algo de jazz y un largo etcétera. Podría empezar una lista larguísima. Actualmente toco en cuatro: Stained Blood, Tiger Mosquito, The New Raemon y hace poquito me reclamaron en una banda llamada Flanagan. Si les echas un ojo verás que no tienen nada en común. Pero quiero matizar una cosa: Stained Blood es la banda que apostó por mí hace diez años, cuando mis blasts eran un puto chiste y mi doble pedal sonaba a pedo de perro moribundo. Para mí no es una banda más donde toco y punto. Es mi proyecto, forma parte de mí y lo he luchado a muerte. No es un niño que me dio pena y lo adopté porque mira… Es mi jodido hijo y lleva mi sangre en sus venas.

¿Es tocar la única manera de desfogar, de calmar tus ansias de matar a alguien? ¿A qué sueles dedicarte cuando no estás tocando?

Pues cuando no toco trabajo en una fundación de enfermos mentales (no como paciente, que quede claro). También soy voluntario en un sitio donde paseamos con gente mayor que no tiene a nadie a su lado. Leo muchísimo, voy de excursión con mi padre y al cine con mi madre. Joder, pensando en todo lo que hago debería ser el yerno ideal. ¿Tienes una hija? ¿Te puedo llamar papá?

Pues tengo dos hijos, pero no me importaría tener otro más si es como tú. Oye, eres un tío de extremos. Cuando no estás maltratando la batería con Stained le das cariño cuando tocas con The New Raemon, y ya has hablado de tus otras bandas. ¿Cómo lo llevas? ¿Has llegado a aceptarte tal y como eres o estás pensando en ir a terapia?

(Risas) ¿Ir a terapia? ¿Estás de guasa? Me encantan los extremos, lo opuesto. Para mi es vital. Me gusta todo tipo de música, cada una tiene su flow y me complementa como persona. ¿Te sabes todo el rollo ese del Ying y el Yang? Dos mitades que hacen uno, bla bla bla bla. Y me gusta porque hay mucha gente que no está acostumbrada a ver que alguien disfrute de tipos de música tan distintos. Me encanta desconcertar a la gente, a más de uno parece que le preocupa con quien toco. Me han comido la olla tanto en el metal (en plan: “¿Qué haces tocando con ese maricón?”) como en el pop (“¿Pero tocar ese ruido te gusta?”). En fin… A ti te gusta The New Raemon, ya lo hemos hablado. Mientras nos gusté a ti a mí y tengamos un plato de espaguetis yo seré tu dama y tú mi vagabundo.

¿Y nunca has tenido ganas de meter un blastbeat en una canción de The New Raemon? Igual queda guapo, ¿no?

Al Ramón le gusta la triza también, y lo que me comentas lo hemos hecho más de una vez en las pruebas de sonido, antes de algún concierto. Incluso con Pablo (Garrido, guitarra -Ndr) tocamos “Master Of Puppets” de Metallica. Nadie lo escuchará nunca en un disco (o sí), pero algunas canciones de The New Raemon ya han sido blasteadas.

En “Nyctosphere” habéis incluido en el disco una intro, una outro y tope de interludios ahí, para dar miedito y tal y además para que tú descanses, que buena falta te hará. El artista conocido como Noir Noir ha sido el encargado de llevarlas a cabo. ¿A quién se le ocurrió la idea y cómo ha sido la colaboración entre vosotros?

Noir Noir es de mi ciudad, y hace muchos años que nos conocemos. Habíamos tenido una distri hardcore punk y tocamos juntos en un par de grupos hace unos años ya. La idea surgió un día, después de ensayar con Stained Blood, cuando los invité a ir a un concierto de Noir Noir en Barcelona. Pues eso, fuimos y les gustó lo que hacía. Entonces les comenté que podía hablar con él y que nos haría las intros sin problema. Le pasamos unas grabaciones horrorosas de los temas nuevos tocados en el local de ensayo y le explicamos un poco las sensaciones que queríamos extraer de su aportación. Le dejamos dos meses para que trabajara y en general el producto final nos gustó mucho, solo perfilamos unos detallitos. No hay nada más cómodo que trabajar con nihilistas: hacen su trabajo, no preguntan y se van. La mejor mano de obra sale del lado oscuro. ¿Y tú sabes lo guay que queda decir que las intros de tu disco las ha hecho un tío que ha tocado en el Sónar? ¡¡¡ÉLITE!!!

¿Por qué os empeñáis en haceros los satánicos si sé de buena tinta que en el fondo sois muy buena gente?

¡Eso digo yo! Pero el problema no es nuestro. Te haces una foto en blanco y negro con tus amigos un día de excursión por el monte y ya te cuelgan el San Benito de satánico. Te vistes de negro porque combina con todo ¿y qué te llaman? Satánico. Te dejas el pelo largo porque cuidas de tu imagen y combina con tu nariz de tres dedos ¿y que te grita la gente? SATÁNICO!!!!! ¿Cómo? SATÁNICO!!!! One more time: SATÁNICOOOO!!!!!. De acuerdo que alguna vez hemos bebido sangre de hámster y hemos violado a alguna gallina, pero de eso a ser satánico…

Ya hemos hablado de los músicos que han dejado Stained Blood. Pero como esto no da dinero, al contrario, también hay bandas que lo dejan, y como el roce hace el cariño hay algunos como Hummano con los que os llevabais muy bien. ¿No os da pena que un grupo con el que teníais tan buen rollo lo haya dejado? ¿En algún momento de la gira has quedado con Fer en algún callejón oscuro y solitario o en un garito para swingers?

Cuando ves que bandas amigas lo dejan te sabe mal porque has compartido buenos momentos y muchas experiencias, pero también te digo que lo entiendo. Tener una banda no solo es quedar para tocar unas canciones, conlleva mucho más. Tienes que encontrar a gente que se implique, montar los conciertos, llevar algo parecido a una economía doméstica, terapias en grupo, etcétera. Es muy gratificante pero hay que ponerle muchas ganas y adaptarte a todo tipo de situaciones. Con Hummano conectamos desde el primer día, porque son unos canallitas como nosotros, unos borrachos de puta madre y les encanta el cancaneo. Y mi relación con Fer, bueno, pasamos nuestras crisis de pareja. Al principio todo era muy bonito, pero tuvimos que luchar contra viento y marea. Vivíamos a seiscientos kilómetros, él no llevaba muy bien eso de que tocara pop y en el sexo se notaba, porque me sodomizaba con violencia hasta que se mezclaban lágrimas y semen. Tuvimos que ir a un consejero matrimonial para que la cosa no fuese a peor. Después de muchas sesiones decidimos echar el último polvo en el mismo sitio donde nos dimos el primer beso (entre dos contenedores fuera de la sala de conciertos de Barcelona Rock Sound). Ese polvo fue suave y los gemidos que salían de nuestro interior ya sonaban a despedida. Nos quisimos muy intensamente y luego cada uno se fue por su lado sin mirar atrás. Espero que le vaya muy bien, y que haya encontrado a alguien que le haga feliz, y pueda saborear de verdad la palabra amor.

Ya que he mencionado la gira, es curioso que empiece en Alemania. Con “Hadal” ya hicisteis tour por Europa. ¿Qué tal os recibieron las audiencias de fuera?

Pues mucho mejor que en España. Podría mentir para quedar bien, pero paso. En Europa la peña se lo curra mucho. Tocas un lunes en un pueblo de Italia pensando que no vendrá ni el tato, y te encuentras con cien personas que se saben las canciones, te compran merch, y la organización brutal: cena, sitio para dormir (un puto hotel, joder) y no intentan tangarte con el dinero. En general, la gira que hicimos por Europa es de lo mejor que la ha pasado a Stained Blood. Nos ha servido para abrir los ojos y aprender un par de lecciones. Cuando vas a un sitio, valoran tu trabajo y te hacen sentir como en casa… Eso es de agradecer, y nuestra forma de demostrarlo es volviendo.

Una curiosidad: todos sabemos que en Stained Blood es Raül el que lleva los pantalones. ¿Qué hacéis los demás para que os deje tocar con él?

Pues quitarnos los nuestros (risas). No es ningún secreto que Raül es el faro de este proyecto. Él único miembro fundador que queda, y eso impone. Lo que hace este tío por Stained Blood es admirable y como persona es un diez (aunque a veces se cabree y nos pegue). Te voy a contar una cosa que pasó una vez. Stained Blood somos los reyes de la conspiración traicionera y el cotilleo tóxico, y cada vez que algún miembro va al baño o se separa del grupo empezamos nuestra orgía de blasfemia. Pues en un ensayo que no vino Raül, yo abrí el tema proponiendo, ya que Raül no falla casi nunca, aprovechásemos para criticarlo y reírnos un rato. ¿Sabes que pasó? Se hizo un silencio y ninguno pudo decir nada malo de él. Así que el tema no es qué hacemos nosotros para que nos deje tocar con él, el tema es qué hace él para que nosotros queramos tocar a su lado. Y la respuesta es: SER BUENA PERSONA.

Habéis crecido con cada disco. ¿Qué esperáis conseguir con este? ¿Os gustaría que contaran con vosotros esos festivales que, inexplicablemente, no os hacen caso?

Nosotros ya hemos llegado donde queríamos, que es a sacar un disco como “Nyctosphere”. Ya estamos orgullosos de nuestro trabajo, y aunque suene a sobrao zumba primas de gimnasio low cost, hacemos lo que hacemos para nosotros. ¡Si a la gente le gusta… pues joder! La alegría que sentimos se multiplicará por mil. Que la gente dice que es un disco de mierda, pues multiplicaremos la alegría por cero. Pero hoy por hoy no hay nada que pueda poner nuestra alegría en números negativos.

Y el tema de los festivales, pues te digo lo mismo que de la gira europea: queremos ir donde la gente nos quiera. Si no vamos a los festivales a lo mejor es porque no nos quieren, no les gusta lo que hacemos o no podemos pagarlo. Ya hace tiempo que no pensamos en ello. Nos encantaría tocar, por supuesto, pero por encima de todo esta nuestra dignidad como banda y no vamos a mendigar. Es una cosa que Stained Blood tenemos muy claro. Iremos donde nos quieran de verdad, y si no, pues nada, nos quedamos en casa a ver las reposiciones de “Ana y los Siete” en FDF y tan panchos.

Y la última (y la más importante): ¿no te resulta irónico que tus padres te bautizaran como Salvador?

Mi nombre completo es Salvador D’Horta Fernández Morte. ¿Cómo te has quedao? ¿A que tengo nombre de compositor de música sacra o de pintor cubista?

Después de todo lo que hemos hablado hoy (y estos últimos años), ¿sigues pensando que mi nombre es irónico?  ¿Y lo de Horta no te pone el calabacín al dente? Y lo de Morte da mucho yuyu, ¿verdad? Estoy muy contento con mi nombre y creo que tengo una misión divina. He venido a este mundo a salvar a los incomprendidos, a ofrecerles un hombro donde llorar y una cartera donde robar. Que los desvalidos me den la cruz de sus penas y me sigan hasta la cima de mi muerte. Con la sangre de las heridas ahogaré a los opresores que se creen inmortales. Ha llegado la hora de que los seis temazos del apocalipsis “Nyctopshere” arrasen con todos los males de este mundo. Cerrad los ojos y dejaros llevar por las melodías del arrepentimiento, el perdón, la empatía… Dios todo poderoso aquí te ofrezco mi… Vale Vale… Ya me callo, César. Pero es culpa tuya: me das alas y me pierdo. Ya me estaba imaginando como Charlton Heston haciendo de Moisés en “Los Diez Mandamientos”. No me puedes hacer sentir especial y luego echarme a la plebe con una patada en los cojones. ¿Y ahora qué? Ya que me he puesto religioso… ¿Vamos a tu casa a ver “Marcelino pan y vino”?
  


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