post-rock / screamo / post-punk / post-hardcore
 Viva Belgrado
Bellavista
ZONA-ZERO
84
21 VOTOS
65
+
Viva Belgrado

Bellavista

Publicación:
Abril 2020
Sello:
Aloud Music
Productor:
Borja Pérez & Santi García
Género:
punk-core, pop-rock, nacional
Estilos:
post-hardcore, screamo, post-rock

MEDIA

Tracklist

  • 01. Una Soga
  • 02. Bellavista
  • 03. Cerecita Blues
  • 04. Más Triste Que Shinji Ikari
  • 05. Un Collar
  • 06. Ikebukuro Sunshine
  • 07. Vicios
  • 08. Shibari Emocional
  • 09. Amapolita Blues
  • 10. Lindavista
  • 11. ¿Qué Hay Detrás de la Ventana?

Análisis

por el 07 May 2020
1755 lecturas
Decía Cándido en una de sus entrevistas más recientes que Viva Belgrado ha servido para esconder un poco su timidez y hacerle ganar cierta autoestima. También hablaba sin tapujos de la crisis existencial que sufrió el grupo en los cuatro años que separan “Ulises” de este “Bellavista” y de la dura realidad a la que se enfrentan este tipo de bandas. Pisar escenarios grandes y pequeños, recorrer buena parte del globo y no tocar lo que parece estar al alcance de tu mano.

Discutible o no, y al margen de posicionarte a favor o en contra de este ligero cambio de aires, el camino tomado en “Bellavista” puede ser más sencillo de comprender poniendo en contexto algunos de estos puntos. Y es que, aunque lo más llamativo de esta evolución sea su sonido accesible y la victoria de las voces limpias frente a las gritadas, el mensaje y la forma de transmitirlo es algo que choca si ya estabas habituado a las afligidas letras del cuarteto. Ese derrotismo sigue ahí, solo que aplicado a las reflexiones con las que abría esta reseña. La verdadera cara de estar al frente de una banda es el eje sobre el que gira “Una soga”, con dedicatorias a esa “chica que me ganó con un fanzine” o “al pobre chaval que cree que va a hartarse a follar”, y culminado en un estribillo tan directo y lapidario como “Me subo al escenario, saludo a la afición, estoy tirando de la soga pero no hay tensión”. Cándido se desnuda en primera persona utilizando esta vez un lenguaje mucho más banal (a ratos, incluso irónico).

En ese juego de poner en entredicho el futuro de la banda (y de toda la escena en general) navegan también “Bellavista” (“vine a por un aplauso, la cosa se torció, más adictivo que la cocaína y no sé yo”) y “Cerecita Blues” (“al futuro que le jodan, yo qué coño sé, pienso en dejarlo a menudo pero nunca lo haré”), corte muy influenciado por el hip-hop a nivel lírico y más cercano a la zona de confort de su público en el instrumental. En cuanto a “Bellavista”, solo puedo decir que en su día me pareció un single normalito y con un deje muy Berri Txarrak en su estribillo, y que ahora, considero esencial en el contexto (y concepto) general del disco. Lo mismo sucede con “Más Triste Que Shinji Ikari”, ese corte lo-fi chill-hop que tantas ampollas levantó en su día haciendo peligrar la integridad de la banda. A decir verdad, no es algo que diste mucho de lo mostrado en “Guillotinas” en 2017, y si has escuchado el disco también habrás comprobado que no es lo más representativo del mismo, pero el hecho de mostrarlo como adelanto y ponerse en la diana desde el primer momento denota cierta valentía. Porque esta apertura de miras podrá verse como un deseo de ampliar mercado (está claro que algunos de estos temas pueden resultar atractivos para el público ajeno al post-rock y el screamo), pero ¿quién dice que no vas a perder al tuyo propio por el camino?

Comentaba que esto es tan solo un pequeño extracto de lo mucho que vas a encontrar aquí, y “Un Collar” es el mayor ejemplo. Las líneas más viscerales del disco llegan justo al tiempo de verse entremezcladas por unas palmas flamencas, dos mundos opuestos que han conseguido unir de manera acertadísima, aunque solo sea por unos segundos. A partir de aquí, y pese a seguir transitando por esa línea que alterna presente y futuro, los paisajes van a resultar un poco más familiares. A pesar de la colaboración (casi testimonial) de Cala Vento y su luminosidad, “Ikebukuro Sunshine” te transporta a esos aeropuertos y lugares siempre presentes en sus canciones, y tanto “Vicios” como “Shibari Emocional” (podrían dar forma a un mismo corte) nos devuelven a los Viva Belgrado más etéreos y metafóricos.

A la misma distancia del final que “Cerecita Blues” de su inicio, y creando un intencionado efecto espejo lírico, aparece “Amapolita Blues”. Si no fuera porque ellos mismos son los primeros en mencionar y alabar a esas bandas tan presentes en su música, bien podríamos hablar de un homenaje encubierto a Touché Amoré. Con el pasaje acústico de “Lindavista” nos acercamos a un final que aún depara otra sorpresa en forma de “¿Qué Hay Detrás de la Ventana?”, deudor del shoegaze y que, al igual que “Ulises”, sirve de eslabón entre “Bellavista” y lo que está por venir. Aunque parezca que no, ellos lo tienen claro. ¿Lo tienes tú?


Lo Mejor: Una evolución lógica y menos drástica de lo que pudo parecer en un primer momento.

Lo Peor: Como sucede en estos casos, hay quienes se bajen del tren en esta estación.
 


COMENTARIOS

3 Comentarios

  • 37 Malo

    -Stigma
    Aquellos maravillosos años cuando el rock era masivo y real, ne aale mejor emigrar a Franci a y ser fan de los Bids in a Row, o a ese emo de culto que hubo no hace mucho... que letras, hay que leer mas chicos! o por lo.menos poner mas atención a nuestra sagrada lengua
  • 90 Muy Bueno

    Zuljin
    Han pasado 4 años, y se nota la evolución, tanto musical, como de una mejor producción. Me parece un disco redondo, y en cada escucha gana. La escucha se pasa volando, lo cual eso significa que gusta (cierto es que dura 35min solo). Hay canciones que sobran o no les veo relación al resto, como en muchos discos, pero otras que las encuentros excelentes como Vicios, un collar o una soga, o las dos últimas. Las letras son cruciales en éste grupo!
  • 80 Bueno
    USER_AVATAR
    tiotom
    Como suele suceder en estos casos, han perdido parte de su rabia, pero mejora tras cada escucha.
 

DISCOGRAFÍA