¿Se puede decir a estas alturas algo de Slipknot que no se sepa ya? Este noneto de Des Moines, Iowa, es uno de esos grupos que se aman o se odian, tanto por su propuesta musical como por su cuidada y trabajada imagen espectacular.
Cuando el nuevo sonido metálico empezaba a tambalear el mundo del rock gracias a grupos como Korn, Deftones o Sepultura, Roadrunner se marcó un puntazo lanzando a la venta “Slipknot”, el primer disco para una multinacional del grupo de mismo nombre. A parte de las máscaras, los monos, los números y toda la iconografía pertinente, ¿qué hacía a Slipknot tan especiales? Pues posiblemente su sonido innovador y brutal, repleto de odio y furia, sin ápice de melodía: tan solo gritos estremecedores, riffs pesados y atmósferas oscuras y complejas. Con un sonido a medio camino entre el hardcore metal y el floreciente nü-metal, Slipknot supo salir de la mediocridad de la mayor parte de los lanzamientos gracias a sus espectaculares shows en directo (que les lanzaron a la fama tras su increíble participación en el Ozzfest 98) y a su extraña formación: dos guitarristas, un bajista, un cantante (¡y vaya canante!), un Dj, un sampleador, un batería y dos percusionistas. Todos estos elementos hacían especial el sonido de Slipknot, y por ello no tardaron mucho en hacerse querer y respetar por una parte del público, aunque tampoco hay que olvidar que fueron y son muchos sus detractores.
Personalmente creo que la música de Slipknot puede gustar o no, pero que como mínimo este disco homónimo no tiene desperdicio musical. Es en la versión Digi Pack del disco en la que encontramos a los de Iowa en su máxima expresión: 17 canciones brutales e inquietantes, una producción a cargo de Ross Robinson de verdadero lujo y una impresionante edición digna de mención.
Cuando Ross Robinson escuchó por primera vez a la banda, no dudó en ficharles para su sello I Am (filial de Roadrunner). Cuando los nueve músicos se encerraron con el popular productor para componer este trabajo, se dió una circunstancia excepcional, y es que ee un disco puramente brutal, se podrían sacar 6 o 7 singles que triunfarían en cualquier emisora de rock. Precisamente el primer sencillo de este disco, “Wait & Bleed” ya forma parte de la colección de clásicos imborrables de la memoria de uno, y es que ¿quién no a tarareado alguna vez su estribillo? Pero tal como sucede con “Wait & Bleed” otros temas como “(SIC)”, “Surfaicing”, “No Life”, “Interloper”, “Scissors” o “Get This” no se quedan atrás en lo que a adicción y producción de adrenalina se refiere.
Musicalmente, la banda toma prestado mucho de los Sepultura en la etapa “Roots”, bandas hardcore como Sick Of It All y grupos de la nueva onda metalera como Korn, Deftones o Rage Against The Machine, de los que cogen los efectos electrónicos, scratches, riffs ultrapesados y la mala leche, mucha mala leche. Uno de los principales elementos del grupo es su contundente base sónica, formada por la maestría con las baquetas, bombos, platillos y pedales de Joey Jordison, los bombos de Shawn Crahan y Chris Fehn y el bajo de Paul Gray. A esta base se le debe sumar la doble guitarra, culpables en buena parte de los ritmos enfermizamente pegadizos de la banda, guitarras que resultan increíblemente pesadas, compactas y complejas por momentos. Después encontramos los añadidos y efectos perfeccionadores a cargo de Sid Wilson a los scratches y de Craig Jones a los samplers. No se puede olvidar uno de Corey Taylor, un pedazo cantante dónde los haya, capaz de susurrar y cantar tan bien como de gritar con completa naturalidad, lo que le han convertido en un frontman realmente popular. Nueve componentes parece una exageración para un grupo de rock / metal a la usanza, pero es que Slipknot es más que eso, ellos son una orquesta infernal, que como rezan en su lema, están dispuestos a difundir el odio y la enfermedad por todo el mundo.
Desde la introducción “742617000027” hasta el bonus track “Despise”, el disco se muestra inquietante, agresivo y mortalmente poderoso. La intensidad tan solo baja en contados momentos, como en el estribillo de “Wait & Bleed” o en la introducción de “Spit It Out”, pero esto no significa que descienda al nivel de “terror”, puesto que con este trabajo Slipknot demuestran tener tomado el pulso a los temas turbadores.
A pocos meses de la aparición del cuarto disco (y tal vez definitivo) de Slipknot, parece buen momento para recuperar su trabajo homónimo, el que les lanzó directamente a encabezar el movimiento más agresivo del nü-metal. Esperemos que la grandiosidad de este trabajo no quede como mera anécdota y podamos hablar de Slipknot como el grupo más bestia, cabrón y original de la nueva generación de bandas de metal que tan de cerca nos ha tocado vivir.
Lo Mejor: La brutal originalidad de su propuesta.
Lo Peor: No apto para oídos sensibles.
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| Zona-Zero |
Miembros |
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81 |
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